Gloria y María, hermanas de Paola, piden por su libertad en la casa del crimen (Enrique Medina)
Gloria y María, hermanas de Paola, piden por su libertad en la casa del crimen (Enrique Medina)

No fue hace mucho, apenas meses atrás. Milagros se planchaba el pelo con una plancha eléctrica en su cuarto de su casa de la calle 18 de Octubre al 800 mientras miraba su celular. Su padre, Alberto Naiaretti, le dijo enfurecido. "¡Estás pelotudeando, perdés el tiempo!", le gritó en la cara.

Así, Alberto tomó el cable de la plancha e intentó estrangular a su hija mayor.

"Fue como un collar, me lo puso como un collar", le contó Milagros a sus tías.

Durante años, según testimonios de familiares, Naiaretti sometió a su mujer, Paola Elvira Córdoba, y a los cuatro hijos que tuvo con ella a un infierno de violencia de género, de golpizas frecuentes y frases despectivos. "Agradecé que no te violo a vos y a tus hermanas", solía decirle Naiaretti a Paola.

Habían estado juntos durante 23 años. Naiaretti, de 46 años, un ex empleado de una empresa  de plásticos y un ratero de poca monta que había sido acusado de encubrimiento y tentativo de hurto años atrás, conoció a Paola cuando tenía apenas 15 años, se la llevó de su barrio, también en José C. Paz, la aisló de su familia: Paola solo le abría la puerta a su propia madre, fallecida hace diez años, si su marido le dejaba. No tenía redes sociales, escasa comunicación con el exterior. Sus hermanas, a las que Naiaretti amenazaba con violar, tenían la entrada prohibida.

En la noche del domingo, Paola, que trabajaba en un lavadero justo al lado de su casa, que cobraba una Asignación Universal, decidió que recibiría la última golpiza de su vida mientras su marido la abordaba sin piedad.

María, su hermana, relata a Infobae: "Alberto le dijo esa noche: 'Hoy te mato a vos y a tus hijos'. La estaba golpeando. Así que mi hermana tomó un cuchillo".

Milagros estaba en su cuarto, con su teléfono. "Escuchó los gritos y fue a la cocina", dice su tía, "vio a su mamá forcejeando, Alberto la tomaba por la fuerza, tenía su mano en la de Paola, le agarraba el cuchillo".

Milagros, asegura su tía, vio un cuchillo que podía tomar. "Defendió a su madre", asegura la tía, con la voz llorosa: "Le dio dos puntazos a su padre". "Mi hermana", continúa María, "tenía miedo de que se volviera a levantar". Los forenses luego se sorprenderían a contar las heridas en el cuerpo, ubicadas en el pecho, el abdomen y la espalda, mucho más que dos: había 185 puñaladas en total. 

El 911 recibió una llamada poco después. La Policía Bonaerense, alertada del crimen, ingresó a la casa de la pareja en la calle 18 de Octubre bajo las ordenes de la fiscal Silvia Bazzani González de la UFI N°23 de Malvinas Argentinas: secuestró los dos cuchillos de cocina y aprehendió no solo a Paola, sino también a su hija.

Mientras Paola era retenida en la Comisaría 1° de José C. Paz y un grupo de vecinas convocaba a una movilización frente a la dependencia para pedir por su libertad, una ambulancia se llevaba el cadáver de Naiaretti de la casa. La gente del barrio aplaudió mientras el cuerpo subía en la camilla. "Un hijo de puta", dice una jubilada de la cuadra: "Un flor de hijo de puta". 

Adhesiones del barrio en la casa de Paola (Enrique Medina)
Adhesiones del barrio en la casa de Paola (Enrique Medina)

"Él la manipulaba. Siempre la insultaba, la hacía sentir poca cosa, le decía que ella no era buena madre. Se cansó después de tantos años. 22 años vivió al lado de él, se fue a los 15 años de casa", aseguró Gloria, otra hermana de  Paola, a Crónica TV.

"No lo podíamos creer. Sabíamos que un día podría ir la policía y decirnos: 'Tu hermana está muerta'. El tipo no nos dejaba venir. A mí me echó hace muchos años, no nos dejaba acercarnos. Se hacía el malo con las mujeres. Si un hombre lo quería enfrentar, él no hacía nada", continuó.

Paola denunció tres veces a Naiaretti en una Comisaría de la Mujer local, primero en diciembre de 2010, después de que su marido le lanzara un cuchillo. "Por no hacer las cosas como yo quiero puede terminar mucho peor", dijo Naiaretti según Paola, una frase que consta en actas policiales. Se llevó a una de sus hijas, buscó refugio en casa de una amiga. Se inició una causa en una fiscalía.

La segunda vez fue en agosto de 2016. Paola habló de agresiones constantes, de que su marido tenía a su hijo menor de rehén: el chico tenía apenas 4 años. Pidió un patrullero para ir a buscar a su hijo y llevárselo a la casa de una de sus hermanas, que intervenga un juzgado de paz. Los celos obsesivos de Naiaretti eran otra constante en su relato.

La tercera fue en junio de 2017, con los celos y maltratos de su marido nuevamente, otra golpiza: Naiaretti vuelve a llevarse a su hijo menor otra vez.

Apoyo en las redes a Paola Córdoba.
Apoyo en las redes a Paola Córdoba.

"Mi hermana siempre volvía a lo mismo. La manipulaba y la hacía volver siempre. Decía incluso que él nos iba a dejar verla, que nos iba a dejar a ver a los chicos. Tenía una perimetral. Habían hablado con la jueza de paz y quedaron en que iban a dividir con una pared. Ella iba a quedar con los chicos y él del otro. Esa pared la levantó mi hermana. Al otro día, él rompió la pared y volvió todo a lo mismo", siguió Gloria.

La noche anterior al crimen, la hija de Córdoba y Naiaretti le envió un mensaje a otra de sus tías que decía: "Mis papás se están peleando, mi papá está sacado". "No te duermas o acá se termina todo. Te mato a vos y a los chicos", habría dicho Naiaretti a su esposa. Así, la joven llamó a su otra tía. "Mamá mató a papá", le aseguró. Gloria habló de al menos otros tres niños en el lugar de 6, 9 y 13 años. "Él la obligaba a prostituírse", agregó: "Creo que más de 20 años de abuso llevaron a esto".

Paola y Milagros tras ser detenidas.
Paola y Milagros tras ser detenidas.

Gloria aseguró haber visitado a ella y a su sobrina en la Comisaría 1° de José C. Paz. "Estaban en paz", afirmó. Milagros preguntó por sus hermanos. Por lo pronto, Gloria intentará saber si sus otros sobrinos fueron víctimas de abuso.

Paola y su hija continúan aprehendidas en una celda. Mientras tanto, abogadas vinculadas al movimiento feminista piden a Infobae un contacto con la familia Córdoba para representarlas en los tribunales de San Martín, aunque ya cuentan con dos abogados defensores que las visitaron en su celda de la 1° de José C. Paz.

"Hay casos previos, jurisprudencia a favor", asegura una letrada con amplia experiencia en violencia de género interesada en tomar el caso. Los casos son recientes. En octubre de 2018, Soledad Magdalena fue liberada tras ahorcar a su pareja, Cristian Senra, mientras intentaba estrangular a su pareja que supuestamente violaba a su hija de 14 años y que habría abusado de ella también.

Mientras tanto, la investigación del hecho comienza. Paola ya fue indagada. Se aguardan los resultados de la autopsia al cuerpo de Naiaretti. Su defensa, estima María Córdoba, pedirá ampliar su declaración en los próximos días.

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