Murió María Takara de Oshiro, la Madre de Plaza de Mayo que luchó 50 años por encontrar a su hijo

Tenía 95 años, era referente de la comunidad nikkei en Argentina y desde noviembre de 1976 reclamaba por la aparición de su hijo, Jorge Eduardo Oshiro. Fue reconocida por Nora Cortiñas como integrante de la organización en 2018

María Takara de Oshiro encabezó la lucha por los desaparecidos pertenecientes a la comunidad nikkei en Argentina (Hijos Capital)
María Takara de Oshiro encabezó la lucha por los desaparecidos pertenecientes a la comunidad nikkei en Argentina (Hijos Capital)
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A días de conmemorarse el 50.° aniversario del 24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, este viernes 20 de marzo murió María Takara de Oshiro, referente de la comunidad nikkei en Argentina e integrante de Madres de Plaza de Mayo. La activista tenía 95 años, pero no se conocieron las causas que provocaron su deceso.

La trayectoria de Takara de Oshiro se distinguió por una búsqueda que se extendió durante cinco décadas para esclarecer el destino de su hijo, Jorge Eduardo Oshiro. Al momento de ser secuestrado durante la última dictadura militar argentina, el joven tenía 18 años.

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Según reconstruyeron, todo ocurrió el 10 de noviembre de 1976, cuando los grupos de tareas se lo llevaron de su domicilio de Villa Ballester, localidad ubicada en la provincia de Buenos Aires. Este crimen lo ubicó entre los 17 detenidos-desaparecidos de origen japonés en el país.

Durante el juicio a las juntas militares, el caso de Oshiro fue uno de los incorporados a la megacausa judicial. La decisión se basó en el testimonio de uno de los sobrevivientes del terrorismo de Estado que, entre 2005 y 2006, declaró haberlo visto en el centro clandestino de detención de Campo de Mayo. Sin embargo, ese sería el último rastro que se supo de él.

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Jorge Eduardo Oshiro tenía 18 años cuando fue secuestrado de su casa en Villa Ballester (Ministerio de Justicia Bonaerense)
Jorge Eduardo Oshiro tenía 18 años cuando fue secuestrado de su casa en Villa Ballester (Ministerio de Justicia Bonaerense)

Takara de Oshiro nació en Ciudadela en 1930, pero vivió parte de su infancia en Japón durante la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con la información publicada por La Voz del Interior, la mujer regresó a Buenos Aires en 1951 y, a fines de la década de 1950, se estableció definitivamente en Villa Ballester junto a su familia.

El hijo de Takara de Oshiro, Jorge, era estudiante de una escuela técnica, participaba activamente en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y combinaba su militancia política con intereses culturales, como el ajedrez, el rock nacional, la música latinoamericana y la interpretación del sanshin, instrumento tradicional japonés.

Dentro de este marco, la comunidad nikkei enfrentó barreras culturales y lingüísticas que dificultaron la visibilidad de sus reclamos y la integración de sus experiencias en la memoria colectiva argentina. Por este motivo, la colectividad japonesa en el país padeció el silenciamiento interno y la falta de reconocimiento social, ya que la sociedad argentina raramente asociaba rostros asiáticos con la militancia política.

A pesar de los obstáculos, la lucha encabezada por María Takara de Oshiro generó avances significativos, debido a que en 1998, la Embajada de Japón reconoció de manera oficial a las víctimas de origen japonés y promovió la creación de espacios de memoria dedicados a estos casos.

Takara de Oshiro junto a la línea fundadora de las Madres de Plaza de Mayo
Takara de Oshiro junto a la línea fundadora de las Madres de Plaza de Mayo

Durante muchos años, Takara de Oshiro no se sumó a las rondas de las Madres de Plaza de Mayo debido a las dificultades idiomáticas, ya que no dominaba el español. Sin embargo, su compromiso con la búsqueda de justicia nunca cesó.

Su integración formal como Madre de Plaza de Mayo se concretó recién en 2016, cuando visitó por primera vez la Plaza, y dos años más tarde, en 2018, recibió su pañuelo blanco de manos de Nora Cortiñas, una de las figuras históricas de la organización.

Luego de que se confirmara la muerte de Takara de Oshiro, la asociación HIJOS Capital la despidió en las redes sociales. “¡Hasta siempre, María Takara! Madre de Jorge Eduardo Oshiro, uno de los 17 desaparecidos de la comunidad japonesa en Argentina", manifestaron al recordar que la situación de su hijo Jorge aún figura como desaparecido.

La historia de María Takara de Oshiro expresa el impacto del terrorismo de Estado sobre familias diversas y subraya la dimensión colectiva de la búsqueda de verdad y justicia en Argentina. Su perseverancia y el reconocimiento tardío pero relevante de la comunidad nikkei y de organizaciones de derechos humanos vinculan su nombre de forma directa con la construcción de la memoria social sobre las víctimas de la dictadura.

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