La pulsera que desató la polémica: por qué el tenista Carlos Alcaraz tuvo que quitarse su Whoop en pleno partido

Este gadget tecnológico, diseñado como una pulsera para la muñeca, tiene como objetivo principal registrar datos sobre la actividad física del usuario

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La pulsera de Alcaraz fue
La pulsera de Alcaraz fue retirada siguiendo las normas. (Composición Infobae: REUTERS/Tingshu Wang / Greg Kaplan)

La reciente prohibición a Carlos Alcaraz de utilizar la pulsera Whoop durante uno de sus partidos ha generado debate en el mundo del tenis y la tecnología deportiva. Este dispositivo, diseñado para monitorizar el rendimiento físico, fue retirado por orden de la jueza de silla, pese a que el jugador ya lo había usado en otras ocasiones.

Mientras Alcaraz restó importancia al incidente, el CEO de Whoop calificó la decisión de “Ridículo”, reabriendo el debate sobre el uso de tecnología en competiciones oficiales.

Qué es la pulsera Whoop y para qué sirve

Whoop es un gadget tecnológico en forma de pulsera que se lleva en la muñeca y cuya misión es recopilar datos sobre la actividad física del usuario. A diferencia de un reloj inteligente o smartwatch, este dispositivo no cuenta con pantalla, botones, micrófono ni altavoces.

El tenista Carlos Alcaraz en
El tenista Carlos Alcaraz en acción durante su partido de cuartos de final contra el australiano Álex de Miñaur en el Abierto de Australia, en Melbourne Park, Melbourne, Australia. 27 enero 2026. REUTERS/Edgar Su

Su único propósito es medir indicadores como frecuencia cardiaca, recuperación, niveles de oxígeno en sangre, calidad del sueño y otras métricas relacionadas con el esfuerzo y el descanso.

La información capturada se sincroniza con una aplicación móvil, donde los usuarios pueden consultar sus registros y analizar el comportamiento del cuerpo durante el entrenamiento o la competición. Este sistema está especialmente dirigido a atletas de alto rendimiento, ya que permite un seguimiento detallado del estado físico y la recuperación, más que a quienes buscan funciones básicas de actividad o notificaciones.

El modelo de negocio de Whoop se basa en la suscripción: por una cuota anual que parte de los 199 euros, se accede al dispositivo y a todo el software de análisis avanzado. Si el usuario deja de pagar, la pulsera pierde muchas de sus funciones y se convierte en un accesorio limitado.

Así luce la pulsera Whoop.
Así luce la pulsera Whoop. (Greg Kaplan)

Por qué la ATP y la ITF restringen su uso en partidos oficiales

Las asociaciones que rigen el tenis profesional, como la ATP y la ITF, prohíben el uso de dispositivos que puedan funcionar como herramientas de coaching en tiempo real durante los partidos.

Aunque algunos jugadores han competido con relojes tradicionales o accesorios de moda sin problema, los smartwatches y tecnologías conectadas están vetadas por reglamento.

La razón de fondo es evitar que los jugadores reciban ayuda o feedback externo a través de dispositivos conectados. Si bien el gadget no es un reloj inteligente y no permite la recepción de mensajes ni la interacción directa, su capacidad de conectividad lo coloca bajo el mismo criterio restrictivo que otros dispositivos avanzados.

Carlos Alcaraz, tenista profesional español,
Carlos Alcaraz, tenista profesional español, alcanzó la gloria en Roland Garros 2025 al consagrarse campeón. REUTERS/Edgar Su

En este caso, la pulsera de Alcaraz fue retirada siguiendo las normas, aunque tanto el propio jugador como el CEO de Whoop han señalado que el dispositivo está certificado por la Federación Internacional de Tenis y que su función es únicamente monitorizar la actividad física. El CEO concluyó la polémica en redes sociales con la frase: “¡Los datos no son esteroides!”.

Quién es Carlos Alcaraz y por qué su triunfo en Roland Garros 2025 hizo historia

Carlos Alcaraz, tenista profesional español, alcanzó la gloria en Roland Garros 2025 al consagrarse campeón tras una final épica frente a Jannik Sinner. Este enfrentamiento, considerado ya como uno de los mejores partidos en la historia del tenis, se extendió durante 5 horas y 29 minutos, convirtiéndose en la segunda final de Grand Slam más larga de todos los tiempos, solo superada por la histórica batalla entre Novak Djokovic y Rafa Nadal en el Abierto de Australia 2012, que duró 5 horas y 53 minutos.

El logro de Alcaraz también destaca porque se trata de la tercera ocasión en la Era Abierta en la que un jugador conquista un Grand Slam después de salvar al menos una bola de partido en contra. En el caso del murciano, fueron tres las oportunidades en que estuvo al borde de la derrota, aunque, según sus propias palabras, nunca perdió la fe en sus posibilidades de triunfo.