Crimen de la embarazada en Glew: los hijos de los swingers pueden ser la clave de la investigación

La fiscal Laura Alfaro descubrió que los cinco menores de la pareja con la que Ayelén Roldán tuvo sexo estaban en la casa al momento de la muerte. El mayor declarará la semana próxima. Las pericias de ADN, los dos cables y la coartada que favorece al novio de la víctima, un ex preso

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Ayelén Roldán.
Ayelén Roldán.

El cadáver de Débora Ayelén Roldán no estaba solo cuando los efectivos de la DDI de Lomas de Zamora llegaron ayer a la casa de la calle Fleming al 3500 en Glew. La casa, pequeña, precaria, de dos habitaciones, le pertenecía a Adrián Torres y Natalia Cottone, para quienes Roldán, de 19 años y embarazada de cinco meses, trabajaba como niñera y con quienes había tenido sexo, según declaró Cottone misma, poco antes de morir.

Allí dentro, a metros del cuerpo con el rostro morado y la garganta surcada por una marca de estrangulamiento, estaban los cinco hijos de Torres y Cottone, de 12 años a pocos meses de edad. Esos niños pueden convertirse en una clave elemental para saber qué pasó: la doctora Laura Alfaro, titular de la UFI N° 3 de la jurisdicción y encargada de investigar el caso, le tomará declaración por lo menos al mayor de ellos a comienzos de la semana que viene.

Tomarle declaración a un chico de 12 años no es algo tan simple. Debe intervenir, por ejemplo, un asesor de menores. La primera información que posee Alfaro, según confirmaron fuentes de la investigación a Infobae, es que los niños habrían estado dormidos en el momento del crimen. Roldán, por otra parte, no era la única mujer del barrio con la que Torres y Cottone tenían sexo swinger. Otra vecina que reconoció realizar tríos con ellos declaró en la UFI N° 3: que los niños estuviesen dormidos mientras sus padres tenían sexo grupal en la misma casa era una práctica común.

Por lo pronto, todos son sospechosos en los cálculos de la fiscal Alfaro. No solo Torres y Cottone sino también Ariel Valett, de 35 años, alias "El Toro", la pareja de Roldán y el padre del bebé que llevaba en su vientre, un ex preso con un prontuario turbulento con condenas en tribunales lomenses a lo largo de la década pasada por lesiones agravadas, robo agravado y resistencia a la autoridad.

Adrián Torres
Adrián Torres

Valett presentó, por ejemplo, rasguños en hombros y espalda claramente producidos por uñas y que fueron constatados por un médico legista de la Bonaerense. Torres y Cottone aseguraron que "faltaban cosas" en su casa, indicando un robo, algo que se condice con los antecedentes de Valett. Otras voces en la causa hablaron de una historia de "celos" entre el ex preso y los presuntos swingers empleadores de la víctima. Sin embargo, la pareja de Roldán, con quien convivía, tiene argumentos a favor que lo alejan de la escena del crimen.

Valett fue encontrado por la Policía Bonaerense en la casa que compartía con Roldán sobre la calle Silva horas después del hallazgo del cadáver: fue llevado inicialmente como testigo. Tanto él como Torres y Cottone aseveraron que la pareja había ido a buscar a Roldán a su casa en un remise para comprar ropa en La Salada. Un vecino de Valett declaró que visitó al ex preso dos horas después de la partida de Roldán para reclamarle un disco de arado que le había prestado. El celular de Roldán, que compartía con Valett, también fue encontrado en la casa de la calle Silva, allanada a pedido de la fiscal Alfaro.

Natalia Cottone
Natalia Cottone

Las lesiones de Valett son un punto de partida: la fiscal ordenó que se le tomen muestras de ADN al ex preso así como a la víctima y a Torres y Cottone, análisis que pueden tomar un tiempo considerable. Alfaro espera también los resultados de la autopsia al cuerpo de Roldán, realizada en la morgue judicial de Lomas de Zamora. "Ahorcadura traumática" fue la primera causa de muerte determinada por médicos forenses que llegaron a la casa de la calle Fleming. Queda también por peritar la presunta arma homicida del hecho, un cable. Cerca del cuerpo no solo se encontró uno, sino dos.