(iStock)
(iStock)

Sensores que captan movimientos. Cámaras que graban cada escena de cada segundo. Datos de geolocalización. Toda esa tecnología que hace a las ciudades inteligentes produce grandes volúmenes de información que necesitan ser procesados e interpretados. Ése es el verdadero desafío de las sociedades digitalizadas.

El impacto del Big Data en las comunidades digitalizadas fue uno de los temas que se abordaron en la Conferencia Esri,que se llevó adelante en el Hotel Sheraton. "No sólo se trata de reunir datos, sino de que se conviertan en acciones concretas", destacó Eduardo Viola, presidente de Aeroterra, representante en Argentina de Esri y a cargo de la organización del evento a nivel local.

"La ciencia del dónde" (The science of where) es la frase que más resonó durante el encuentro. Es que la geolocalización, tal como se destacó, es un factor clave para obtener datos. Luego hay que "procesar la información, entenderla y generar un impacto", subrayó Leandro Rodríguez, gerente general para las Américas de Esri.

Un pantalla con puntos, mapas y gráficos. Así se condensa y visualiza toda esa información que se construye por medio de la ubicación de cámaras, sensores y otros dispositivos de recolección de datos en diferentes puntos de la ciudad.

Todo esto, que visto desde un monitor parece tan lejano, tiene una incidencia concreta y palpable en diferentes aspectos de vida en comunidad como la seguridad pública, el tránsito y hasta la salud.

Jorge Macri, intendente de la Municipalidad de Vicente López, estuvo en el evento y compartió algunos ejemplos sobre cómo la tecnología permite solucionar problemas y anticiparse a posibles incidentes.

"Cuando llegamos, en 2011, la media de robo de autos en el municipio era de 100 autos por mes y hoy estamos en 27 o 30. Se bajó a un tercio, y esto tiene que ver con haber administrado bien la información, con tener un mapa de delitos, cámaras bien ubicadas y personal capacitado", detalló Macri, en diálogo con Infobae.

La tecnología también se puede utilizar para monitorear el recorrido de los camiones de basura; elegir cómo administrar los recursos y evaluar en qué sitios corresponde realizar tareas de reparación, por ejemplo.

Más allá de todos los beneficios que se suelen vincular con las ciudades inteligentes y, en general, con el acceso a grandes volúmenes de datos que se da en la sociedad de la información, resulta inevitable preguntarse si esto no implica una amenaza para la privacidad. ¿Cuál es el límite?

Uno de los desafíos grandes de esta era y la que viene es cómo cuidar la privacidad, entendiendo que en la administración de la información hay usos positivos. Yo no solo tengo seguimiento satelital de los móviles de seguridad sino también de los de basura. Si un móvil va muy rápido es porque no está levantando la basura. Hay una tensión entre el interés general y el derecho individual", destacó Macri.

Y en este sentido dijo que "hay que seguir legislando, garantizando mecanismos de seguridad informática muy alta, para saber dónde está la información y quién puede acceder a ella", concluyó.

Ese manejo informativo no es algo que sólo esté vinculado a los gobiernos. Los datos de los usuarios están en manos de grandes empresas que reúnen esa información para ofrecer servicios cada vez más personalizado y también para generar pauta que responda mejor a los intereses del consumidor.

De hecho, en el marco del evento se dio a conocer el listado de las empresas más innovadoras en materia de ciencia de datos, según la publicación Fast Company. Estas compañías son también las que más saben de sus usuarios.

En el primer puesto no están ni Google ni Facebook, como se podría creer, sino Netflix, una organización que usa algoritmos para crear series que logren captar, cada vez más, la atención del espectador.

Poco a poco el mundo se vuelve más cuantificable y predecible. ¿Es eso bueno? Todo dependerá del uso que se le dé a esa información en cada caso. En ocasiones se utiliza para mejorar la administración pública, reducir la inseguridad o favorecer las condiciones de salud y educación. Y en otros casos puede ser un instrumento para lograr vender más productos, generar mayor adicción a la pantalla o producir obras con fórmulas conocidas.

LEA MÁS: