Una fortuna en juego y una muerte sospechosa: ¿por qué exhumaron el cuerpo de la mujer más rica del Opus Dei?

Elina Gianoli Gainza murió el 14 de noviembre: era numeraria de la organización católica y una heredera millonaria sin descendencia. Sus sobrinos denunciaron que les cortaron el vínculo con ella y les ocultaron su muerte. Por esa denuncia, la Justicia ordenó exhumar el cuerpo y peritar los teléfonos de quienes la cuidaron los últimos días

Elina Gainza: la Justicia investiga su muerte.
Elina Gainza: la Justicia investiga su muerte.

El 15 de noviembre pasado, Elina Patricia Gianoli Gainza, una millonaria heredera que fue la mayor benefactora y contribuyente del Opus Dei en el país, recibió sepultura cristiana en un ataúd austero en el Jardín de Paz de Pilar tras fallecer en el Hospital Austral, presuntamente a causa de un cáncer. No hubo velatorio ni avisos fúnebres para ella. En la ceremonia estaba previsto que sólo estuvieran un puñado de mujeres y un cura, pero a último momento alguien les avisó a sus sobrinos y tres de ellos asistieron.

No fue una situación cómoda. Hacía años que, según los sobrinos mismos, no les permitían hablar con ella: según denunciaron, el Opus Dei -la poderosísima y ultraconservadora organización católica de la que toda la familia fue parte-, les había cercado el acceso a la mujer por una disputa de la herencia familiar, una de las más grandes del cono sur.

Las sospechas de los sobrinos sobre las circunstancias de la muerte de su tía a sus 80 años comenzaron ese mismo día. Quisieron saber desde cuándo estaba internada, cómo fueron sus últimos días, quién la acompañó si ellos son sus únicos familiares en la Argentina y por qué su internación se mantuvo oculta por el Hospital Austral. Ahora, buscan saber qué pasará con su herencia millonaria.

El 25 de noviembre, los sobrinos de Gianoli Gainza se presentaron en la UFI Nº4 de Pilar y presentaron una denuncia. El mismo día, el fiscal Gonzalo Agüero ordenó al titular del Cementerio Jardín de Paz que “hasta tanto no se encuentren aclarados los extremos de la denuncia no es posible cremar ni trasladar el cuerpo”. En los días siguientes, Agüero les tomó declaración a dos de los sobrinos de Elina y consideró que había fundamentos para ordenar la exhumación del cuerpo, que se hizo el 29 de diciembre. Por ahora, la causa penal está calificada como una averiguación de causales de muerte. La Justicia misma pone el final de Elina en duda. El Opus Dei mismo está en la mira de la acusación.

“Está confirmado que el Opus Dei les ocultó a los sobrinos la información sobre el estado de salud de Elina, así como la noticia de la internación y hasta la de su muerte. También desde el hospital les negaron que estuviera internada a pesar de los reiterados llamados que hicieron”, señala a Infobae el abogado Mariano Orgeira, representante de los sobrinos.

Tampoco, aseguran, los participaron sobre qué día y en qué lugar se haría el entierro. Sin embargo, algunos de los sobrinos lograron asistir al funeral de su tía a último momento porque desde adentro del Opus Dei, dos personas que sabían del cariño que había entre ellos decidieron desobedecer las supuestas órdenes de silencio y avisarles, aun a riesgo de ser expulsadas de la institución.

Foto familiar: Elina junto a sus sobrinos.
Foto familiar: Elina junto a sus sobrinos.

Quién era Elina Gianoli

Elina era la menor de los cinco hijos de una de las familias más ricas del cono sur. De origen uruguayo, sus padres habían hecho fortuna en la industria minera chilena. Fue allí donde toda la familia Gianoli Gainza conoció al Opus Dei, la institución fundada por el español Josemaría Escrivá de Balaguer, que en 1950 recién salía de la clandestinidad y desembarcaba en Sudamérica.

Cuando era todavía una adolescente, Elina ingresó como numeraria de la organización, que es la manera más radical de pertenecer: tomó los compromisos de vivir en castidad, pobreza y obediencia para seguir el camino de la santidad en la tierra que propone la Obra a sus miembros. Llegó a ocupar cargos de dirección en la rama femenina en la Argentina y se convirtió en la principal contribuyente de la región. Es incalculable el dinero que le aportó a la institución, como es incalculable su herencia: cien millones de dólares es lo que se puede estimar sin ahondar en los vericuetos financieros de las empresas, sociedades en Panamá y hasta una fundación en Suiza que poseía. En Argentina, según registros comerciales relevados, no integraba sociedades ni tenía una nómina de empleados.

De cualquier tamaño, se cree que casi toda la fortuna irá a alguna o varias de las asociaciones civiles del Opus Dei. Esa fue la voluntad de Gianoli Gainza, pero además porque es lo que la institución les propone y pide a sus miembros célibes.

Después de varias décadas en un centro de la ciudad de Rosario, Elina pasó los últimos años de su vida en la Ciudad de Buenos Aires. Vivía en una de las residencias de mujeres que la Obra tiene en el barrio de la Recoleta, en la calle Austria al 2300, la dirección que fue su domicilio fiscal registrado ante la AFIP. En esas casas no puede entrar nadie que no sea de la institución o que no lo autoricen especialmente. Allí fue donde sus sobrinos aseguran haber perdido contacto con ella.

