El divertido guiño literario de Anita Espasandín en una foto con Benjamín Vicuña: “Romances turbulentos”

La empresaria bromeó con el pasado amoroso del chileno en un divertido posteo que compartió con sus seguidores

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Benjamin Vicuña, Ania Espasandín, Magnolia,
Benjamin Vicuña, Ania Espasandín, Magnolia, Punta del Este (RS Fotos)

Benjamín Vicuña y Anita Espasandín eligieron Punta del Este para pasar el verano, rodeados de naturaleza, tranquilidad y los hijos del actor chileno. En este entorno relajado, la pareja se mostró disfrutando de la vida familiar y de los pequeños rituales de la temporada, como los momentos de lectura al aire libre, el descanso en la terraza y las risas compartidas. La postal que viralizó Anita en redes sociales reflejó no solo el clima distendido del presente, sino también la complicidad y el humor que comparten en la intimidad.

En una de sus historias, Anita mostró el libro que eligió para comenzar el año: “Romances turbulentos de la historia argentina”, de Daniel Balmaceda. En la imagen, el libro aparece en primer plano mientras Benjamín sonríe, relajado, en el fondo. La propia Anita sumó emojis de ojos y risa, reforzando el tono lúdico de la publicación y dejando en claro que la selección de la lectura no fue inocente.

Detrás de ese guiño se esconde una referencia inevitable al pasado mediático de Vicuña. El actor protagonizó uno de los escándalos sentimentales más resonantes de los últimos años: el famoso “incidente del motorhome” durante las grabaciones de “El Hilo Rojo”, cuando Pampita —su entonces pareja— lo encontró en una situación íntima con la China Suárez, con quien luego inició una relación y tuvo dos hijos. La elección de un libro sobre romances y escándalos históricos, en este contexto, funciona como una muestra de ironía y de la capacidad de la pareja para reírse de los episodios turbulentos que quedaron atrás.

Anita eligió un libro acerca
Anita eligió un libro acerca de los romances más turbulentos de la historia e hizo un guiño al pasado de Vicuña (Instagram)

La publicación de Espasandín, lejos de dramatizar, propone una mirada actual y relajada sobre el pasado, donde el humor, la literatura y la posibilidad de resignificar experiencias acompañan el presente en familia. Así, cada guiño y cada página leída en Punta del Este refuerzan la idea de que incluso los capítulos más comentados pueden transformarse en anécdotas, mientras la vida sigue su curso, entre playa, afectos y nuevas historias por escribir.

Más allá del guiño, la escena da cuenta del clima distendido y de la buena sintonía que reina en el presente de la pareja, capaz de resignificar el pasado y disfrutar con humor de los detalles cotidianos. Entre veranos en familia, lecturas y bromas, Vicuña y Espasandín escriben juntos un nuevo capítulo, en el que los romances turbulentos quedan, esta vez, solo en las páginas de un libro.

Las playas de Uruguay se transforman en un tablero donde cada movimiento es observado. La llegada del actor chileno reaviva la curiosidad de quienes siguen la trama de las celebridades. No es solo su presencia la que genera preguntas, sino los pequeños gestos, los silencios y las coincidencias geográficas.

 Anita Espasandín observa mientras
Anita Espasandín observa mientras Benjamín Vicuña y Magnolia se entregan a la risa y el juego, en una escena de pura complicidad familiar bajo el cielo esteño (RS Fotos)

En ese escenario, las imágenes capturadas son un testimonio del bajo perfil que intentan mantener. En una de las fotografías, Anita, con cabello rubio suelto, protegida por unos grandes lentes de sol y un vestido largo calado en tonos crudos que permiten adivinar la bikini de color azul pastel, acompaña a Magnolia. La niña viste una bikini rosa y un kimono largo en tonos suaves de verde, rosa y blanco, cuyos amplios bolsillos y mangas sueltas la envuelven como un capullo. Ambas caminan descalzas sobre la arena, entre reposeras blancas, casi vacías y sombrillas, mirando a su alrededor con calma.

En otra de las imágenes, la complicidad se hace más evidente. Anita posa una mano sobre la cabeza de la niña, mientras la pequeña, aún envuelta en su kimono, extiende los brazos con naturalidad. Detrás, las sombrillas blancas ofrecen sombra a las reposeras, pero ellas permanecen al sol, en una suerte de burbuja familiar. Los detalles del vestido calado, la pulsera roja en la muñeca de la mujer y el cabello despeinado por la brisa hablan de una jornada auténticamente playera.

(Crédito: RSFotos)