El 60% de las crisis en una empresa inician por un comentario negativo de un empleado sobre política o temas sociales

Existe una distinción entre las situaciones que vulneran la percepción pública y aquellas que impactan directamente el flujo de caja o las ventas

Mujer con expresión frustrada mira su teléfono en un escritorio desordenado en una oficina moderna y concurrida, con otros empleados trabajando en segundo plano
En las crisis provocadas por opiniones de empleados, el impacto suele concentrarse en la reputación pública. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La exposición digital de las empresas ya no depende únicamente de la calidad de sus productos o de sus campañas de comunicación institucionales. Hoy en día, el comportamiento de los trabajadores fuera del horario laboral representa una de las mayores vulnerabilidades para la reputación de las empresas. “El 60% de las crisis se dan porque un colaborador o un empleado dio una opinión en redes sociales de algo que no tiene nada que ver con su compañía”, sostuvo Karen Piñeros a Infobae.

La consultora de reputación y comunicación estratégica aseveró que el problema radica cuando “las opiniones pueden rozar temas sociales, políticos o asuntos de xenofobia, que son muy comunes, desafortunadamente”. Recalcó que la mayoría de los incidentes que enfrentan las marcas no se originan en fallas operativas.

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Del ámbito personal al escrutinio público: la ilusión de la privacidad

A pesar de que los perfiles en plataformas digitales suelen gestionarse a título individual, la especialista advierte que la audiencia actual exige a las corporaciones una postura ética frente a los actos de sus integrantes, lo que elimina el margen entre lo privado y lo público.

empresas - ventas - marketing - IA - automatización - tecnología - 26 de agosto
La exposición digital de las empresas ya no depende únicamente de la calidad de sus productos o de sus campañas de comunicación institucionales. (Imagen ilustrativa Infobae)

“Las personas muchas veces dicen: ‘Yo trabajo de 8 a 5 y por fuera tengo una vida completamente aparte, mis redes sociales son mías’. Sí, son personales, pero no dejan de ser públicas”, explicó la especialista.

El fenómeno de la viralización actúa como un catalizador que conecta rápidamente el perfil individual con el nombre de la organización. “Internet busca en dónde trabaja esta persona, qué cargo desempeña y se vuelve viral. Las audiencias, que hoy exigen mayor responsabilidad a las compañías sobre las manifestaciones públicas de sus empleados, comienzan a exigirle una respuesta o una acción frente a esto a la compañía como tal”, puntualizó la experta.

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Daño de imagen versus impacto en el negocio

No todas las contingencias afectan las finanzas de la misma manera. La especialista aclara que existe una distinción entre las situaciones que vulneran la percepción pública y aquellas que impactan directamente el flujo de caja o las ventas.

En las crisis provocadas por opiniones de empleados, el impacto suele concentrarse en la reputación pública sin resentir directamente los ingresos. En contraste, cuando la falla radica en el servicio o en decisiones operativas, el efecto financiero es inmediato.

Seis personas trabajan en computadoras con gráficos en una oficina. Se visualizan monitores, estanterías, una planta, cámara de seguridad y teclado de acceso.
La especialista aclara que existe una distinción entre las situaciones que vulneran la percepción pública y aquellas que impactan directamente el flujo de caja. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para medir si un incidente escaló a una crisis real, la experta propone evaluar la representatividad según el público objetivo: “No todo comentario negativo representa una crisis. Representa una crisis cuando lo que están diciendo es muy grave y afecta el corazón del servicio, o cuando la audiencia que está viendo y participando en esos comentarios llega al 10% de tus clientes o potenciales clientes”, dijo.

Esta métrica varía según el modelo de negocio. En un entorno corporativo (B2B) con una base reducida de clientes (por ejemplo, 300.000 usuarios), si el 10% observa el incidente, se considera un evento crítico. Sin embargo, en una marca masiva (B2C) dentro de un mercado de más de 40 millones de habitantes, ese mismo volumen puede representar solo una coyuntura en monitoreo antes de clasificarse como crisis.

La IA como herramienta de monitoreo y la velocidad de respuesta

Frente al avance de la inmediatez digital y las amenazas emergentes como la desinformación generada con IA, la velocidad de reacción se ha transformado en un pilar defensivo para las organizaciones.

“Hace unos años había capacidad de hacer control de daños y tener un par de horas para preparar un manejo. Hoy día, con la velocidad de las redes sociales, una coyuntura en una hora la puede saber todo un país”, destacó Karen.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Para contener estos escenarios, la IA se ha consolidado como un aliado en el análisis predictivo y la agilización de respuestas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Asimismo, advirtió sobre los riesgos del contenido manipulado: “Con la IA es muy fácil poner la cara de alguien y editar completamente lo que dijo. Esto lleva a que las compañías estén mucho más preparadas para dar una respuesta rápida”.

Para contener estos escenarios, la IA se ha consolidado como un aliado en el análisis predictivo y la agilización de respuestas:

  1. Rastreo en tiempo real: Permite evaluar el volumen de menciones negativas y rastrear si la conversación crece o se estabiliza.
  2. Eficiencia operacional: Facilita la elaboración ágil de posturas institucionales sin perder la supervisión estratégica humana.

La especialista enfatizó que el manejo del tiempo es determinante para la percepción del público. “La audiencia castiga mucho que una marca se quede callada durante una semana. El silencio estratégico es recomendable en ciertos momentos, pero si nos quedamos una semana pensando qué decir, cuando salimos la percepción es: ‘Ahora sí salió a pedir perdón porque lo quemaron en redes sociales’”, indicó.

La confianza rota por una contingencia digital no se restablece de forma inmediata.  
REUTERS/Hannah McKay
La confianza rota por una contingencia digital no se restablece de forma inmediata. REUTERS/Hannah McKay

El costo de la reconstrucción y el valor de la coherencia

La confianza rota por una contingencia digital no se restablece de forma inmediata. De acuerdo con la especialista, la recuperación de la credibilidad exige una estrategia a largo plazo fundamentada en la consistencia de las acciones corporativas.

“Construir la reputación normalmente toma varios años y la palabra clave es coherencia. Destruirla puede tomar una sola crisis de un día o una semana, y recuperarla puede tardar hasta cinco años”, aseveró.

En los momentos de mayor exposición, la solidez del clima laboral y el compromiso orgánico de los colaboradores se convierten en la principal defensa de la marca. “Lo que está bien construido tarde o temprano sale. He visto compañías en crisis donde sus mismos empleados, clientes y aliados salen genuinamente a nivelar la conversación y rescatar la marca mostrando todo lo bueno que se ha construido”, concluyó la especialista.

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