11% de los empleados en América Latina ve contenido para adultos en sus equipos de trabajo

Aunque la mayoría de los empleados reconoce los riesgos de seguridad, la práctica se mantiene y ha variado poco respecto a años anteriores

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Hombre de apariencia latina con barba y camisa de cuadros, mirando la pantalla de su computadora en una oficina mientras navega por un sitio web de contenido para adultos.
El 11% de los empleados en América Latina accede a contenido para adultos desde dispositivos de trabajo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El 11% de los empleados en América Latina accede a contenido para adultos desde sus equipos de trabajo, según un estudio de la empresa global de ciberseguridad Kaspersky.

Aunque la mayoría de los trabajadores en la región es consciente de que este tipo de prácticas representa un riesgo para la seguridad corporativa, el hábito persiste y apenas ha disminuido respecto a años anteriores. Brasil lidera la estadística con un 17%, seguido por Perú (11%), Colombia (9%) y México (8%).

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El principal peligro radica en que los ciberdelincuentes explotan la alta demanda de estos sitios para lanzar ataques: crean páginas falsas o aplicaciones fraudulentas que prometen contenido exclusivo, pero en realidad buscan robar datos, instalar malware o extorsionar a las víctimas.

Hombre con gafas, auriculares y sudadera con capucha concentrado frente a una laptop en un escritorio de oficina con pila de carpetas, documentos y una taza.
Brasil lidera la estadística regional, seguido por Perú, Colombia y México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando un empleado utiliza dispositivos corporativos y correos institucionales para acceder a estas plataformas, pone en riesgo la integridad de los sistemas empresariales, expone información sensible y facilita el robo de credenciales, que en algunos casos ya han sido detectadas en la dark web.

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Pese a que más del 71% de los empleados sabe que estas acciones pueden comprometer la seguridad de la empresa, la prevención no se ha traducido en hábitos más seguros.

Los expertos destacan la importancia de fortalecer la cultura de ciberseguridad y establecer políticas claras para proteger tanto a los empleados como a las organizaciones.

Hombre en oficina con cubículo mirando contenido para adultos en su teléfono, mientras su monitor muestra una hoja de cálculo. Otro empleado trabaja al fondo.
La mayoría de los trabajadores reconoce que esta práctica implica riesgos para la seguridad empresarial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Estamos ante un desafío de cultura organizacional en ciberseguridad. Las empresas deben fortalecerla para que sea la responsabilidad la que guíe el uso de las herramientas de trabajo. Se trata de que los empleados comprendan que separar su vida personal de los equipos de oficina”, indicó

Cómo las empresas pueden fortalecer su frente de ciberseguridad

Las empresas pueden fortalecer su frente de ciberserguridad de la siguiente forma:

  • Actualizar las políticas de uso de recursos corporativos y restringir el empleo de dispositivos o correos institucionales para actividades personales o registros en servicios externos, como redes sociales, comercios o sitios para adultos.
  • Implementar protocolos para la protección de cuentas empresariales, estableciendo reglas para contraseñas seguras, fechas de renovación periódica y autenticación multifactor (MFA).
Aula universitaria moderna y vacía con filas de laptops. Las pantallas muestran el inicio de sesión de Canvas y una pizarra digital con 'Sistema comprometido'.
Este comportamiento expone a las empresas a amenazas de malware, robo de datos y fraudes informáticos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Revocar de inmediato el acceso de empleados que cambian de puesto o dejan la organización para evitar cuentas activas sin supervisión.
  • Monitorear proactivamente posibles filtraciones de datos en la dark web mediante servicios de inteligencia de amenazas y recibir alertas en tiempo real para que el equipo de TI pueda actuar rápidamente.
  • Capacitar de manera continua a los empleados en ciberseguridad para que reconozcan las tácticas criminales más recientes.
  • Adoptar soluciones avanzadas de protección que fortalezcan la infraestructura tecnológica e identifiquen amenazas emergentes de forma integral.
Primer plano de manos de un hombre en una oficina con laptop mostrando alerta de fraude, un smartphone con alerta de sistema y una tarjeta de crédito.
El hábito persiste pese a campañas de concientización y políticas corporativas vigentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué es la dark web y por qué es peligrosa

La dark web es una parte oculta de internet a la que no se puede acceder mediante navegadores ni motores de búsqueda convencionales. Funciona sobre redes cifradas, como Tor, que garantizan el anonimato de quienes la utilizan.

A diferencia de la “web superficial” —los sitios visibles y accesibles para cualquier usuario— y la “deep web” —contenidos no indexados pero legítimos, como bases de datos académicas o correos electrónicos—, la dark web está asociada a actividades ilícitas debido a su naturaleza clandestina.

En este entorno se comercian datos robados, credenciales de acceso a cuentas empresariales, información financiera, malware, drogas, armas y servicios ilegales.

El ingeniero que transformó la identidad digital de la India ahora busca revolucionar el mundo
Los ciberdelincuentes aprovechan el tráfico en sitios para adultos para distribuir software malicioso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los ciberdelincuentes aprovechan el anonimato para vender paquetes de contraseñas obtenidas en filtraciones, ofrecer herramientas para ataques informáticos o extorsionar a empresas y particulares.

Por ello, la dark web representa un riesgo importante para la ciberseguridad corporativa y personal.

El peligro principal radica en que, una vez que una contraseña o dato sensible aparece en la dark web, cualquier actor malicioso puede acceder a esa información para realizar ataques dirigidos, suplantación de identidad o fraudes financieros.

Para las empresas, esto puede traducirse en robos de información confidencial, interrupciones operativas y pérdidas económicas considerables, además de daños reputacionales.

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