
Tenía apenas 47 años cuando lo sorprendió la muerte. Era el 28 de junio de 2006. Fabián Bielinsky se encontraba en San Pablo, Brasil, donde estaba realizando un casting para un spot publicitario. Nada podía hacer prever ese desenlace. Salvo, quizá, el hecho de que sufría de hipertensión. Lo cierto es que, ese día, el director fue hallado sin vida en la habitación del Hotel Marriot, donde se encontraba alojado.
La noticia fue un shock, tanto para su familia como para el ambiente artístico en el que él se manejaba. La pérdida, totalmente inesperada, era difícil de asimilar para todos. Pero la autopsia realizada en el Instituto Médico Legal confirmó que se había tratado de una muerte natural. Bielinsky, simplemente, había sufrido un “infarto agudo de miocardio” mientras dormía. Y había partido de este mundo casi sin darse cuenta.
PUBLICIDAD
Los empleados del lugar tuvieron que derribar la puerta de su habitación, que estaba cerrada del lado de adentro, ya que él no contestaba. Y se encontraron con la peor escena. Entonces llamaron a la policía. Ya no había nada que hacer. El encargado de dar esta información para despejar cualquier tipo de dudas fue Octavio Nadal, un amigo de la familia.
Luego, gracias a la intervención del por entonces cónsul argentino en la capital brasileña, Roberto Raimondo, se realizaron los trámites para poder repatriar los restos del cineasta al país, que llegaron dos días después de su deceso. El desconsuelo fue generalizado. Porque, si bien había estado ligado al cine casi desde la cuna, hacía apenas unos años que con su ópera prima, Nueve Reinas, había logrado plasmar una huella imborrable en el cine argentino.
PUBLICIDAD

Había nacido el 3 de febrero de 1959, en Buenos Aires. Su padre era un crítico aficionado del cine, por lo que tenía en su casa mucho material que Fabián repasaba con voracidad. Así fue como de niño se dejó deslumbrar por las páginas de Historia Del Cine, de Georges Sadoul. Y, consciente o inconscientemente, se propuso completar ese libro con su propio trabajo. “Mientras mis amigos se iban a jugar a la pelota yo iba a ver un mínimo de dos películas por día. Incluso desarrollé toda clase de trucos para poder entrar a ver aquellas que eran prohibidas para menores, porque el deseo por verlas era más fuerte que cualquier limitación”, había recordado en una entrevista.
Lo cierto es que, cuando terminó de cursar sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires, donde con un grupo de trabajo rodó su primer cortometraje, El Péndulo, Bielinsky tuvo el impulso de anotarse en la Carrera de Psicología. Pero su vocación estaba clara y, finalmente, terminó estudiando Cine. Aunque, como suele suceder en estos casos, su verdadero aprendizaje llegó después de que se recibió en 1983, con una adaptación de La espera, de Jorge Luis Borges, y empezó a dar sus primeros pasos en los sets.
PUBLICIDAD
El éxito no le llegó de un día para el otro. Durante dos décadas, Fabián combinó su trabajo en publicidad junto a profesionales como Wim Wenders, con su rol de asistente de dirección. Eterna sonrisa de New Jersey, de Carlos Sorín; Alambrado, de Marco Bechis; No te mueras sin decirme adónde vas, de Eliseo Subiela, Sotto Voce, de Mario Levin, El secreto de los Andes, de Alejandro Azzano y Cohen vs. Rosi, de Daniel Barone, fueron algunas de las producciones audiovisuales de las que participó. También escribió el guion de La sonámbula, recuerdos del futuro de Fernando Spiner. Y trabajó como docente en la escuela de Subiela.
Hasta que un día se animó. Pidió dinero prestado como para poder sostener su hogar y puso en pausa el trabajo que le servía como sustento. En ese momento, estaba casado con Cristina Moncayo, madre de su hijo Martín, y no podía desentenderse de sus obligaciones. Pero necesitaba tomarse un tiempo para poder escribir una idea que rondaba en su cabeza, basada en los famosos “cuentos del tío” que mezclan la vil delincuencia con la viveza criolla. Así nació el guion que, con el título provisorio de Farsantes, que estuvo varios años sin que ningún productor se animara a invertir en él.
PUBLICIDAD
Finalmente, en 1999, consiguió la financiación que necesitaba. Cansado de golpear puertas, se anotó en un concurso de Nuevos Talentos de Patagonik casi sin esperanzas de poder hacer realidad su proyecto. Pero lo logró. “Pasaron muchos meses, tantos que ya me había olvidado que lo había presentado. Entonces un día suena el teléfono y eran ellos que me decían: ‘Ganaste, vamos a producir tu película’. No lo podía creer”, había recordado el director.

