Una nueva pista: la Justicia investiga la camioneta de la Policía Bonaerense que estaba en el control donde Facundo Castro fue visto por última vez

Se trata de una Toyota Hilux que fue incautada en el allanamiento realizado ayer por la Federal y la PSA en el destacamento de Mayor Buratovich. También se enviaron oficios a Facebook e Instagram para indagar en los perfiles de los oficiales involucrados en el caso

Facundo Astudillo Castro fue visto por última vez con vida el 30 de abril.
Facundo Astudillo Castro fue visto por última vez con vida el 30 de abril.

La búsqueda del paradero de Facundo Astudillo Castro empieza a tomar cada vez más forma con pistas definidas. A más de dos meses de la desaparición del joven de 22 años, la Justicia federal de Bahía Blanca, que investiga una desaparición forzosa, comenzó a indagar con más fuerza en el accionar de los efectivos de la Policía Bonaerense que según testigos frenaron a Facundo el 30 de abril en la ciudad de Mayor Buratovich.

Hay, para empezar, una nueva clave que podría ser un elemento crucial en la causa.

Hubo, al comienzo, dos expedientes en dos fueros distintos. Ayer por la tarde, horas después de que el fiscal provincial Rodolfo de Lucía -que investigaba también la desaparición de Facundo con una causa inicial- apartara a la Policía Bonarense de su expediente, la responsable del Juzgado Federal Nº 2 de Bahía Blanca, María Gabriela Marrón, y el fiscal subrogante de la Fiscalía Federal Nº 1, Santiago Ulpiano Martínez, ordenaron el allanamiento de la Subestación de la Policía Comunal de Mayor Buratovich, donde se sospecha que estuvo el joven desaparecido, un operativo a cargo de la Policía Federal y la PSA.

Según informó el Ministerio Público Fiscal en un comunicado oficial, efectivos de las fuerzas federales secuestraron una camioneta Toyota Hilux, identificada como el móvil policial Nº 23.360 de la fuerza provincial.

Según confiaron fuentes judiciales y policiales a este medio, en esa camioneta se sospecha que pudo haber sido ingresado Astudillo Castro el mismo 30 de abril de su desaparición, durante un control de documentación por incumplimiento de la cuarentena obligatoria.

Además, también se secuestraron los teléfonos celulares de los cuatro agentes que habrían tenido contacto con Facundo, al igual que los libros de guardia, los registros de novedades de la comisaría y un equipo de radio con sistema trunking.

La última vez que se lo vio al joven de 22 años fue en un control policial en la zona de Mayor Buratovich.
La última vez que se lo vio al joven de 22 años fue en un control policial en la zona de Mayor Buratovich.

En tanto, también se libró de oficio a las compañías Facebook e Instagram para requerir información sobre la presunta actividad de los intervinientes en el caso en las redes sociales.

Por otra parte, la Justicia Federal le solicitó a las fuerzas de la Policía Federal, Prefectura, Gendarmería y Policía de Seguridad Aeroportuaria que se coordine un trabajo en conjunto para hacer un rastrillaje profundo en la zona de la posible desaparición. Ese procedimiento se realizará con la ayuda de un equipo de perros rastreadores, con el objetivo de intensificar las tareas de inteligencia.

Además, se solicitó la colaboración de todo el aparato disponible de la Procuración: la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), la Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN), la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC), la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado Poder Judicial de la Nación (DAJuDeCO), la Dirección Nacional de Migraciones, el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires y al Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas del Ministerio de Seguridad de la Nación.

Por lo pronto, ninguna fuente en la causa se aventura a decir qué pasó con Facundo: si lo creen vivo, o si lo creen muerto.

Según relató la madre de Facundo, el joven partió el 30 de junio a desde su domicilio de Pedro Luro hasta Bahía Blanca, para encontrarse con su novia, con la que se había peleado anteriormente, y nunca llegó a destino.

Según pudo reconstruir la familia, Facundo llegó a dedo a la ciudad vecina de Hilario Ascasubi, donde se sube al auto de una vecina de esa localidad y quien lo lleva hasta Mayor Buratovich.

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En Buratovich, la Bonaerense, según la fuerza misma, le labró un acta a Astudillo Castro por el incumplimiento de la cuarentena obligatoria. Los abogados querellantes de la familia, Leandro Aparicio y Luciano Peretto, ya obtuvieron una copia del acta del procedimiento donde se especifica la hora en el que fue realizado el trámite. Desde entonces en adelante, la historia se encuentra llena de incongruencias y contradicciones.

Al menos tres testigos se comunicaron con la familia Castro el 27 de junio y aseguraron haber visto cómo los policías detenían e introducían en un patrullero (que sería la camioneta Toyota Hilux, según cree la querella) a Facundo, cerca de las 15 del 30 de abril y en un punto después de pasar el ingreso a Mayor Buratovich.

La familia de Castro aseguró que el mismo día del rastrillaje, el 19 de junio, un agente de la comisaría de Pedro Luro les comunicó que una oficial de policía de apellido Flores había trasladado al joven en su auto particular a Teniente Origone, todo en pleno día, en medio de la cuarentena y el aislamiento obligatorio.

Según el relato de la familia, una vez que acudieron a Teniente Origone en compañía de sus abogados, allí se encontraron con dos nuevos efectivos, de apellidos Sosa y Berrigo. El primero de ellos les dijo que él lo paró a Facundo en Origone por un llamado de un vecino. Comentó que Facundo no contaba con su DNI y que presentó su registro de conducir. “Este señor nos mostró una foto con su celular del carnet de conducir de mi hijo, del 30 de abril”, explicó Cristina Castro, la madre, a La Izquierda Diario.

Después, se comprobó que ese policía realizó dos declaraciones que fueron consideradas contradictorias durante la investigación del fuero provincial: según la familia, primero afirmó que después del control Castro se subió a una camioneta gris y, cuatro días después, se corrigió y afirmó que se había retirando caminando.

Según pudo confirmar Infobae, la querella busca que al menos se pueda imputar a dos oficiales de Mayor Buratovich y Tte. Origone por falso testimonio, ya que sus relatos no tendrían concordancia alguna entre sí.

En los próximos días, se espera que con la ayuda del equipo de perros, las fuerzas federales puedan sumar datos clave en los nuevos rastrillajes para ajustar el proceso de búsqueda. En tanto, todavía queda por definir cuándo se tomarían nuevas declaraciones a protagonistas y testigos de la causa. Si efectivamente ocurre un cambio de fuero, las declaraciones podrían repetirse.

Todavía se intenta determinar qué fuerza u organismo del Estado peritará la Hilux. Lo que se encuentre dentro del móvil también podrá ser crucial, además de la información que se desprenda de todo el material incautado y las redes sociales. Hoy por la mañana, se conoció otro paso previsible en la marcha del caso: el fiscal Rodolfo de Lucía, según adelantó La Brújula 24, se declaró incompetente. La investigación para encontrar a Facundo ahora es netamente una cuestión federal.

Fuentes con acceso al expediente afirman que la Hilux será peritada por la PFA.

Con información de Joaquín Cavanna, Leonardo Scannone y Federico Fahsbender

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