
El despertar fue rudo. Hoy por la madrugada, la Agencia de Investigación Criminal y las Tropas de Operaciones Especiales de Santa Fe detuvieron mientras dormía en su mansión a Andrés “Pillín” Bracamonte, histórico capo de la barra de Rosario Central. Lo acusan de lavado de dinero, luego de que a mediados de abril la Policía provincial lo allanara para encontrarle más de 2 millones y medio de pesos, según confirmaron fuentes cercanas a la investigación a Infobae.
El allanamiento fue ordenado por el fiscal Miguel Moreno, con otros 15 procedimientos que ocurrían en simultáneo en Rosario y en la zona de Timbúes. La redada que capturó a Bracamonte en su domicilio del Club de Campo Los Alamos, un exclusivo country ubicado en la localidad de Ibarlucea, sobre la ruta 34, a unos 12 kilómetros de Rosario, reveló su estilo de vida, con tres autos de alta gama estacionados en el frente.
Las fuentes de la causa aseguran que hay al menos cuatro sociedades SRL involucradas. Por lo pronto, se desconoce el objeto del lavado del dinero, si proviene o no de negocios barra ilícitos. “Es guita de droga”, dice una alta fuente en los organismos de seguridad santafesinos.
Se secuestró documentación vinculada a las empresas ligadas a “Pillín”, que permanece incomunicado y será llevado a su audiencia imputativa en algún momento de esta semana, con fecha a definir.
Infobae accedió a los registros comerciales de Bracamonte, de 49 años. Insólitamente, el capo cayó por ponerlo todo, más o menos, a su nombre.

Desde 2013 que se encuentra inscripto en la AFIP para operar comercialmente, en rubros como venta de ropa deportiva o transporte de pasajeros mediante taxis o remises. Incluso tiene otra característica insólita para un hombre acusado de ser un jefe barra: pagó su monotributo clase E religiosamente desde abril de 2014 hasta hoy.
Los rubros de sus empresas son por lo menos diversos. Vanefra SRL, conformada junto a un socio en 2017, se dedica en los papeles al rubro de limpieza y refacción de edificios. Para registrarla, Bracamonte no entregó su domicilio en el Club de Campo, sino una dirección en un monoblock.
“Bracamonte” no sería la única figura de renombre en la causa: también se allanó un local vinculado a un conocido corredor de autos.
Con más de 20 años de supuestos ilícitos, Bracamonte fue ligado a negocios con Los Monos, negocios con seguridad en recitales y hasta tajadas de pases de jugadores de las inferiores. Su toma del poder en la barra de Central fue a tiros. Su historia como jefe data de 2002, cuando al frente de un grupo al que dio en llamar Los Pillines, desbancó de la tribuna a los hermanos Juan Alberto y César Bustos, quienes habían heredado la barra a fines de los 90 de parte de su padre, Juan Carlos.
Con información de Federico Fahsbender
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