Así fue como, al año siguiente y tras un rodaje dificultado por el bajo presupuesto, se estrenó el film protagonizado por Ricardo Darín, Gastón Pauls y Leticia Brédice, que daría lugar a una nueva manera de hacer cine en la Argentina y que le abriría a Bielinsky las puertas del mundo. De más está decir que se trató de un suceso. La película fue vista por un millón y medio de espectadores en su estreno en las salas nacionales, obtuvo 30 premios internacionales y se exhibió en 22 países donde se la consideró una verdadera obra maestra.
PUBLICIDAD
Un par de años más tarde, el film desembarcó en Estados Unidos con gran repercusión. Fue entonces cuando el director se reunió con varias productoras interesadas en hacer una remake. Finalmente, cerró con Section Eight, de Steven Soderbergh y George Clooney, para hacer una película que se estrenó con el nombre de Criminal, pero que no tuvo la impronta de la versión local. Definitivamente, le faltaba la idiosincrasia “argenta” que marcaba la esencia de la original.
Mientras su creación era admirada y emulada en distintas partes del mundo, Bielinsky se propuso un nuevo objetivo. Decidió filmar El Aura, una película también protagonizada por Darín en su nuevo rol de actor dramático, pero con un estilo muy diferente al de su primera película. Mucho más oscura y sin guiños de humor, esta historia estrenada en 2006, que él había escrito a los 22 años bajo el título de Un amigo del señor Dietrich, trataba de un taxidermista con epilepsia. Aunque no tuvo el éxito de su trabajo anterior, logró conquistar a la crítica.
PUBLICIDAD
Su última aparición pública había tenido lugar en la entrega de los premios Cóndor de Plata organizada por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, donde su segunda película se alzó con los rubros mayores de la noche. Su cabeza estaba llena de proyectos y tenía un futuro muy prometedor por delante. El más inmediato tenía que ver, justamente, con la publicidad que había ido a grabar a Brasil, pero soñaba con mucho más. Cuando, sin dar mayores explicaciones, la muerte se interpuso en su camino.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
A 100 años de la muerte de Rodolfo Valentino: el galán del cine mudo al que le bastaron siete películas para conquistar a Hollywood
El actor italiano, adorado por las mujeres, falleció de manera prematura el 23 de agosto de 1926, con apenas 31 años de edad. Entre lujos, excentricidades y nuevos enemigos, fue acumulando triunfos mientras algo en su vida empezaba a desordenarse

Luces y sombras de Alain Delon, el hombre más lindo del mundo: su vínculo con Argentina y la disputa de sus hijos por la herencia
El actor francés falleció el 18 de agosto de 2024, a los 88 años. Había conquistado el mundo, pero pasó sus últimos días en soledad

Era gimnasta, se quedó ciega a los 20 años y eligió ser bailarina de tango para moverse con plenitud: “La música me transmite imágenes”
Eliana Manzo sintió que necesitaba un baile de pareja para darle rienda suelta al movimiento y aplicarle emoción. Le pidió ayuda al maestro Claudio González, que aceptó de inmediato. Juntos protagonizan ahora, el documental “Nous”, con dirección de Flor Argento y guion de Marcelo Mazzarello, que podrá verse desde este viernes 21 de agosto en el Centro Cultural Recoleta

Los amores de Carlos Monzón: infidelidad, violencia, celos y un femicidio que lo puso tras las rejas
Estuvo casado con Mercedes Beatriz García (“Pelusa”), a quien dejó por Susana Giménez. Las dos fueron blanco del puño del boxeador, que no pegaba solo en el ring. Luego formó pareja con la modelo uruguaya Alicia Muñiz a quien tiró por un balcón. La historia del campeón del mundo que adquirió el título de asesino y una condena a once años de prisión

Olivia Newton-John: su química con John Travolta, el novio que desapareció y al que buscó durante años, y su lucha contra el cáncer
La actriz y cantante murió el 8 de agosto de 2022, a los 73 años, después de más de tres décadas de lucha contra el cáncer de mama. Sus grandes amores, la insólita desaparición de su pareja durante una excursión de pesca que la dejó devastada y el vínculo que mantuvo hasta el final con su coprotagonista de “Grease”



