
El periodismo está de luto. A los 91 años, falleció la periodista y escritora Magdalena Ruiz Guiñazú. Fue su colega y amigo, Jorge Lanata, quien dio la noticia en su programa de Radio Mitre. De larga y reconocida trayectoria en los medios, Magdalena encabezó éxitos en radio y televisión, pero también dejó un legado.
“Hasta hace dos semanas venía al aire. Se sentaba y se encendía frente al micrófono. Siempre con los diarios a cuestas, con la vulnerabilidad de los años, pero con tremenda vocación”, dijo Lanata al describir a su compañera. “Hay varias cosas con las que identificar a Magdalena: primero la valentía, de una persona que fue de la clase alta argentina, que podría haberse quedado callada la boca en su casa, podría haber disfrutado en el Palacio San Martín donde vivía cuando era chica, y no hizo eso, se fue a laburar como cualquiera de nosotros”, dijo el periodista consternado con la noticia.
“En los últimos días Magdalena no estaba bien. Pero ella tenía una fortaleza enorme, y había sorteado momentos difíciles”, dijo Marcelo Bonelli en El Trece, y mostró todo su penar: “Arranqué en la radio con ella. Era una persona con mucho humor, mucha clase y compañerismo”. Pese a todo, la periodista se encontraba en actividad. “El sábado pasado no trabajó, pero todos los anteriores sí -agregó Bonelli-. La pandemia la golpeó mucho, porque ella tenía una gran vida social. Pero se sobrepuso, y estaba todos los sábados en la radio (Mitre): cuando terminaba mi programa, arrancaba ella. Mantuvo su pasión por el periodismo hasta el último minuto”.
Con más de cincuenta años de profesión, cinco hijos y ocho nietos, tuvo una vida intensa. Y una premisa para ejercer el periodismo, que la repitió cada vez que pudo: “Decir la verdad por sobre todas las cosas. No mentir nunca”.

Siempre tuvo su futuro claro: desde muy chica quería ser periodista. “Hacer cosas heroicas, como sueñan todos los jóvenes”, contó alguna vez, en una entrevista a corazón abierto con Infobae. Y de alguna manera cumplió ese sueño. Lo logró buscando la verdad y la justicia siempre, durante su extensa y exitosa carrera como periodista. Llevó la bandera de los Derechos Humanos, integró la CONADEP (Comisión Nacional por la Desaparición de Personas), recibió quince premios Martín Fierro por su labor periodística y el de Oro por su trayectoria. También formó parte de la investigación en el centro clandestino que funcionaba la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), cuyas pruebas se volcaron en el documental “Nunca Más”.
En junio del año 1979 visitó, junto al Papa Juan Pablo II, Auschwitz, el campo de concentración donde fueron asesinadas más de 4.000.000 de personas. “Era como estar en una película. Fue el viaje más importante de mi vida, cruzamos la muralla de hierro, iba a bordo del avión con el Papa, con Wojtyla, que venía de un campo de prisioneros”, contó años después. Hasta el campo de concentración llegaron en tren y el clima contrastaba “con el horror que íbamos a ver”. No se imaginaba, relató, que la primavera era tan bella y tan llena de flores en Polonia. Después de bajarse del tren, caminaron 5 o 6 kilómetros. “Nos impresionaron los sobrevivientes, que deben haber sido niños en Auschwitz porque llevaban sobre los hombros el saquito a rayas en talle pequeño”, contó, y describió la misa de Juan Pablo II, austera y sobre un altar rústico con una corona de espinas como único adorno. Una experiencia bisagra para su vida.

El pasado 7 de junio Ruiz Guiñazú brindó su testimonio con motivo del Día del Periodista en diálogo con Gonzalo Sánchez en Ladran Sánchez (Radio Mitre), donde una vez más dio cátedra del amor por la vocación: “Si te interesa lo que pasa en el mundo donde vivís, es la profesión más apasionante. A mí siempre me apasionó cubrir la información de lo que estaba pasando diez minutos antes. Leo todos los diarios. Si tengo alguna duda, agarro el teléfono y llamo. Voy directo a la fuente”.
Entre los muchos hitos de su carrera, cabe mencionar Magdalena Tempranísimo, el ciclo radial que se convirtió en su marca registrada y estuvo al aire entre 1987 y 2006 por Radio Mitre. Cuando le entregaron en 2017 una estatuilla homenaje en los Martin Fierro, el conductor Santiago del Moro reveló que fue uno de sus oyentes durante su infancia: “Todas las mañanas sonaba ella en la cocina de mi casa”. Con la simpatía y humildad que la caracterizaba para sortear los elogios, Magdalena le retrucó: “Debe haber generaciones que me odian porque escuchaban mi musiquita y tenían que levantarse para ir a la escuela. Le agradezco a Cacho Fontana, que fue el primero en sacar los móviles a la calle”.
Hasta hace quince días, la periodista estaba al frente de Magdalena y la noticia deseada (Radio Mitre), junto a Miguel y Nicolás Wiñazki, y también había formado parte de Lanata Sin Filtro en su regreso a la radio en 2014. “Valentía y coraje”, fueron las palabras que eligieron todos los que la recordaron en ciclo que conduce Lanata, y también reveló qué otra profesión que la entusiasmaba: “Siempre decía que sino hubiese sido periodista, iba a ser astronauta; le encantaba el espacio, y celebraba la posibilidad de los humanos de llegar lejos, tal como hizo ella en su vida”.
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