Una de las pistolas reglamentarias incautadas.
Una de las pistolas reglamentarias incautadas.

La podría haber dejado en su casa. Pero, si es que las acusaciones en su contra son ciertas, el cabo primero Guillermo Zacarías salió a robar con la placa en el bolsillo. Se la encontraron los efectivos de la Comisaría 1° de Moreno de la Policía Bonaerense que lo redujeron en la vereda de la calle Joly al 2600 este lunes por la tarde. "Policía Federal – 143444" decía la chapa enfundada en cuero, su número de legajo.

Zacarías, de 42 años, oriundo de Banfield, numerario de la división Poder Judicial de la PFA, no había salido solo. Tenía un supuesto cómplice que cayó junto a él. También era policía. Julio Ricardo Vázquez, de 36 años, con el rango de oficial primero, pertenecía a la Comisaría N°33 de la Policía de la Ciudad.

Fuentes del Ministerio de Seguridad porteño aseguraron a Infobae que Vázquez había sido pasado a disponibilidad hace un año con una licencia psiquiátrica tras una evaluación. También tenía su credencial que lo identificaba como policía cuando lo arrestaron.

La credencial de la Policía de la Ciudad de Vázquez.
La credencial de la Policía de la Ciudad de Vázquez.

El hecho que se les endilga a Vázquez y Zacarías es particularmente desagradable: se los acusa de robar una inmobiliaria en Moreno, donde fueron aprehendidos. Según los testimonios en su contra, ataron con precintos a su dueño, un hombre de 70 años, y le quitaron unos 29 mil pesos. Así, fueron acusados por el delito de robo en poblado y en banda.

Sus detenciones llegaron rápidamente a las autoridades de las respectivas fuerzas. El Ministerio de Seguridad porteño comenzó el proceso de exoneración de Vázquez. Esta tarde, Néstor Roncaglia, jefe de la Federal, firmó el pase a disponibilidad de Zacarías.

La placa de Zacarías.
La placa de Zacarías.

El cabo primero no es el primer policía que las altas autoridades de la Federal sancionan este mes. El fin de semana pasado, dos efectivos de la división Antidrogas de Orán, los cabos Roberto Benítez y Carlos Rosales, fueron acusados de montar un procedimiento falso para coimear a paseros que contrabandeaban ropa en la frontera entre Argentina y Bolivia, en complicidad con otro policía de la fuerza provincial.

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