La captura de Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como ‘Pequeño J’, y de Martín Ozorio, ambos señalados como implicados en el triple feminicidio, marcó un nuevo avance en la investigación internacional que involucra a organizaciones criminales transnacionales. Tras la captura realizada, se espera que el joven de 20 años sea extraditarlo.
‘Pequeño J’ fue interceptado por la Policía Nacional del Perú (PNP) en Pucusana, mientras se ocultaba en la parte trasera de un camión tráiler a la altura del kilómetro 40 de la Panamericana Sur. Durante su traslado a la Dirección Antidrogas de la PNP, el presunto autor intelectual del triple femicidio narco se detuvo para hablar con la prensa y rechazó cualquier vínculo con los hechos.
Ante la pregunta de “¿por qué mataste a las tres chicas”, Valverde Victoriano afirmó: “Me están echando la culpa nada más, no matamos a nadie”. Segundos después, se le preguntó si tenía algo para decir a su familia; y el detenido remarcó “que tienen que encontrar al culpable porque yo no tengo nada que ver”.
La Policía Bonaerense, en coordinación con la dirección Antidrogas de la Policía Nacional de Perú, logró detener a Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como “Pequeño J”, quien tenía un pedido de captura internacional y era señalado como el principal responsable de la planificación y ejecución de los asesinatos de Brenda del Castillo, Lara Gutiérrez y Morena Verdi.

Los investigadores seguían de cerca los movimientos del sospechoso a través de su teléfono móvil, lo que permitió rastrear su itinerario desde Bolivia hasta Perú. El acusado había cruzado la frontera de manera ilegal en un micro, portando tres teléfonos celulares y un chip que alternaba para dificultar su localización. Durante el trayecto, logró evadir dos controles policiales y, en un momento clave, descendió del micro para ocultarse en la cama trasera de un camión de pescado, donde finalmente fue interceptado por las autoridades.
El operativo, que culminó en la ciudad de Pucusana, se desarrolló en paralelo a la detención de Ozorio, quien fue arrestado poco más de una hora antes. Algunas fuentes aseguraron a Infobae que la captura de Ozorio se produjo a las 10, pero que su detención se mantuvo en reserva para no alertar a “Pequeño J” y así garantizar su presencia en el punto de encuentro pactado.
La coordinación entre el general Santos Villalta, responsable de la dirección Antidrogas de Perú, el coronel Hebert Troya Achaa, jefe de la división de investigaciones especiales, y la DDI de la Policía de la provincia de Buenos Aires, resultó determinante para el éxito de la operación.
Minutos después de la detención, el teniente general Zenón Loayza brindó detalles sobre cómo se produjo la captura del acusado.
El rastreo de “Pequeño J” implicó la intervención de recursos tecnológicos de rastreo y labores de inteligencia especializadas. Las acciones de seguimiento, que comenzaron con información recibida el domingo anterior sobre su salida de Ica, se intensificaron con la activación de equipos encargados de monitorear cada uno de sus movimientos hasta su llegada a Chilca.
Fuentes vinculadas al caso informaron que desde el momento en que se supo del viaje, los grupos encargados de la investigación coordinaron de manera constante para no perderle el rastro.
“Se tuvo información de que el ciudadano argentino esperaba al Pequeño J. en la zona del Cono Norte de Lima”, expresó a medios peruanos. A partir de dicho indicio, se decidió hacer un rastreo paralelo en torno al “desplazamiento del cabecilla peruano y logramos determinar en qué vehículo se movilizaba, hasta lograr su ubicación”.
Loayza detalló que “Pequeño J” permanecerá bajo custodia mientras se tramita el pedido de extradición solicitado por autoridades de Argentina. “Por el momento será puesto a disposición de la División de Requisitorias de la Policía Nacional, mientras dure el proceso”, detalló Loayza a 24 Horas de Latina.
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