Julián Weich y Maby Wells, “Otra vez juntos”: recuerdos de Sorpresa y media y por qué nunca les inventaron un romance

La dupla que hizo historia en el programa de Canal 13 vuelve a unirse. Esta vez no será en la televisión sino en radio, pero fieles a su estilo de acompañar, entretener, informar; siempre respetando a la audiencia

"Otra vez juntos" se podrá escuchar de lunes a viernes de 10 a 13 por la Uno FM 103.1
"Otra vez juntos" se podrá escuchar de lunes a viernes de 10 a 13 por la Uno FM 103.1

Existen cientos de películas y libros que tratan sobre encontrar el amor de pareja. Aparecen menos películas que narran la importancia de encontrar al amigo incondicional. Sin embargo, no hay casi ninguna que relate esa maravilla que es toparse con un compañero de trabajo que lejos de competir, comparta, en vez de opacarte te potencie y sobre todo convierta el trabajo -algo que algunos consideran una maldición bíblica- en un momento de disfrute y placer. Julián Weich y Maby Wells parecen ser de esos seres afortunados que lograron ser increíbles compañeros de trabajo. A casi veinte años del final de Sorpresa y ½ mantienen la misma química, complicidad y simpatía que los convirtió en una dupla imbatible. Tantas veces les preguntaron cuándo iban a estar “otra vez juntos” que volvieron a estarlo pero esta vez en radio, enla FM Radio Uno 103.1. Se los puede escuchar de lunes a viernes de 10 a 13.

“La propuesta de hacer radio surgió el año pasado, pero era un programa semanal -explica Weich-. Cuando me lo ofrecieron enseguida pensé en Maby. Es de la mejor escuela. Está formada, es locutora. No es una influencer que de repente tiene muchos seguidores y trabaja en radio y televisión; ella entiende y tiene oficio. Me resulta cómodo trabajar con Maby y además me da mucho placer”.

Ante la pregunta de por qué aceptó, Maby contesta graciosa “le dije que sí porque estaba encerrada, quería salir de mi casa. Es que no voy a trabajar a la radio, voy a descansar” responde y lanza esa risa que es parte de su identidad y sigue “le dije que sí enseguida y no me importó nada. Si era en la China, si tenía que comer murciélagos”. En ese momento Julián interrumpe para acotar “cuando el programa pasó de semanal a diario pensé ¿podrá Maby dejar los chicos? Y claro, más ganas tenía”. Ambos se ríen a carcajadas y no hay manera de no contagiarse. Esta periodista comprueba que la complicidad entre ellos está intacta, esa complicidad que traspasaba la pantalla, contagiando de emoción o risa al televidente y que hizo que durante veinte años les preguntaran cuándo volvían a estar otra vez juntos.

Ya más seria, Maby responde “Decidí volver porque era con Julián y además deseaba trabajar en radio. Me pareció una propuesta interesante y algo distinto para hacer con él”.

Julián eligió a Maby también por sus grandes conocimientos de música. Maby reconoce que salvo regaton escucha todo y es fanática de Rod Stewart
Julián eligió a Maby también por sus grandes conocimientos de música. Maby reconoce que salvo regaton escucha todo y es fanática de Rod Stewart

Ambos animadores confirman que como dice el tango “veinte años no es nada”. Luego de ese lapso de no compartir un proyecto laboral apenas se volvieron a juntar, no necesitaron de demasiadas reuniones previas. “Cada uno ya sabe su lugar, tenemos la tranquilidad de saber que con solo mirarnos ya conocemos qué precisa, qué debe hacer el uno o el otro. Sabemos para dónde vamos a ir, qué cosas nos causan gracia y cuáles no”, relata Maby.

Julián acota algo que parece un detalle menor y sin embargo es casi una declaración de principios. “No decimos malas palabras y no porque nos censuremos entre nosotros. Entendemos que es así, que no hace falta una grosería”. Ese respeto al otro es parte de su marca de fábrica. El programa tendrá entrevistas de todo tipo, columnistas y mucho humor. “Queremos que la gente se entretenga, que escuche muy buena música durante todo el programa, que se gane algunos premios y sobre todo que sienta que alguien los está acompañando. Creo que ese es nuestro objetivo, que la gente cuando escuche la radio escuche a dos personas que están viviendo en el mismo momento, en el mismo país y en la misma hora, y que estamos pasando, más allá del Covid, siempre por un momento muy especial. Siempre con alegría, buscando darle esperanza y un bien común a la gente” agrega Weich y finaliza “que sientan que estamos cerca de ellos y ellos cerca de nosotros. No ser esos inalcanzables que están en los medios de comunicación sino gente que vive la misma realidad tal vez con algún recurso más, algún recurso menos, pero siempre de su lado”.

