Hace aproximadamente un año y medio, el Juzgado Federal Nº2 de Lomas de Zamora comenzó una investigación ante una denuncia por estafas y defraudaciones, y averiguación de mala praxis contra una supuesta médica que se movía entre la provincia y la Ciudad de Buenos Aires.
El juez Luis Armella, a cargo de la causa, confió los procedimientos a la División Defraudaciones y Estafas de la Policía de la Ciudad, que reveló el dato inicial de una búsqueda que llevó meses e involucró varias jurisdicciones: la profesional investigada existía, pero no era médica, ni usaba su nombre real.
Fue identificada como P.A.P., una vecina de La Matanza de 46 años que se escondía detrás de la identidad de Carla N. una doctora matriculada, oriunda de la provincia de Santa Fe, que también trabajaba en territorio porteño y bonaerense. Le había, básicamente, usurpado su identidad.

La Policía de la Ciudad, con autorización del juzgado, allanó a principios de este año la casa de P.A.P en la localidad de Virrey del Pino. No la encontraron. Pero sí fue secuestrada en ese allanamiento una importante cantidad de documentación de interés para la causa, junto con sellos y recetas que indicaban que la médica trucha atendía ilegalmente a pacientes especialmente vulnerables: niños y ancianos. Se presentaba como pediatra y gerontóloga.
Gracias al análisis de las celdas telefónicas y de las redes sociales, los investigadores detectaron que la falsa “doctora Carla N.”, posiblemente alertada de la existencia de la denuncia en su contra, se había fugado en dirección al Norte argentino, donde continuaba su tarea como médica trucha en la provincia de Corrientes.
Así, una comisión de efectivos de la División de Defraudaciones y Estafas de la fuerza porteña viajó hace dos semanas a la ciudad de Curuzú Cuatiá, donde este martes montaron guardia frente a una supuesta clínica, ubicada sobre la calle Juan Pujol al 800.

A ese lugar, minutos después, P.A.P. llegó a bordo de una ambulancia. Vestida con un ambo rosa, llevaba un estetoscopio alrededor del cuello. En ese instante, los policías porteños la esposaron y la detuvieron.
La clínica de Curuzú Cuatiá era tan falsa como la supuesta médica: no estaba habilitada para atender pacientes, ni trasladar a nadie a ninguna parte. Los choferes tampoco estaban habilitados para conducir ambulancias.
En ese lugar, según consta en la causa, P.A.P. atendía pacientes para quienes firmaba y sellaba recetas pediátricas y psiquiátricas con el nombre y el sello de Carla N.
La clínica fue clausurada y se secuestró toda la documentación que prueba la falsificación: los efectivos contaron más de 500 constancias de atenciones médicas a cargo de la falsa médica.

También se secuestró un DNI a nombre de la verdadera profesional santafesina y una credencial de médico: ambos con la identidad usurpada, pero con fotos de la detenida. También una fotocopia de un título de la Universidad de Buenos Aires, visiblemente, adulterado, un sello con el nombre de la verdadera médica y su número de matrícula, dos tarjetas de débito y una receta a nombre de la imputada por las drogas psiquiátricas (Alplax y Alprazolam), con firma y sello apócrifos.
Además, se rastrearon siete órdenes de prestación en farmacias de la zona, a las que se instó a enviar dentro del lapso de 48 horas todas las recetas a nombre de la médica trucha al Juzgado de Lomas de Zamora. Esos comprobantes serán pruebas clave del delito que P.A.P supuestamente cometió, tanto en la provincia de Corrientes como en la de Buenos Aires.
Por la cantidad de irregularidades encontradas en el lugar, también fueron detenidos el director, subdirector y la jefa administrativa de la supuesta clínica, todos imputados ahora por los delitos de asociación Ilícita, ejercicio ilegal de la medicina y atentado contra la salud pública.
El centro médico trucho quedó custodiado por una consigna policial hasta que todas las pruebas y la documentación fueran trasladadas a los depósitos judiciales.

El operativo continuó con otro allanamiento en la casa particular de la médica trucha, sobre esa misma manzana, donde estaba su madre -una jubilada con numerosos trabajos registrados en clínicas y geriátricos de la provincia de Buenos Aires entre 1989 y 2009-, que se resistió al procedimiento y quiso evitar que la Policía ingresara a la vivienda.
En ese momento, la mujer, de 66 años, tomó una botella de alcohol, roció a algunos de los efectivos y amenazó con prenderlos fuego. Al igual que su hija, fue detenida, acusada por los delitos de amenazas, atentado y resistencia a la autoridad, y luego puesta en libertad.
La médica trucha, mientras tanto, fue alojada en la Comisaría de Curuzú Cuatiá imputada por usurpación de título, falsificación de documentos públicos y ejercicio ilegal de la medicina, y trasladada dos días después a la ciudad de Buenos Aires, donde seguirá el proceso judicial en su contra.
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