12 mil pesos de aumento: los términos de la nueva negociación entre Sergio Berni y los policías bonaerenses

Mientras la protesta continúa, el ministro de Seguridad comienza un diálogo con representantes policiales que incluye un planteo inicial considerablemente menor que el que le exigieron a Kicillof

Tensión: Berni en su centro de comando del Puente 12.
Tensión: Berni en su centro de comando del Puente 12.

En medio de la mayor protesta de la historia de la mayor fuerza de seguridad de la Argentina, el problema principal para el Gobierno es encontrar un interlocutor para negociar. La Policía Bonaerense por su ley orgánica impide la existencia de un sindicato reconocido, algo que lleva a la falta de un referente que ponga en línea a más de 130 mil efectivos y personal civil bajo un régimen verticalista.

Sergio Berni, ministro de Seguridad bonaerense, permanece en Puente 12 en La Matanza, donde cientos de policías y sus móviles protestan. Dos efectivos retirados se anunciaron como encargados del diálogo, pidieron ser recibidos para salir sin acuerdo y con las manos vacías.

Mientras tanto, alrededor de la Quinta de Olivos, decenas de efectivos de zonas como Olivos y San Isidro agitan banderas con sus pistolas reglamentarias al cinto, luego de que el presidente Alberto Fernández dijera que “este tema no se resuelve escondidos en patrulleros y tocando bocina”, con la Policía Federal y Prefectura que redoblan la custodia en la zona. La presión sobre Berni, ratificado por las autoridades del gobierno provincial de Axel Kiciloff, es obvia.

Por su parte, Berni negocia.

Así lo aseguran a Infobae fuentes políticas cercanas al ministro, que no revelan quiénes son sus interlocutores, a quienes definen como “los representantes más fidedignos de la fuerza”.

En simultáneo: la protesta en Olivos.
En simultáneo: la protesta en Olivos.

Aseguran, también, que hay un nuevo juego de términos, más allá del pedido de 14 puntos realizado al gobernador Kiciloff. El pedido presentado por estos representantes policiales contempla que el salario de bolsillo inicial de un efectivo, cerca de 33 mil pesos, suba a 41. Por otra parte, piden que se duplique la compensación de recargo de las horas CORES, las horas extra del personal, además de una revisión del ítem de suplemento por uniforme.

Así, se estipula que el efectivo que cobra un salario inicial reciba en mano “entre 44 y 45 mil pesos”, dicen cerca del ministro. El planteo, inicial por naturaleza, puede extenderse a todas las jerarquías y escalafones. “Primero se empieza por la base del personal”, asegura un hombre de Berni.

El planteo no incluye, por ejemplo, ítems como el pedido de reentrenamiento y capacitación realizado a Kiciloff. Hasta ahora, es plata. Sobre quiénes son sus interlocutores, cerca de Berni mantienen una estricta reserva, entre tres jornadas calientes de policías que se acercan a micrófonos para erigirse como referentes.

Entre los 14 puntos pedidos al gobernador, se reclamó: “No habrá ningún tipo de represalia de tipo sancionativa para el personal que concurra a alguna de las convocatorias pacíficas realizadas a los efectos del presente petitorio en el ámbito de la provincia de Buenos Aires”.

Por otra parte, el petitorio marcó un “aumento del 56% para el subescalafón comando y subescalafón general de haber líquido, esto es, no del sueldo básico sino del básico más las BRNB (Bonificación Remunerativa No Bonificable) y las BRNB menos los descuentos de ley, y que ese aumento sea incorporado al sueldo básico”.

También, un “aumento del 64% para el subescalafón de administrativos, técnicos y profesionales y para el subescalafón de servicios generales sobre el haber líquido. Esto es, no del sueldo básico sino del básico más las BRNB y la BRNB menos los descuentos de ley, y que ese aumento sea incorporado al sueldo básico”.

El aumento de 33 a 45 mil pesos en la nueva negociación de Berni es de un 36,3 por ciento.

Mensaje de época en un patrullero en la protesta de hoy (Gustavo Gavotti)
Mensaje de época en un patrullero en la protesta de hoy (Gustavo Gavotti)

En Olivos la custodia se refuerza, con el grupo Albatros de Prefectura y 36 efectivos que se suman a la guardia de PFA que cerca el perímetro.

“Hasta que no se resuelva en La Matanza, no nos vamos”, dice un teniente primero, que acota: “Se rompió la cadena de mando”.

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