“Nosotros tuvimos relación con ella toda la vida. Una relación de cariño mutua. Pero un día se terminó. Fue el día en el que el Opus Dei supo que habíamos iniciado un reclamo por la herencia familiar que nunca recibimos”, explica Tomás Gatica Gianoli, uno de los sobrinos que asistió al funeral y se presentó en la Justicia. Junto a sus diez hermanos, todos hijos de la hermana mayor de Elina ya fallecida, hace unos años decidieron pelear por la herencia que nunca recibieron y que descubrieron que supuestamente estaba yendo a engrosar las arcas del Opus Dei en Roma, Montevideo, Argentina y Chile. La demanda la iniciaron en Uruguay, de donde es la familia, y en los últimos dos años avanzaba en una dirección que involucraba a Elina: además de testar su propia herencia, la numeraria habría manipulado la de otra hermana sin descendencia e internada en una clínica psiquiátrica, María Luisa, para que también fuera al Opus Dei.

Otra de las sobrinas y hermana de Tomás, Carmen, que tenía una relación aún más cercana como supernumeraria de la Obra, tampoco pudo volver a hablar con ella. “Además del Opus, fue Elina la que me mandó a decir que si no renunciaba a todo no me iba a ver más”, cuenta la mujer, que se cansó de llamar y hasta fue a tocar timbre a la casa de la calle Austria pero no la atendieron. Rescata, sin embargo, que algunas numerarias de esa casa tuvieron empatía con ella y le fueron contando cómo estaba su tía en estos años.

La lápida de Gianoli Gainza en Pilar, enterrada junto a otra conocida numeraria del Opus Dei.
La lápida de Gianoli Gainza en Pilar, enterrada junto a otra conocida numeraria del Opus Dei.

El audio que disparó las sospechas y la causa en Uruguay

Horas antes de la muerte de Gianoli Gainza, otra de las sobrinas recibió un audio de WhatsApp de su tía: aunque padecía un cáncer desde hacía varios años, decía que su estado de salud era consecuencia de la demanda que ellos habían iniciado por la sucesión. Ese mensaje llegó desde el teléfono de una numeraria de la misma residencia y a la que los sobrinos señalan en su testimonio como “la encargada de controlar la vida de Elina”. “La sospecha es que ese audio fue grabado con anterioridad, porque para cuando llegó, ya estaba muy mal de salud”, denunciaron en la Justicia.

Esa línea telefónica es una de las dos que el fiscal Agüero pidió analizar porque cree que en los llamados puede estar la respuesta a cómo fue el último mes y medio de la vida de Elina. Otra información que acercaron los sobrinos a la UFI N°4 de Pilar fue que la muerte de su tía tampoco se informó a la Justicia uruguaya, donde cuatro días después de que falleciera, el 18 de noviembre, salió el rechazo de todos los pedidos de nulidad planteados por los abogados del Opus Dei y la orden de que, sin más dilación, viajara a Montevideo para prestar declaración indagatoria o se solicitaría la extradición.

“Con la muerte de Elina, el Opus Dei se sacó un grave problema que los aquejaba ante la Justicia de Uruguay en relación a las donaciones efectuadas desde el patrimonio de su hermana”, dicen los sobrinos.

Elina Gianoli con autoridades de la Pontificia Università della Santa Croce. Varias donaciones del patrimonio de su hermana -que la acusan de manipular- fueron a esa casa de estudios del Opus dei.
Elina Gianoli con autoridades de la Pontificia Università della Santa Croce. Varias donaciones del patrimonio de su hermana -que la acusan de manipular- fueron a esa casa de estudios del Opus dei.

Con la autopsia al cuerpo exhumado, la fiscalía espera establecer el cuadro clínico y el estado de salud antes de la muerte, qué estudios y controles se le hicieron en el periodo crítico y qué medicación recibió. Por último, buscarán determinar fehacientemente la causa de la muerte y obtener muestras de tejido para un eventual cotejo de ADN.

Pero hay una sospecha de una maquinación aún más compleja: “Todo indica que habría una captación y dominio del Opus Dei sobre Elina. Es decir, que las mismas personas que ocultaron la internación, muerte y posterior entierro son las mismas que administran todo su patrimonio”, dijeron los sobrinos al fiscal.

Algo de eso esperan descubrir con la segunda causa que acaban de iniciar, esta vez en la Justicia civil porteña, por la sucesión de su tía, radicada en el Juzgado N°28 de ese fuero. Y algo de eso podría surgir del análisis de las líneas telefónicas: quiénes son todas esas “cuidadoras” sin nombre que podrían figurar en la historia clínica y cómo era ese vínculo a puertas cerradas entre Opus Dei y Elina, que también podría decir mucho sobre cómo es la relación de la institución con sus miembros. Nunca antes la Justicia abrió esa puerta.

Infobae se comunicó con el Hospital Austral y visitó la residencia de la calle Austria, sin recibir respuesta a las consultas sobre Elina, su vida y su muerte. El Opus Dei también fue contactado para que brinde su versión sobre los contenidos de esta nota. En un breve comunicado, la organización aseguró que “Elina Gianoli era numeraria del Opus Dei y a lo largo de toda su enfermedad estuvo siempre cuidada y acompañada por personas de la Prelatura y familiares”. En cuanto a la causa penal que llevó a la exhumación de su cadáver, “la Oficina de Comunicación del Opus Dei no tiene información para ofrecer al respecto”.

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