
La duración de la batería es uno de los aspectos que más influye en la experiencia cotidiana de los teléfonos móviles. A pesar de los avances tecnológicos en el diseño de dispositivos, los ciclos de carga diarios siguen siendo frecuentes, en particular entre quienes utilizan el celular para tareas múltiples.
Sin embargo, existen mecanismos que permiten prolongar la autonomía del dispositivo sin necesidad de instalar aplicaciones adicionales. Estas medidas se basan en la optimización de funciones integradas en los sistemas operativos Android y iOS, así como en hábitos de uso que inciden directamente en el consumo energético.
Una de las funciones que más energía consume es la pantalla. Reducir su brillo de forma manual o activar el brillo automático permite disminuir el gasto energético. Además, disminuir el tiempo que tarda la pantalla en apagarse cuando no está en uso también contribuye a extender la duración de la batería. En los ajustes del sistema operativo puede configurarse este intervalo en lapsos de 15 o 30 segundos.

La conectividad constante es otro de los factores que agota la batería. Desactivar funciones como el Bluetooth, la localización GPS o el Wi-Fi cuando no están en uso reduce el consumo de batería del dispositivo.
Por otra parte, en zonas con señal débil, los dispositivos tienden a buscar redes de forma continua, lo que incrementa el uso de energía. Por esta razón, también se recomienda activar el ‘modo avión’ en lugares con poca cobertura o durante traslados prolongados donde no se requiere conexión.
El uso de datos móviles también representa un consumo importante. En particular, la actualización en segundo plano de aplicaciones como redes sociales, servicios de mensajería o plataformas de correo electrónico puede mantenerse activa aún sin que el usuario esté utilizando el teléfono. Desactivar estas actualizaciones desde los ajustes del sistema operativo puede ayudar a reducir la actividad en segundo plano y conservar batería.

En el caso de los sistemas Android, ingresar al apartado de ‘batería’ o ‘consumo de batería’ permite observar qué aplicaciones y procesos están usando más energía. A partir de esa información es posible forzar la detención de aplicaciones que no se necesitan en el momento o restringir su actividad en segundo plano. En iOS, este monitoreo se realiza desde el menú de ‘batería’ en la configuración general.
Otra función útil es el modo de ahorro de energía. Esta herramienta, disponible tanto en Android como en iOS, limita funciones del sistema y reduce el rendimiento del procesador, así como el acceso a datos en segundo plano, con el objetivo de mantener el dispositivo encendido por más tiempo. Algunos modelos permiten programar este modo de forma automática cuando la batería llega a un porcentaje específico, como el 20%.
La gestión de notificaciones también influye en el consumo energético. Cada vez que una aplicación genera una notificación, el sistema activa el procesador, la red de datos y la pantalla. Reducir la cantidad de aplicaciones con permisos para notificar, especialmente aquellas que no son esenciales, disminuye el número de interrupciones y, en consecuencia, el uso de energía.

Los fondos de pantalla animados, los widgets en la pantalla principal y las animaciones del sistema también pueden contribuir al consumo innecesario de batería. Configurar una imagen estática como fondo de pantalla y limitar el número de widgets activos permite reducir la actividad gráfica del sistema. En los ajustes de accesibilidad o de desarrollador es posible disminuir o desactivar las animaciones del sistema.
Además, mantener el sistema operativo y las aplicaciones actualizadas permite acceder a versiones optimizadas que, en muchos casos, corrigen fallos relacionados con el consumo excesivo de batería. Sin embargo, se recomienda realizar estas actualizaciones únicamente cuando el dispositivo tenga un nivel de batería adecuado o esté conectado a una fuente de energía.
Por último, es posible cargar la batería de manera más eficiente siguiendo ciertas prácticas como evitar el uso del teléfono mientras se carga, utilizar cargadores originales y desconectar el dispositivo una vez alcanzado el 100% para evitar ciclos innecesarios que pueden afectar la vida útil de la batería a largo plazo.

Estas acciones no requieren conocimientos técnicos ni la instalación de aplicaciones externas, y permiten extender significativamente la autonomía diaria del celular. La implementación de estas prácticas puede variar según el modelo del dispositivo y la versión del sistema operativo, pero en general, constituyen medidas accesibles para la mayoría de usuarios.
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