El crimen del arrepentido en Rosario: quién es la mujer que conecta al narco Esteban Lindor Alvarado con los asesinos

Es una de los 4 detenidos que fueron imputados en la causa por el homicidio del mecánico Marcelo Argüelles. Lo atacaron en su taller, con la excusa de pedir un presupuesto

Carlos Argüelles, imputado colaborador en una causa narco asesinado en Rosario
Carlos Argüelles, imputado colaborador en una causa narco asesinado en Rosario

La Justicia de Rosario avanzó este jueves en la investigación por el crimen del mecánico Carlos Argüelles, el imputado colaborador en la causa contra el capo narco Esteban Alvarado. Los fiscales imputaron a tres hombres y una mujer por asesinato y el juez los dejó tras las rejas. En la acusación, conectaron a la única sospechosa con el temible narco que, actualmente, está en el penal federal de Marcos Paz y que se despegó del homicidio: “Me convenía que siguiera vivo”. Y determinaron que, horas antes del balearlo, habían estado en el taller de la víctima por un presupuesto para arreglar un auto. Con esa excusa se acercaron para matarlo.

La audiencia prevista para las 14 arrancó demorada casi media hora. Los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery de la Agencia de Criminalidad Organizada imputaron a Lautaro Nahuel Arena como autor material del homicidio del mecánico de 46 años, ocurrido el lunes pasado en su taller de Garay 3572, en la zona Oeste de Rosario. Y acusaron a Maximiliano Oscar Morel, Rodrigo Ramón Santiago Varela y Aldana Victoria Peralta como partícipes primarios.

“No tenemos dudas que el crimen fue encargado por Alvarado”, afirmó Edery, quien luego repasó los anteriores dos intentos de homicidio que había tenido Argüelles, uno en octubre de 2020 -que se frustró porque el sicario se quedó dormido- y en enero pasado en la zona Oeste, donde le balearon el auto, pero no lo hirieron.

De acuerdo a la teoría esbozada por el fiscal Schiappa Pietra, los acusados hicieron inteligencia previa. Primero, a las 14 del día del crimen, Arena y Peralta fueron a pie hasta el taller y pidieron presupuesto para un trabajo de pulido de un Volkswagen Gol Trend negro. Fueron atendidos por Kevin Argüelles, hijo del mecánico, quien les sugirió que volvieran cuando estuviera su padre para hacer esa estimación.

El lugar donde ocurrió el 6 de septiembre en el taller de Garay 3572, en la zona Oeste de Rosario
El lugar donde ocurrió el 6 de septiembre en el taller de Garay 3572, en la zona Oeste de Rosario

Arena y Peralta volvieron a las 16.52, pero en un Volkswagen Fox rojo con vidrios polarizados y acompañados por Morel y Varela. Según los testimonios en los que se basó la acusación, Morel iba al volante, Peralta como acompañante, Arena y Varela en los asientos traseros. Salvo el conductor, los otros bajaron e ingresaron al taller.

Schiappa Pietra señaló que volvieron a pedir un presupuesto, ya ante Argüelles, pero por un choque que tenía supuestamente la puerta trasera izquierda del Fox en el que llegaron al lugar. En ese momento, fue Arena el que sacó un arma de su cintura y efectuó varios disparos. Dos tiros impactaron en la cabeza del mecánico y el tercero, en el pecho.

Los cuatro sospechosos fueron detenidos tras una persecución policial que concluyó cerca de las 17.15, unos 23 minutos después del feroz asesinato. Los arrestos fueron en Chacabuco y Pasaje Villar, en la zona Sur de Rosario. En el interior del VW Fox rojo encontraron una bomba molotov que, según los investigadores, iba a ser usada para prender fuego el auto.

El dermotest practicado a los cuatro acusados dio positivo solo en Aldana Peralta, los fiscales explicaron que puede deberse “a varios factores”, pero sostuvieron que la autoría de los balazos fue de Lautaro Nahuel Arena, basándose en testigos directos.

