Benajmín, de 8 años, está internado en hospital Vilela de Rosario
Benajmín, de 8 años, está internado en hospital Vilela de Rosario

Un niño de ocho años permanece internado en grave estado luego de recibir un balazo en la cabeza cuando pre calentaba para jugar un partido de fútbol en un club de Rosario.

El hecho ocurrió a las 16 de este sábado en una de las canchitas del Club Paulo VI, situado en la calle Garzón y bulevar Seguí. Lo sucedido dejó perplejos a todos los espectadores, quienes al principio pensaron que Benjamín se había desmayado tras recibir un piedrazo.

"Todo pasó antes del partido. Los chicos estaban precalentando, Benjamín se desmayó y empezó a sangrar en la cabeza. Lo auxiliaron rápidamente. Llamaron a la ambulancia y como iba a tardar, un padre lo llevó de urgencia al hospital Vilela. Pero cuando le hicieron una tomografía se dieron cuenta que no fue un piedrazo sino una bala perdida", contó Javier a TN, el padre del menor.

Video: el testimonio del padre del menor

Benjamín, quien juega desde los 7 años en el Club 7 de Septiembre, se encuentra en terapia intensiva peleando por su vida luego de ser operado dos veces.

"Está estable, pero dormido por completo para que el cerebro se le siga desinflamando. Hoy le van a hacer otra tomografía. La primera operación fue para sacarle la esquirla de la bala, y la segunda para sacarle una parte del cráneo", explicó su papá.

Si bien su familia desconoce cómo pudieron sucederse los hechos, lo cierto es que la zona donde se encuentra el predio deportivo es muy humilde y hay muchas bandas narcos.

El menor, que ya fue operado dos veces, está en terapia intensiva peleando por su vida
El menor, que ya fue operado dos veces, está en terapia intensiva peleando por su vida

"Lo único que sé es que alguien tiró un tiro al aire y le pegó a mi hijo. En un segundo me arruinaron la familia, pero ya no pienso en eso. Solo pienso en él y que salga adelante", remarcó el hombre.

En tanto, en noviembre del año pasado Pablo Silva, un niño de 14 años, murió al recibir una bala perdida mientras miraba cómo jugaban sus hermanos en una canchita de Garibaldi y Puyrredón, en el barrio Alvear, también en la zona sudoeste de Rosario, producto de una pelea entre soldaditos de dos bandas de narcos.

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