
Cuando lo mandaron a buscar a Luis Miguel, Gabriel Piko no sabía quién era. Y mucho menos conocía su padre, Luisito Rey. “Yo venía de cubrir la Guerra del Golfo en Medio Oriente. Acababa de llegar a Barcelona por los Juegos Olímpicos del año siguiente”, revela a Teleshow el fotógrafo argentino que por entonces también trabajaba para revista GENTE. “Me llamó Enrique Romero, el corresponsal de la revista en Madrid, y me dijo que el padre de Luis Miguel se estaba muriendo en Barcelona y que el cantante había suspendido su gira para ir a verlo”, relata Gabriel acerca del rumor que ya corría por Buenos Aires sobre la salud de Luisito Rey. Porque a principios de diciembre de 1992, en medio de su gira por Latinoamérica y tras un show en el Luna Park –no en Paraguay como dice la serie de Netflix–, el músico se había enterado que su padre se encontraba internado por neumonía y al borde de la muerte. Hacía un par de años que no lo veía, tras descubrir que se había enriquecido a costa de él y dudando de su responsabilidad ante la desaparición de su madre, Marcela Basteri.

Desasnado acerca del éxito de Luis Miguel en Latinoamérica, Piko salió a buscar a Luis Gallego (tal era su nombre real) por las mejores clínicas de Barcelona. “Pasaban las horas y como no lo encontraba, llamé a lo que acá sería el 911 y dije que estaba buscando a un familiar y que estaba internado en algún lugar de la ciudad. Me respondieron con el dato que necesitaba: Luis Gallego se encontraba en un hospital público de las afueras de Barcelona. Me acuerdo que era cerca del aeropuerto”, recuerda Piko sobre el Hospital Príncesp d´Espanya de la Ciudad Sanitaria de Bellvitge.

“Llegué y pregunté por el paciente. Me contestaron que estaba en terapia intensiva y me hicieron pasar a una sala de espera. Ahí me puse a hablar con un amigo o familiar de Luisito Rey, que me permitió pasar a verlo”, relata Piko acerca de esos momentos increíbles que solo se explican por la viveza, el azar y la experiencia. “Entonces lo vi a través de un vidrio. Estaba entubado y en coma. Saqué la cámara e hice una foto –o dos–. Tuve que usar flash, porque los equipos de ese entonces no eran como los de ahora. Entonces vino un médico y me dijo muy amablemente que no se podían sacar fotos en ese sector del hospital. Y yo salí rápido”, cuenta el fotógrafo sobre lo que pasó aquel 9 de diciembre de 1992.

Alertado de que en cualquier momento el cantante llegaría para ver a su padre, Gabriel Piko se quedó en la puerta del hospital. “Lo vi venir con dos o tres personas. Uno era un tipo pelado. Después supe que era su representante argentino. Entró y lo esperé afuera. Cuando salió le hice una foto caminando. Estaba destruido, llorando, muy golpeado y como ido… Tal vez fuera de la realidad. Entonces se me acercó, me abrazó, se puso a llorar en mi hombro y me pidió que le cuente cómo era la vida del padre en Barcelona. Me dijo que no sabía que estaba tan mal, que él hubiera mandado plata para que le hicieran un mejor tratamiento, en la mejor clínica. Yo me quedé helado. No sabía ni entendía nada”, relata Piko.

Y agrega que generó buen vínculo con la gente que estaba alrededor de Luis Miguel, tanto que le dijeron en qué hotel se quedaría. Al rato, cuando finalmente Luis Rey falleció, desde el entorno del músico le dijeron que sería cremado y que habría una misa para despedirlo. “Fotografié en la ceremonia y a Luis Miguel con la urna. Al rato se lo llevaron al aeropuerto y en un vuelo privado siguió su gira”, cuenta Piko sobre las fotos que salieron publicadas en GENTE y en una revista mexicana. ¿Qué pasó con la de Luisito Rey en terapia intensiva? Nunca nadie la publicó.

Entonces relata que, mucho más acá en el tiempo, un día estaba buscando qué ver por Netflix cuando se topó con Luis Miguel, la serie, que se estrenó en abril del 2018 y fue furor en nuestro país. “¡Esa! Quiero ver esa”, le dijo a su pareja, que aceptó la propuesta. “Entonces entendí mucho de lo que había pasado entre padre e hijo”, revela Piko, que además de fotógrafo es arquitecto y tiene un estudio en Ingeniero Maschwitz.
Acostumbrado a contar la anécdota una y mil veces, el fotógrafo apunta que en la ficción de Netflix la muerte de Luis Rey se sitúa en Madrid, cuando en realidad fue en Barcelona. Destaca que nunca jamás Luis Miguel pudo haber hablado con su padre, porque estaba entubado e inconsciente. “En la serie se ve que le pregunta por el paradero de la madre y no fue así. Lo demuestra la foto que tengo. Porque vi a Luisito Rey dos horas antes de que lo viera Luis Miguel. Además, desconozco en detalle qué sentía él por su padre, pero puedo asegurar que no estaba enojado cuando salió de verlo agonizando. Estaba destruido”, cuenta Gabriel Piko sobre la realidad detrás de ficción que el mismísimo Luis Miguel supervisa. Y así hecha luz sobre uno de los momentos cruciales de la vida del astro mexicano.
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