Qué es de la vida de María Eugenia Molinari, a 31 años de haber alcanzado la fama en El agujerito sin fin y Cablín

En una charla a fondo con Teleshow, la conductora recordó sus inicios en el medio, en el ciclo de Julián Weich. Además, contó sobre su nuevo estilo de vida y dijo que aunque rechazó estar en un importante reality, no le cerró las puertas a la televisión

María Eugenia Molinari debutó hace 31 años en televisión, en El agujerito sin fin
María Eugenia Molinari debutó hace 31 años en televisión, en El agujerito sin fin

“Fui al casting en El Trece y justo estaban grabando La banda del Golden Rocket, lo crucé a Diego Torres que estaba ahí, así que para mí con eso ya estaba”, contó María Eugenia Molinari sobre la prueba que en 1991 le cambió la vida. Estaba terminando quinto año y como muchos adolescentes a esa edad, buscaba algún trabajo que le diera algo de plata para tener independencia, y de pronto, un nuevo mundo se abrió. Fue una de las caras -“la chica intelectual”- del ciclo conducido por Julián Weich, El Agujerito sin fin y de Cablín, el programa y la emisora que cambiaron el paradigma de los espectáculos infantiles. Hoy se dedica a la astrología y aunque está lejos de la pantalla, no descarta la idea de volver a la televisión.

Sus lentes, la clave

Aunque era muy tímida, Eugenia se animó igual a ir al casting para la emisora de la calle Lima: “Lo comenté en mi casa y mi mamá me dijo que si quería me acompañaba. Cuando llegué, nos dieron algo para leer con el conductor, que yo no sabía, era Juilián Weich”. Después de ver lo que le habían dado, casi de manera instintiva se quitó los antojos, como lo hacía todas las tardes cuando llegaba del colegio. Rápido de reflejos, el productor le pidió que se los dejara, y así, se diferenció del resto. “Creo que quedé por eso”, admitió 31 años después.

María Eugenia Molinari en el Agujerito sin fin

Es que en el programa ocupó el rol de “la chica que contaba datos curiosos”, claro que eso fue unas semanas después. En el momento del casting, ella se había ido feliz a su casa: “¡Había visto a Beto (Weich) de Clave de Sol!”. Días más tarde Ricardo Cavanna y Fabián Muñoz le avisaron que había quedado seleccionada. Sin casi ensayos previos y sin mucha “dimensión” de su parte, el 2 de diciembre arrancó en vivo en El agujerito sin fin. El “grupo de amigos haciendo locuras” lo completaban Esteban Prol, Claudio Morgado, Pablo Marcovsky, Nancy Dupláa.

“La luz de la cámara se encendía y algo que caracterizaba al programa era lo imprevisto y la creatividad, nunca se sabía qué iba a pasar”, recordó sobre el ciclo, uno de los primeros en ver a los chicos de otra manera: “Salía de la chica rubia que cantaba y bailaba. Fue un distintivo, había algo que caracterizaba a cada uno de los que estábamos ahí que era que rompíamos los modelos, los estereotipos y cada uno hizo que eso sea, con su cuota, -aunque había un sol sol central, conductor- y el lugar de cada uno era natural, la dinámica espontánea y nos fuimos conociendo medida que fuimos andando”.

Aunque parecía que el paso de El agujerito a Cablín, el canal infantil de la señal VCC que cambió la forma de hacer ciclos para chicos y que uno de sus productores definió como un “MTV para pibes”, parecía algo natural, para Eugenia no lo fue. Con la propuesta de estar en la emisora, en 360 todo para ver y en la tira de Jorge Maestro y Sergio Vainmann, Montaña Rusa, Molinari dijo que no a todo, juntó plata y se fue de viaje con amigas.

Cablin, La Puerta Mágica

“El tren no pasa dos veces”, le decía su papá mientras ella hacía oídos sordos. Sin embargo, solo dejó pasar un choche, ya que a su regreso volvió a abrirse la puerta para estar en el canal, donde compartió nuevamente escena con varios de sus ex compañeros.

En el mientras tanto... estudió para ser maestra jardinera: “Empecé y dejé”. Relaciones públicas: “Dejé”. Periodismo: “Dejé porque con Cablín me di cuenta que lo que me gustaba comunicar eran las cosas de color y a su vez el canal empezó a funcionar muy bien, era algo que me gustaba, no por lo mediático, sino desde lo lúdico, trabajar haciendo algo que te gusta, y encima ganaba plata siendo chica”.

En 1998 la cable operadora VCC se vendió a sus competidoras Cablevisión y Multicanal, y con ella sus emisoras, incluida Cablín. Aunque el canal siguió un tiempo más, el equipo se desintegró. “Fue muy triste, quedarte sin un grupo de pertenencia, un lugar donde trabajabas, la pasabas bien y gustaba, fue como estar en una fiesta bailado y que te prendieran la luz. Además de lo que es perder un trabajo que era para muchos de nosotros era una segunda casa y había afecto”.