Maby aporta lo suyo: “Sorpresa y 1/2 terminó en el 2001 pero nunca dejamos de recibir muestras de cariño del público, muchos agradecimientos, buena onda y siempre el: ¿cuándo vuelven? Yo contestaba que por ahora no, pero que algún día... quien sabe... y así sin forzarlo, la oportunidad se presentó. Y tanto Juli como yo estamos felices de estar “Otra vez juntos”, en Radio Uno, pero con la misma esencia, compromiso, buena energía y alegría. La idea es compartir las mañanas con juegos, buena música, entrevistas y lo más importante será la participación de los oyentes”.

Julián destaca que ambos se mantienen en una zona de equilibrio donde en tiempos de grieta, el oyente no deba elegir si estar de un lado o del otro. Ambos están muy contentos con la libertad que la radio les dio para trabajar. El horario también les permite seguir con sus otras actividades. Maby se vuelva a reír mientras muestra unas increíbles y prácticas planillas que realizó con todo el organigrama de actividades, horarios, reuniones y extras de la familia. No sabemos si serán eficaces, pero lo parecen.

Casada desde hace mas de 10 años con su marido Gonzalo, tiene dos hijos: Trinidad y Bartolomé.
Casada desde hace mas de 10 años con su marido Gonzalo, tiene dos hijos: Trinidad y Bartolomé.

Cuando se les pregunta qué les pide la gente que conserven de aquella dupla, Maby no duda: “que me ría” y Julián agrega “es que su risa es muy tentadora, agradable y contagiosa. Y yo soy el encargado de hacerla reír”, ya más serio sigue “no nos piden que cumplamos algún sueño o los volvamos a sorprender. Nos aceptan como dupla, simplemente quieren recordar algo que en su momento fue muy lindo y parte de la vida de todos”.

Ambos creen que la pareja que conformaron trascendió tanto no por mérito de ellos sino “porque el programa era muy potente. Es cierto nosotros teníamos muy buena onda entre nosotros. Pero “Sorpresa” era muy bueno. Podíamos llevarnos bárbaro pero si el programa era malo, no había salida. En cambio se juntó todo, una propuesta novedosa, emocionante, solidario y encima iba un domingo a la noche en un tiempo que toda la familia miraba la tele”, detalla Julián.

De aquellos viejos buenos tiempos no recuerdan algo en particular sino todo en general. “No tengo un solo buen recuerdo. Fueron cinco años divinos. Recuerdo haber trabajado cómodo, bien y en un programa que encima le iba bárbaro. No lo puedo desmenuzar. Me encanta saber que la pasé bien en general y no solo por un hecho”, afirma Weich.

El trabajo solidario de Julián Weich fue creciendo al compás de su carrera artística, puso todo su esfuerzo y carisma para lograr originalidad a la hora de ayudar
El trabajo solidario de Julián Weich fue creciendo al compás de su carrera artística, puso todo su esfuerzo y carisma para lograr originalidad a la hora de ayudar

Maby dice “que todo estaba bueno”, pero destaca lo que era el trabajo de la producción. “Mucha gente y todos trabajando para el mismo fin y con las mismas ganas”. Resaltan cómo fue creciendo la propuesta de un sueño a dos, tres, cuatro. De hacerlos grabados, a pasar al vivo. De cubrir sueños locales a viajar por el mundo. Los productores proponían pero también Horacio Levin, el productor general apoyaba, incentivaba y sumaba ideas.

La conductora cuenta que se llevaban tan bien que formaron “como un gran tribu”. Solían ir con todo el equipo a pasear y realizar las reuniones de producción a Villa Gesell y volvían para el programa. “Las maquilladoras se volvían locas para sacarnos el sol que traíamos en la cara”, rememora.

