Cinco trucos para ahorrar energía al usar el aire acondicionado en época de calor

El equipo no debería mantener más de 12 grados de distancia respecto a la temperatura exterior

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
El aire acondicionado figura entre los mayores consumidores de electricidad del hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con el calor en su punto más alto, mantener el hogar fresco sin que la factura eléctrica se dispare es el desafío de muchos hogares. El aire acondicionado es uno de los electrodomésticos que más energía consume, pero usarlo con inteligencia puede marcar una diferencia real.

Estos cinco trucos permiten reducir el gasto sin sacrificar el confort, según Repsol.

Elige la temperatura correcta desde el primer momento

El ajuste del termostato es la decisión con mayor impacto directo sobre el consumo.

Mujer joven sonriente relajándose en un sofá gris con una manta, mientras un aire acondicionado blanco en modo DRY expulsa aire frío sobre ella.
Nada influye más en el gasto energético que la temperatura programada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La franja recomendada en esta época de calor se sitúa entre los 24 y los 26 °C: por cada grado que se baja por debajo de ese rango, el consumo aumenta entre un 6% y un 8%.

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Además, la diferencia entre la temperatura interior y la exterior nunca debería superar los 12 grados, ya que el equipo tendría que trabajar en exceso para sostener esa brecha.

Programar el aparato a 26 °C en lugar de a 22 °C puede suponer un ahorro considerable en la factura mensual sin que la sensación térmica cambie de forma perceptible.

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Cuatro grados de diferencia en el termostato se reflejan de forma directa en la factura. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Activa el modo ECO o el temporizador nocturno

La mayoría de los equipos modernos incluyen funciones diseñadas específicamente para optimizar el consumo y que muchos usuarios nunca activan.

El modo ECO ajusta de forma automática la potencia y la temperatura para mantener el confort con el mínimo gasto energético posible, y puede reducir el consumo hasta un 30%.

Por la noche, conviene activar la función de apagado automático, que adapta el rendimiento del aparato al descenso de la temperatura corporal durante el sueño y evita que funcione más horas de las necesarias.

Limpia los filtros al menos una vez al año

Un mantenimiento básico, pero frecuentemente postergado. Cuando los filtros acumulan suciedad, el equipo necesita hacer un sobreesfuerzo para climatizar el espacio, lo que se traduce directamente en mayor consumo de energía y en un desgaste acelerado de los componentes.

Primer plano de unas manos masculinas retirando el filtro de malla gris de un aparato de aire acondicionado split blanco montado en la pared.
Los filtros sucios obligan al equipo a trabajar más para alcanzar la misma temperatura. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Limpiarlos al menos una vez al año garantiza que el aparato funcione con la eficiencia para la que fue diseñado y prolonga su vida útil.

Elige un equipo con la potencia adecuada para el espacio

Adquirir un aparato que no se corresponda con las dimensiones de la estancia es un error que se paga en cada factura. Un equipo con menos potencia de la necesaria trabajará de forma continua sin alcanzar la temperatura programada, disparando el consumo.

Uno demasiado potente, por su parte, gastará más energía de la requerida para climatizar un espacio que no justifica esa capacidad.

Antes de comprar, conviene analizar el nivel de aislamiento de la habitación, su orientación y las condiciones ambientales exteriores.

Opta por tecnología inverter si vas a renovar el equipo

Si el aparato actual tiene varios años, la renovación puede ser la decisión más rentable a medio plazo.

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Dos índices revelan la eficiencia real del equipo a lo largo del año. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los equipos con tecnología inverter regulan de forma automática la velocidad del compresor para mantener la temperatura constante sin picos de demanda, a diferencia de los modelos convencionales, en los que el compresor arranca a máxima potencia cada vez que detecta un cambio de temperatura.

Ese funcionamiento progresivo puede traducirse en un ahorro de hasta un 30% en la factura. Para quienes dispongan de espacio, los equipos compatibles con energía fotovoltaica permiten reducir el consumo eléctrico hasta un 70%.

Al adquirir un equipo nuevo, la etiqueta energética es la primera referencia que hay que consultar. La mejor clasificación posible es la clase A —equivalente a la A+++ del sistema antiguo—, identificada con color verde oscuro, que garantiza el menor consumo de energía posible.

Más allá de la letra, conviene revisar dos índices que miden el rendimiento estacional real del aparato: el SEER, que indica la eficiencia durante el verano, y el SCOP, que refleja el rendimiento en invierno.

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