
La Justicia continúa con la investigación para determinar qué ocurrió con el robo de una cápsula radiactiva registrado en la ciudad de Rosario. Se trata de una fuente de calibración de cesio-137 que es empleada para la verificación de equipamiento de medicina nuclear.
Según consta en la denuncia a la que tuvo acceso Infobae, la falta del material durante la tarde del martes. Se trataba de un compuesto que estaba alojado en un recipiente cilíndrico de plomo de entre dos y tres centímetros de espesor, que tenía un tamaño de 12 cm de alto y 10 de ancho. Justamente, esto es para aislar la radioactividad del resto de los objetos e incluso evitar problemas en seres humanos.
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En ese marco, el denunciante aclaró que la fuente de calibración fue utilizada por última vez el viernes 12 de junio de 2026, y quedó guardada en el laboratorio sobre una mesada, dentro de una caja de plomo de aproximadamente dos centímetros de espesor con tapa de apertura hacia arriba, sin llave de seguridad. El elemento había sido adquirido por el instituto el 21 de junio de 2007.
De acuerdo con Rosario 3, el material desaparecido pertenece al Instituto de Cardiología Dr. Luis González Sabathie, ubicado sobre calle Rioja al 1500, en el centro de Rosario. La causa pasó a manos de la Justicia federal, y los primeros indicios recolectados apuntan a que se trató de un robo tanto del compuesto radiactivo como del envase de plomo en el que se encontraba resguardado.
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En la investigación interviene Javier Arzubi Calvo, titular de la Unidad Fiscal Rosario del Ministerio Público Fiscal, en coordinación con la fiscal Soledad García. Tras la denuncia radicada el martes por la tarde, se tomaron declaraciones testimoniales y se realizó un relevamiento de cámaras de videovigilancia del sector.
Este jueves se llevará a cabo una inspección ocular en el edificio y se ampliarán las búsquedas de imágenes de dispositivos que hayan podido captar movimientos en el área donde estaba almacenado el cesio-137, cubriendo el período comprendido entre el viernes 12 —última vez que se utilizó— y el martes 16, cuando se constató el faltante. La investigación busca determinar cómo desapareció el material, quiénes tuvieron acceso al lugar y dónde podría encontrarse en la actualidad.
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De acuerdo con fuentes policiales, el ingreso al laboratorio estaba restringido a cuatro personas: dos técnicos radiólogos en medicina nuclear y dos médicos, quienes accedían de forma excepcional para labrar informes y no manipulaban el material radiactivo. En la denuncia se señaló que no está claro cuál de los dos técnicos fue quien utilizó la cápsula en la última operación registrada.

Cada uso del dispositivo queda asentado en un libro de actas donde se llevan los registros de mediciones que la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) verifica periódicamente. Tras la denuncia del robo, la ARN fue notificada ese mismo día por el usuario autorizado para el manejo del material y de inmediato puso en marcha un protocolo que involucra a todas las instituciones contempladas en ese procedimiento.
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Según explicó el organismo, el cesio-137 sustraído es una fuente de calibración en forma de gel, contenida en un envase plástico transparente, que al momento de la desaparición se encontraba dentro de su blindaje de plomo. La ARN precisó que, si bien el riesgo radiológico es muy bajo, cualquier persona que localice el objeto no debe tocarlo ni manipularlo bajo ninguna circunstancia, y debe comunicarse de inmediato con el organismo a través de sus canales oficiales.

El cesio-137 es un isótopo radiactivo artificial que se genera como subproducto de la fisión nuclear en reactores y armas nucleares. Emite radiación gamma, de alta capacidad de penetración, y tiene una vida media de aproximadamente 30 años, lo que implica que puede permanecer activo y peligroso durante décadas.
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Por sus propiedades, se emplea en medicina —en particular en radioterapia y calibración de equipos— y en aplicaciones industriales de medición. Su transporte y almacenamiento exigen contenedores blindados con plomo u otros materiales capaces de bloquear la radiación. Si el encapsulado permanece intacto, la exposición es mínima; no obstante, la apertura del dispositivo o un manejo inadecuado puede generar consecuencias graves para la salud de quienes entren en contacto con el compuesto.
Los protocolos internacionales establecen que toda pérdida, robo o desaparición de una fuente radiactiva debe ser comunicada de forma inmediata a las autoridades competentes, precisamente por la cadena de riesgos que puede desencadenarse si el material queda fuera del control de personal con formación técnica específica.
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