“Todos hacíamos todo. No había un gente que mandaba, sí alguien que tomaba las decisiones. Éramos todos soldados rasos. Estábamos todos a disposición del programa, la productora y felices”, aclara Weich.

En los comienzos de Sorpresa no había mails, ni mensajes de whatsapp. Llegaron a recibir mil cartas por día de personas que pedían cumplirle el sueño a otro. El equipo de producción era chico y los conductores ayudaban con la lectura y selección de cartas. No era una tarea simple. Había que leer, seleccionar, ver la posibilidad de concretar el sueño. Con el tiempo y el éxito, se formó un equipo cuya única tarea era leer y seleccionar las posibles de las imposibles.

Después estaba el grupo que se encargaba de producir el sueño, más los que lo editaban, lo musicalizaban. Se veía una versión y si no gustaba se lo volvía a editar. Luego de esta selección había que llamar al interesado, ver si se podía realizar, todo sin que se entere el soñador. “Un trabajo muy artesanal, pero muy lindo”, valora el conductor.

Con tanto tiempo compartido, jamás les inventaron un romance porque, como señala risueño Weich “además de estar en pareja siempre estábamos rodeados de gente. Teníamos que tener como cuarenta cómplices”. Maby interrumpe para admitir que la gente a veces pensaba que eran hermanos.

Coinciden que hoy Sorpresa no podría estar al aire por lo caro que era y porque con las nuevas tecnología “te deschava cualquiera, no habría sorpresa”.

Maby comparte una anécdota graciosa. Así como es de risa fácil también de llanto. Si sabían que la realización del sueño venía muy emotiva, le pedían que lo viera antes para que si bien se emocionara en el estudio, tampoco se desbordara y no pudiera seguir.

Ambos agradecen que el programa no solo les dio la posibilidad de cumplir pedidos de sueños que llegaban sino de inspirar a otros. Muchas personas le confesaron que después de verlos se animaron a cumplirle el sueño a una persona que querían.

Recuerdan la despedida del programa con alegría y no como una deuda pendiente. Al final Sorpresa, cada uno siguió su camino. “Nosotros no nacimos juntos -dice Maby- No quería quedar pegada como ‘la chica que estaba con Julián’. Seguí mi carrera, estuve en otros canales, conduje un noticiero. Salí de mi zona de confort y hoy las cosas se dan para volver a estar juntos, sin forzarlo”.

Cuando nació Bartolomé, Maby decidió parar para no perderse la crianza de su hijo. Sabía que las propuestas laborales volverían a llegar pero que había momentos con su hijo que no se repetirían y los priorizó.
Cuando nació Bartolomé, Maby decidió parar para no perderse la crianza de su hijo. Sabía que las propuestas laborales volverían a llegar pero que había momentos con su hijo que no se repetirían y los priorizó.

En la misma línea dice Weich. “Sorpresa fue un ciclo muy lindo, pero cuando se terminó no había una razón para quedar agarrado de Maby. Luego vino la crisis del 2001, la tele lo sintió, cada uno hizo su vida como pudo. Además estaban las vidas personales de cada uno. Fuimos viviendo la vida que nos tocaba vivir y ahora nos tocó reencontrarnos y es una cosa increíble como si el tiempo no hubiera pasado”.

Ambos coinciden en que son grandes compañeros de trabajo pero no “caretean” una amistad inexistente. Reconocen que si se cruzaban se saludaban con un cariño entrañable, pero que no forzaron otro vínculo. Es que, como decíamos al principio, no es fácil encontrar un gran compañero de trabajo. Por eso, Julián y Maby no dudaron en estar “Otra vez juntos”.

“Con Maby nos conocemos hace muchos años y nos propusimos hacer un programa para, sobre todo, acompañar a la gente esté donde esté; en el trabajo, si está estudiando, si está corriendo, si está haciendo deporte, donde sea. Vamos a dar la información, pero sin meternos en la noticia, sin escarbar, pero si con la actualidad”
“Con Maby nos conocemos hace muchos años y nos propusimos hacer un programa para, sobre todo, acompañar a la gente esté donde esté; en el trabajo, si está estudiando, si está corriendo, si está haciendo deporte, donde sea. Vamos a dar la información, pero sin meternos en la noticia, sin escarbar, pero si con la actualidad”

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