Cablín nació en 1988 de la mano de la operadora de cable VCC y fue furor en los '90
Cablín nació en 1988 de la mano de la operadora de cable VCC y fue furor en los '90

Tras el cierre del canal, siguió trabajando en ciclos para chicos como Pulgas en el 7, Animérica, Zoobichos, La tarde es nuestra y Caja Rodante, entre otros, compartiendo nuevamente espacio en varios programas con Mariano Peluffo, quien fuera productor de El agujerito y Cablín y con quien entabló una profunda amistad que continúa hasta hoy. Condujo también Rutas Argentinas, lo que le permitió recorrer el país de punta a punta, y Grandes ideas, espacios chicos, por el viejo Utilísima.

Patear el tablero...

“¿Quiero seguir en la tele?”, se preguntó María Eugenia a sus cuarenta y tantos, tras un “quiebre personal grande”: “De esos donde uno se pregunta qué y para dónde. No me llenaba”. Desde hacía años y en paralelo con sus trabajos en pantalla estudiaba astrología, desde chica, tal vez en busca de las respuestas que en ese momento necesitaba, le intrigaba saber “de dónde venimos y a dónde vamos”.

María Eugenia Molinari hoy, se dedica a la astrología
María Eugenia Molinari hoy, se dedica a la astrología

Recibida de astróloga, comenzó a trabajar haciendo consultas: “Era algo nuevo vivir de eso, y se fue dando”. Aún así, aseguró que no le cerró las puertas a la televisión ni se alejó, sino que las cosas fueron pasando: “No estoy porque no hay algo puntual, no me moví, un poco y un poco y estoy abocada a la astrología. Hay edades y cuando uno crece busca otras cosas, cada uno en su juego y su momento”.

Eugenia confesó que muchas veces se involucra con quienes la consultan y sus historias y que le gustaría llamarlos para ver cómo les fue: “Estoy aprendiendo a decir ‘esto es un marco y algo de lo que se abrió quedará ahí', todo consultante viene con algo personal y es un espacio de crecimiento entre los dos. También hice otros caminos espirituales, como de la tradición andina donde trabajábamos con elementos tierra. Estoy también en proyecto Ayni, son herramientas que te ayudan a ir creciendo”.

—¿Cómo nació su pasión par la astrología?

—Me gustaba, hasta que una compañera de camino se recibió y nos pusimos charlar y empecé a estudiar, me dijo dónde ir y hoy sigo estudiando, digo que no soy astróloga, sino que hago astrología, hay muchas ramas dentro y yo hago algo humanístico.

—¿Qué es lo que te atrae de ese mundo?

— Hay cosas que no conocemos y nos perdemos, doy talleres por ejemplo con una médica ayurveda, y tiene que ver con la alimentación, información que deberíamos tener todos, que es una pata mas. Uno es una carta pero también un contexto, tenemos herramientas que si las usáramos...

Sobre si le gustaría unir sus dos pasiones, tele y astrología... dudó: “Surgió la posibilidad, pero son dos cosas en mi vida que no quiero que se toquen, una cosa es trabajar en una consulta, donde puedo acompañar en la búsqueda, no porque yo resuelva nada, sino que el trabajo humano me gusta, pero es algo a lo que hay que darle un tiempo para poder desarrollar. Me gusta estudiar la estructura energética de la persona y ver qué parte juega, sus vínculos, su potencial. Soy una apasionada de entender las estructuras, cartas y mapas y que somos seres vinculares que crecemos en vínculo con otro”.

Hace un tiempo la llamaron para participar de El Hotel de los Famosos y dijo que no. Nunca se expuso y aunque hizo programas aún recordados y con altas marcas de rating, nunca se sintió una persona mediática. “Dije que no, por mi timidez y miedo a la exposición. Los seres humanos somos crueles y uno tiene una estructura más sensible, tendría que estar encerrada, además del juego que hay que saber jugar, la competencia y la manipulación”, explicó sobre por qué prefirió estar al margen.

En 1995 ganaron el Martín Fierro a Mejor Programa Infantil de Cable (Fotos gentileza Ricardo Cavanna)
En 1995 ganaron el Martín Fierro a Mejor Programa Infantil de Cable (Fotos gentileza Ricardo Cavanna)

En el plano personal, Eugenia está en pareja y no tiene hijos, aunque sí sobrinos y los más grandes, ya de 17, pudieron disfrutar de su etapa en Disney con Topa pero, “en casa de herrero, cuchillo de palo”, dijo y recordó que la primera vez que fue a almorzar a lo de Mirtha Legrand, no avisó a su familia.

Aunque hoy no está en pantalla y en el medio hubo muchos trabajos, El Agujerito y Cablín tienen un lugar muy especial en su corazón y en parte, es por la devolución que chicos y padres le brindaban: “Había mucho cariño y nos gustaba que decían que los hacíamos reír, gente grande lo veía, sabían los horarios porque tenía guiños para ellos. Fueron épocas muy lindas cuando uno se siente importante en el sentido lindo, que fluye”.

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