Podía ser Tinder, Happn, Bumble o cualquier red social. La plataforma de citas era apenas el primer paso. Lo importante era usar esos espacios virtuales para seducir hombres, citarlos en boliches, luego drogarlos y finalmente lograr el objetivo máximo: robarles todo lo que podía.
Ese era básicamente el plan, nada novedoso pero sí efectivo, que ejecutaba a la perfección Silvana Florencia Quinteros, una ex empleada de limpieza y viuda negra con domicilio en el barrio porteño de Barracas con una larga historia delictiva, en la que siempre empleaba el mismo modus operandi.
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Esta semana, luego de reincidir, otra vez fue detenida.
Fuentes policiales indicaron a Infobae que la mujer, de 35 años, no era una desconocida para la Justicia. En 2017, Silvana había recibido por parte de un tribunal de la Capital Federal una condena en suspenso de tres años de prisión y obligada a cumplir tareas comunitarias por el mismo delito; seducir, drogar y robar. Su defensa apeló la decisión sin éxito ante la Cámara dos años después.
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Sin embargo, eso no importó y Silvana otra vez atacó.

De acuerdo con datos de la investigación a los que accedió este medio, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a recibir denuncias acerca de ataques llevados a cabo por dos mujeres que con perfiles en aplicaciones de citas y redes sociales, lograban engañar a hombres para luego robarlos. Fue así que la División Investigaciones de Organizaciones Criminales de la policía porteña comenzó a investigar hasta descubrir que se trataba de Quinteros y una amiga suya, una mujer de 26 años identificada como Noelia Celeste Marenco Alvarado y también con una larga historia como viuda negra.
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No sólo obtuvieron ese datos. Los investigadores además establecieron los domicilios de las sospechosas y las detuvieron después de obtener una serie de pruebas en su contra, que incluye además un video de una cámara de seguridad de la Ciudad en la que se las observa en compañía de una de sus víctimas. Con los datos obtenidos, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Número 33, a cargo del juez Darío Bonanno, y ante la Secretaría 170 de la doctora Geijo, dispusieron las dos órdenes de allanamiento.
Quinteros, cuyos registros previsionales indican que está afiliada a la obra social del personal de maestranza y percibe una Asignación Universal por Hijo (AUH) desde 2016, fue detenida en su domicilio del barrio de Barracas, ubicado sobre la calle Iriarte. La mujer de 35 años está acusada de por lo menos cinco robos bajo esta modalidad.
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Su amiga, a quien le adjudican al menos cuatro hechos similares, fue arrestada en Avellaneda. De acuerdo con los registros oficiales, también percibe una AUH y está afiliada a la obra social de los empleados de comercio.
La forma de actuar es la clásica de una viuda negra. Según precisaron fuentes del caso, las mujeres tenían varios perfiles en aplicaciones de citas y lograban seducir, de forma individual o las dos juntas, a hombres para encontrarse en boliches y luego aceptar ir a las casas de ellos. Una vez allí, les colocaban somníferos en las bebidas y lograban que las víctimas se duerman para poder sacarles todos los elementos de valor que tenían a su alcance.
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Los oficiales secuestraron dos teléfonos celulares y una máquina de cortar pelo, la cual le fue sustraída a una víctima. El juez Bonanno, por su parte, avaló el accionar policial y dispuso el traslado de ambas mujeres a la dependencia de seguridad. Ambas quedaron acusadas de robos reiterados, estafas y privación ilegal de la libertad.

Tal como publicó Infobae esta semana, desde el fin del confinamiento por la pandemia de coronavirus, esta modalidad se expandió tanto que ya se registra al menos un caso por semana y en la Justicia se apilan las fichas policiales de mujeres dedicadas al arte de la seducción con fines de robo, usualmente drogándole el trago a sus víctimas. Lo que sorprende es que a pesar de ser una metodología repetida, las víctimas se multiplican sin parar.
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La Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (UFECRI), a cargo del fiscal José María Campagnoli, identificó a más de 60 posibles viudas, aseguraron fuentes judiciales a Infobae. Sus víctimas suelen ser hombres mayores de 40 años y turistas extranjeros. Los detectives notaron que, cada vez más, estudian a los hombres que harán caer en la trampa.
La gran mayoría de ellas, tal como Silvana, tiene domicilio en Barracas
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