La mujer y Alvarado

Después del homicidio del mecánico, el secretario de Seguridad Pública de Santa Fe, Germán Montenegro, y la jefa de fiscales de Rosario, María Eugenia Iribarren, aseveraron que la principal hipótesis era que el plan criminal había sido encargado por Esteban Lindor Alvarado, preso en el penal de Marcos Paz.

En la audiencia imputativa, los fiscales Edery y Schiappa Pietra mostraron indicios que siguen el mismo camino basándose en Aldana Peralta, la única mujer detenida e imputada.

Aldana Peralta, según los argumentos de los fiscales, está en pareja con Dardo Basualdo, un recluso que se encuentra en el pabellón 4 de la cárcel de Piñero, donde comparte lugar con otros internos que ya fueron imputados por el anterior intento de asesinato de Argüelles.

Concretamente, los fiscales explicaron ante el juez penal de primera instancia Gustavo Pérez de Urrechu que el novio de Aldana Peralta compartió hasta hace pocos días pabellón con Mauricio Laferrara –mano derecha de Alvarado y presunto sicario de la banda con imputaciones por seis asesinatos–, quien se supone que estaría detrás de los planes por pedido de Esteban Alvarado. Casualmente, Laferrara ahora se encuentra con Alvarado en el penal federal de Marcos Paz, ya que fueron trasladados tras la osada fuga a tiros del 27 de junio pasado, donde se evadieron ocho internos.

Lindor Alvarado, preso en el penal de Marcos Paz
Lindor Alvarado, preso en el penal de Marcos Paz

El pabellón 4, además, Basualdo lo comparte en la actualidad con integrantes de otra banda liderada por Alejandro Núñez, alias “Chucky Monedita”, un joven narco que está imputado con integrantes de su banda por el frustrado intento de homicidio de Argüelles en octubre pasado.

El primero de los intentos de homicidio se frustró porque el sicario de “Chucky Monedita”, Jonatan Ribles, se quedó dormido el día que supuestamente podía abordar a Argüelles en inmediaciones de su casa, donde tenía un patrullero en la puerta como custodia fija.

El fiscal Edery vinculó ese frustrado intento de octubre de 2020 con el ocurrido en enero pasado y el del lunes 6 de septiembre con un concepto llamativo en el crimen organizado: el de contratar “combos” desde prisión. Según explicó, cuando se planifican este tipo de crímenes resonantes, el instigador compra un “paquete” por una tarifa que incluye el pago de los gatilleros, las tareas de inteligencia previas, las de encubrimiento, el combustible, la adquisición de un arma y las municiones a utilizar.

Por lo general, de acuerdo al criterio del fiscal, ese “combo” aleja al instigador del autor material del hecho, ya que quien lo encarga a veces no sabe quién lo ejecuta; y quien lo ejecuta a veces desconoce quién hizo el pago. En coincidencia con esa teoría, en la previa a la acusación, no había una conexión clara entre los imputados y el presunto instigador, ya sea Esteban Alvarado o Mauricio Laferrara.

El VW Fox que usaron los sospechoso del crimen
El VW Fox que usaron los sospechoso del crimen

Fungibles

El juez Pérez de Urrechu hizo lugar a la calificación legal de la Fiscalía de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, agravado por el uso de arma de fuego. Y antes de resolver si los dejaba presos, hizo un repaso sobre las cuestiones en las que se basaba para rechazar las alternativas a la prisión preventiva efectiva.

En ese marco, coincidió que los cuatro imputados podían ser considerados “fungibles” en una organización criminal, o sea, que pueden ser “cambiables, no son profesionales y es gente que no genera sospecha”. Los fiscales compartieron el concepto volcado por el juez de “fungibles” y, en la conferencia de prensa posterior, subrayaron que en el segundo intento de asesinato del mecánico, el de enero pasado, en Gaboto al 5500, los cuatro detenidos por ese hecho eran también gente “inexperta” y considerada como “fungible”.

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