
Fue un asalto tipo comando a un corralón de la localidad de Berazategui. Los delincuentes llevaron pelucas, gorras, guantes y, sobre todo, armas para desvalijar las arcas del negocio. Pero... No contaron con que un trabajador podría escaparse y que justo un patrullero pasaría por allí. Parte de la banda pudo escapar tras un tiroteo, pero dejaron a uno de sus cómplices abandonado, que se resistió como pudo. Incluso, intentó hacerse pasar por un obrero del lugar. “Soy empleado, no me tiren”, alegó. No le dio resultado: terminó preso una vez más.
Es que, según contaron fuentes del caso a Infobae, el detenido, identificado como Javier Torres Posse (52), había salido de la cárcel recientemente por una condena de 7 años y medio de prisión por robo en La Plata, previamente había sido absuelto en una causa por homicidio.
Todo sucedió este miércoles en el corralón “Disensa”, ubicado en un gran predio de la avenida Milazo y 363, en Berazategui. Al menos, cuatro delincuentes -creen que podrían haber sido cinco- llegaron al lugar a bordo de un Peugeot 308 de color gris, todos armados y con guantes, pasamontañas, pelucas y gorras.
“El lugar es muy grande y uno de los empleados escuchó que estaban apretando a un compañero y se fue a la calle. Ahí vio un patrullero y le hizo señas. Otra chica que estaba en la planta superior avisó al 911”, contaron las fuentes del caso cómo comenzaría a frustrarse el robo.

En el móvil de la Comisaría 2ª de Berazategui iban dos policías, un hombre y una mujer, que dieron el alerta y de golpe debieron enfrentarse con el Peugeot gris que salía del lugar raudamente con, al menos, tres ladrones que respondieron a los tiros al ver el patrullero.
“Cuando los delincuentes vieron a los policías, se treparon al coche y le tiraron al patrullero. Huyeron con algo más de un millón y pico de pesos, celulares y mochilas. Se llevaron lo que encontraron”, agregaron las fuentes del caso.

Y destacaron que se olvidaron de uno de sus cómplices, que había quedado en el piso superior, donde estaban las cajas. Desde allí, el ladrón abandonado se defendió a los tiros, mientras los policías ingresaban al lugar.
“Cuando los policías entraron, un hombre pelado apareció y les pidió: ‘No me tiren, soy empleado’. Pero a los oficiales no les cerró y, cuando aparecieron el resto de los trabajadores, les avisaron que ese sospechoso no trabajaba con ellos”, detallaron cómo fue la captura de Torres Posse, a quien de inmediato le pusieron las esposas.

Lo curioso fue que cuando buscaron sus antecedentes en el sistema no había saltado nada, según pudo saber este medio. Sin embargo, este miércoles, cuando fue indagado por el fiscal Cristian Granados, a cargo de la UFI N°2 de Berazategui, no pudo evitar avisar: “Salí hace poco”, en relación a su estadía en prisión. Eso sí, no declaró por el robo.
Lo cierto es que de esta nueva detención Torres Posse no pudo zafar ni habiendo descartado en una oficina la peluca rubia que usó para camuflarse de las cámaras de seguridad del comercio; ni habiendo dejado en la basura la pistola Pietro Beretta calibre 9 milímetros con numeración limada que utilizó para amedrentar a los empleados del comercio; ni mucho menos habiendo tirado los guantes y la gorra en un cajón.

“En las cámaras de seguridad del lugar se ve como se descartaba de todo”, describieron las fuentes del caso sobre el ahora imputado por los delitos de robo calificado por el uso de armas, abuso de armas agravado y portación ilegítima de la pistola con numeración limada que encontraron en la basura.
Por lo pronto, Torres Posse espera en una celda la decisión del juzgado de Garantías, que deberá expedirse sobre el pedido del fiscal Granados de que quede preso, otra vez.
Mientras tanto, sus cómplices son intensamente buscados y los tres empleados del corralón que fueron lastimados a culatazos en la cabeza se recuperan de las lesiones.
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