
La investigación comenzó hace un año con un dato que llegó a través de un informante. La información era concreta: desde domicilios ubicados en la zona oeste del conurbano bonaerense una banda estiraba con productos químicos cocaína de a kilos y luego la colocaba en distintos frascos de creatina. Con la sustancia empaquetada, la trasladaban de a 5 kilos a la Costa Atlántica. Allí, otros miembros de la banda esperaban el cargamento para comenzar con la venta al narcomenudeo. Aunque la maniobra continuaba. En la ciudad de Mar del Plata también articulaba la otra pata de la operación narco: el lavado de dinero.
La causa quedó a cargo del juez Jorge Ernesto Rodríguez, titular del Juzgado Federal Nº 2 de Morón, quien esta madrugada ordenó al personal de la Dirección General de Operaciones Antidrogas Hidrovía del Paraná, junto con el Departamento Operaciones contra el Lavado de Activos y Financiamiento del Narcotráfico de la Policía Federal, una serie de allanamientos para dar con parte de la organización narco y terminó con la detención de 10 integrantes de la banda, entre los que se encontraba su líder, identificado como Leonardo Adrian Jauregui, y el secuestro de 12 kilos de cocaína.

Así se llevaron a cabo 25 operativos en la zona oeste del conurbano, en la Ciudad de Buenos Aires y Mar del Plata, donde también secuestraron elementos de corte, prensas, balanzas, armas, dinero en efectivo en dólares y pesos, vehículos, teléfonos celulares, documentación y dispositivos electrónicos.
Los detenidos, por su parte, fueron trasladados a un calabozo a la espera de mañana ser llamados a declarar por el delito de narcotráfico frente al juez Rodríguez. Al mismo tiempo, la investigación continúa para terminar de desarmar la organización.
Según indicaron fuentes con acceso al expediente a Infobae, los miembros de la banda llevaban una vida de lujos. Aunque en los papeles, las matemáticas no cerraban. De acuerdo a la información a la que accedió este medio, los sospechosos no tenían ninguna propiedad ni actividad a su nombre. Sin embargo, contaban con autos de lujos y se mostraban disfrutando las ganancias que el submundo de la venta de drogas les entregaba. Pero para hacer eso, necesitaban de un eslabón clave en la cadena: el encargado de lavar el dinero manchado.

Ese hombre residía en Mar del Plata y era dueño de una financiera. Desde allí realizaba todas las operaciones para introducir el dinero negro en el sistema. Según indicaron los investigadores, las ganancias que ingresaba no se lo asignaba a ellos, sino a sus parejas. Lo llamativo, según sostuvieron, era que las mujeres aparecen en los registros de AFIP como personas que cobraban beneficios sociales del Estado: IFE, asignaciones.
Así, tras revelar toda esta serie de datos, realizar escuchar telefónicas, tareas de inteligencia y datos callejeros fue que esta madrugada se ordenaron los allanamientos para desbaratar a la banda.
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