La Comisaría 4° de Almirante Brown investiga el hecho.
La Comisaría 4° de Almirante Brown investiga el hecho.

Este lunes, poco después del mediodía, Zaida Mamani -de 33 años, oriunda de Bolivia, costurera y dueña de un pequeño local de venta de artículos de limpieza- regresó a su casa sobre la calle Silva en el barrio 14 de Febrero tras ir a un banco en el centro de Longchamps. Vio que la puerta de la reja de la entrada estaba abierta, algo que la alarmó. 

Al entrar a la cocina de su casa, Zaida encontró muerta a Joselina, su hija de 10 años. Estaba echada de costado sobre el piso, cubierta de manchas de sangre en la ropa, la cara, sus brazos y piernas. Le había dejado a su hija –antes de irse al banco– un juego de llaves en la mesa, que ya no estaban. 

No parecía un crimen brutal tras una entradera por robo. No había destrozos ni faltaba nada en la casa, tampoco un desorden visible. Así, Zaida llamó a la Policía Bonaerense, con personal de la Comisaría N°4 de Almirante Brown que acudió y señaló a un sospechoso: Carlos Correa, su ex pareja. 

Correa, de 45 años, albañil y trabajador industrial, con domicilios en Salta  y Longchamps, padre de dos hijos adolescentes, había tenido una larga relación con Zaida. Fuentes de la investigación apuntaron a Infobae que Zaida decidió separarse a mediados del año pasado por la violencia de género que sufría a manos de Correa.

La causa quedó en manos de la fiscal Fabiola Juanatey de la UFI N°2 de Lomas de Zamora, bajo la carátula de averiguaciones de causales de muerte, peritos y médicos forenses ya fueron convocados.

En enero del año pasado, la Policía Bonaerense allanó el barrio 14 de Febrero para intentar desarticular una banda de ocho dealers que operaban cerca de una cancha de fútbol de la zona, con 2400 dosis de paco secuestradas. Días después, las Madres del Dolor -mujeres cuyos hijos e hijas enfrentaron la adicción al paco- encabezaron la destrucción de un búnker de venta.

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