La UE limitará el uso de agua y energía tras el uso excesivo en los centros de datos

Bruselas presentó una etiqueta de sostenibilidad para los centros de datos y prepara estándares mínimos de eficiencia que entrarán en escena en 2027

La Unión Europea busca regular los centros de datos ante su alto consumo energético y de agua.
La Unión Europea busca regular los centros de datos ante su alto consumo energético y de agua. (UE)
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La Unión Europea prepara nuevas reglas para controlar el consumo de energía y agua de los centros de datos, cuya expansión está aumentando la presión sobre las redes eléctricas y los recursos hídricos del bloque.

Bruselas presentó un nuevo sistema de calificación que permitirá comparar la sostenibilidad de estas instalaciones y anunció que en 2027 establecerá estándares mínimos de rendimiento que podrían limitar el funcionamiento y construcción de nuevos centros de datos poco eficientes.

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La medida llega mientras Europa busca aumentar su capacidad de infraestructura para inteligencia artificial (IA), computación en la nube y otros servicios digitales. La Comisión Europea pretende triplicar la capacidad de los centros de datos del bloque hasta 2035, pero también reconoce que este crecimiento tiene un costo energético y ambiental cada vez mayor.

La UE utilizará un nuevo sistema de calificación de sostenibilidad para los centros de datos. REUTERS/Yves Herman/File Photo
La UE utilizará un nuevo sistema de calificación de sostenibilidad para los centros de datos. REUTERS/Yves Herman/File Photo

Los centros de datos tendrán una etiqueta de sostenibilidad

A partir del 21 de septiembre, los centros de datos de la UE con más de 500 kilovatios de capacidad instalada que presenten los informes exigidos por las normas comunitarias podrán recibir una etiqueta electrónica de sostenibilidad.

El objetivo es hacer más transparente el consumo de estos establecimientos y facilitar la comparación entre instalaciones. La etiqueta tendrá en cuenta aspectos como la eficiencia energética, el uso de agua y el origen de la electricidad utilizada.

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La Comisión Europea considera que esta información podría ayudar a los gobiernos a diseñar políticas más eficientes y a empresas y organizaciones a elegir servicios digitales con un menor impacto ambiental.

Sin embargo, el sistema todavía no establece un límite máximo de consumo. Las restricciones más estrictas llegarán posteriormente.

Silueta de una persona con traje que sostiene una tableta entre hileras de servidores iluminados por luces LED azul y ámbar.
La UE busca hacer más transparente el uso de recursos energéticos de los centros de datos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Bruselas espera fijar límites en 2027

La Comisión prevé presentar en 2027 normas mínimas de rendimiento para los centros de datos. Estas establecerán determinados niveles de eficiencia que deberán cumplir las nuevas instalaciones y podrían impedir la construcción de centros que no alcancen esos estándares.

Por ahora, Bruselas mantiene un periodo de transición para recopilar información y mejorar el cumplimiento de las obligaciones existentes.

Los centros de datos de más de 500 kW ya deben presentar información desde 2023, aunque la Comisión reconoce que una parte importante de las instalaciones todavía no cumple completamente con esta obligación. Según un funcionario comunitario, el porcentaje de centros declarados ha aumentado progresivamente y podría superar el 50%.

La aplicación de estas normas corresponde principalmente a los Estados miembros, por lo que el nivel de cumplimiento puede variar entre países.

La UE presentará las nuevas normas en 2027 para los centros de datos. REUTERS/Yves Herman//Foto de archivo
La UE presentará las nuevas normas en 2027 para los centros de datos. REUTERS/Yves Herman//Foto de archivo

La IA aumenta la demanda de electricidad

El problema está directamente relacionado con el crecimiento de la inteligencia artificial. Los modelos de IA necesitan grandes cantidades de capacidad informática, y esa infraestructura funciona principalmente en centros de datos que requieren electricidad de manera constante.

En 2024, los centros de datos europeos consumieron 68 teravatios hora (TWh) de electricidad. La UE calcula que esa cifra llegará a 114 TWh en 2030, cuando podría representar el 3,2% del consumo eléctrico del bloque, frente al 2,5% actual.

Además de electricidad, estas instalaciones pueden necesitar grandes cantidades de agua para sus sistemas de refrigeración. Su expansión también genera preocupación en comunidades locales debido a la presión que puede ejercer sobre las redes eléctricas y los recursos disponibles.

Con el avance de la IA, los centros de datos consumen cada vez más energía. (Foto AP/Mike Stewart)
Con el avance de la IA, los centros de datos consumen cada vez más energía. (Foto AP/Mike Stewart)

Microsoft ya interviene en las nuevas reglas

Mientras Bruselas desarrolla el marco de sostenibilidad, las grandes empresas tecnológicas están intentando participar en la definición de los criterios.

Microsoft expresó en julio de 2026 su respaldo al uso de indicadores relacionados con energía limpia y eficiencia energética e hídrica. Al mismo tiempo, solicitó cambios en algunos de los rangos de eficiencia hídrica previstos para la nueva etiqueta.

La participación de las grandes tecnológicas ha generado críticas de organizaciones como Corporate Europe Observatory, que cuestiona el grado de influencia de estas empresas en la elaboración de las normas.

Uno de los puntos de discusión es la cantidad de información que será pública. Críticos de la propuesta sostienen que las reglas de confidencialidad podrían dificultar la verificación independiente de algunos datos incluidos en las etiquetas.

Pasillo central rodeado por bastidores de servidores metálicos con luces azules, tuberías superiores de acero e iluminación de techo.
La UE quiere que los centros de datos sean más eficientes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Europa busca crecer en IA sin aumentar la presión energética

La UE se enfrenta así a un doble objetivo: ampliar rápidamente su infraestructura tecnológica para competir en inteligencia artificial y, al mismo tiempo, controlar el impacto energético y ambiental de esa expansión.

Bruselas también estudia otras alternativas. Entre ellas está convertir los centros de datos en participantes más activos de la red eléctrica mediante mecanismos de flexibilidad y aprovechar el calor residual generado por sus instalaciones, que potencialmente podría utilizarse para suministrar calefacción a hasta cuatro millones de hogares europeos.

La nueva etiqueta será el primer paso de un proceso que podría terminar en requisitos obligatorios de eficiencia para las futuras instalaciones. Con ello, la UE busca que el crecimiento de la infraestructura necesaria para la IA no se traduzca en un aumento sin control del consumo de agua y electricidad.

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