
El 2020, durante los meses de pandemia y los que le siguieron, caló fuerte en Julia Eva Saggini. Se había dado cuenta de que estaba atravesando por una depresión y sentía que las sesiones psicológicas le quedaban chicas. Un día, la especialista le recomendó, mediante una sesión virtual, hacer una consulta con una psiquiatra. Sintió que ese sería un nuevo camino para desmenuzar lo que sentía y que no lograba entender del todo más allá de pensar que las cosas debían ser así, como sucedían.
Era septiembre de ese año y le llegó el diagnóstico de bipolaridad. “En ese momento, lo tomé bien. A diferencia de lo pudiera ocurrir, porque me sentí liberada. Tener un nombre
El trastorno bipolar, antes denominado “depresión maníaca”, es una enfermedad mental que causa cambios extremos en el estado de ánimo que comprenden altos emocionales (manía o hipomanía) y bajos emocionales (depresión).
Te puede interesar: Trastorno bipolar: causas, síntomas y tratamiento
El diagnóstico y la necesidad de “hacer algo con eso”
Las consecuencias de los meses de pandemia por coronavirus afectó al mundo. “Después de los dos meses en los que pensamos que teníamos vacaciones, empecé a caer; comencé a sentirme deprimida. Si bien era algo que ya había experimentado, se profundizó mucho. Estaba muy oscura y de repente estaba bien, con una energía desbordante; vivía con dos amigas y eso se evidenciaba al afuera. En ese momento comencé a rastrear a la psicóloga, pero sentí que necesitaba una psicóloga diferente a la que tenía antes: necesitaba conocer a alguien que me escuchara, que me ayudara y ahí conocí a mi psicóloga, me lo recomendaron”, inicia el recuerdo.
La terapia, al igual que todas en ese tiempo, fue virtual. “Con ella mejoré mucho, pero no del todo... Había algo que era más fuerte que yo y mi voluntad de estar en terapia trabajando... Tenía muchas ganas de ir a la psiquiatra, sentía que tenía que ir por algo más y no me animaba a pedírselo a mi psicóloga; tenía tanto desconocimiento de que no sabía cómo seguir y finalmente mi psicóloga me lo propuso. Se lo agradecí. En junio empecé con la psicóloga y en septiembre empecé con mi psiquiatra, ellas trabajan en equipo. Ahí aparece en el diagnóstico”, detalla.
“Me cayó súper el diagnostico, lo recibí con mucho amor. Debo ser uno de los pocos casos en los que así es... No sé cómo explicarte, pero fue como si las piezas del rompecabezas empezaran a encajar cuando me explicó qué era. Yo había escuchado pero no lo sabía a ciencia cierta, no tenía conocimiento y me lo explica bajado muy a tierra; y yo sentí que me destrabó. Se inició un recuento de cosas, volver para atrás e identificarme con lo que decía. ¡Me alivió!”.
Pensativa, reflexiona: “Fue ponerle un nombre a algo que tuve toda mi vida. Porque si no te lo dicen, no sabés lo que tenés y lo normalizás. Hasta hace muy pocos años no se hablaba de esto... Hoy, en 2023 es ‘normal’ ir al psicólogo, tener ese ‘privilegio’... ¡Mirá como se lo toma cuando la salud es un derecho!”.
Tras el alivio y haber podido evidenciar lo que tenía, necesitó sacar a la luz la salud mental. “Mirando atrás, cambió la manera en la que se puede hablar de esto; de hecho, si eso no hubiera sucedido no existiría este espacio”, dice por “Bye_Polar”, la cuenta de Tiktok en la que comenzó hablando de Salud Mental y un día ventiló los trapitos y dijo a secas: “Soy bipolar”.
“Creo que hay tanto tabú respecto de la Salud Mental porque sigue siendo asociada a la demencia, a la locura, a la incapacidad porque, de hecho, muchas veces la bipolaridad, y supongo que cualquier otro trastorno, muchas veces inhabilita a trabajar, estudiar porque hay algo de la constancia que no se da, es muy difícil sostener algo. El famoso ‘ghosteo’, del que se habla ahora, es marca registrada en la bipolaridad, al menos en mí”.
Esto sucede, explica, porque “a lo mejor estás deprimida y no te podés levantar de la cama, pero en serio, menos vas a poder trabajar. Eso hace que llamés al médico por una gastroenteritis para poder conseguir un certificado médico porque necesitás faltar a trabajar cuando todo podría ser mucho más sencillo al decir abiertamente: ‘Tengo un episodio depresivo’, ‘estoy deprimida’, que no es lo mismo que estar triste”.

Es ahí cuando la estudiante de periodismo y actriz de 32 años necesitó hablar de la bipolaridad desde el humor, pero también abordar el tratamiento a fondo y eso implicó hacer una vuelta atrás en su vida.
“No todo fue color de rosa en ese trabajo terapéutico de ‘ir para atrás’. Sentí miedo, vergüenza y también toqué fondo y estuvo hasta peor que antes porque cuando vos lo ves, decís ‘Ok, estoy evidenciando que estoy mal, pero no puedo hacer nada’; te das cuenta de que cuando hiciste o dijiste tal cosa estabas en un episodio y que fue terrible, te das cuenta de que trataste muy mal a la gente y te da vergüenza y culpa... He pedido mucho perdón, he hecho llamadas a ex, a amigos porque les necesitaba qué había pasado y que, claramente, no estaba en mis cávales, por así decirlo”.
Esos episodios los siente hasta en el cuerpo y desde que está en tratamiento los puede evidenciar y darse cuenta que están llegando.
“Pasan cosas en el cuerpo y me gusta trabajarlo en terapia, me anota cosas. Cada vez que pasaba escribía los síntomas y ahora lo sé porque lo traté. La bipolaridad es pasar de episodios depresivos a maniacos o hipomaníacos, dependiendo de qué tipo de bipolaridad es. En mi caso, la depresión es la más fácil de percibir porque te ponés mal, es muy fuerte. La hipomanía es muy difícil de identificar porque, al principio, es una sensación de felicidad, de alegría, de energía de que podés con todo, tenés una energía recopada hasta que en un momento deja de ser copada para ser desbordante. Físicamente, sentí taquicardia y comprobé con los videos que no parpadeo, quedan los ojos bien abiertos... la verborragia, no poder estar quieta en un lugar, hablar sola... Y eso se manifiesta en mi también en gastar mucha plata, tener plata es como ser un mono con navaja: se gasta muchísima plata en cosas que no necesitas, en cosas muy absurdas. Por ejemplo, me di cuenta que un día terminé estando súper arriba andando en bici y de repente, me bajé en un bazar y gasté 20.000 pesos en cosas que no tienen sentido, pero había una necesidad de comprar portarretratos. Otra cosa es irse de viaje sin tener nada arreglado, es una cosa de la impulsividad y esta parte no es conocida”.
Sobre todo esto habla en los videos que sube a TikTok y que cada vez tienen más reproducciones. “Empecé a hacerlos sin contar que yo era bipolar, hablando de salud mental en general. Pero el primero tuvo tanta repercusión y comenzó a hablarme tanta gente contando que también tenía ansiedad o agradeciendo que hable de esto... muchos por mensaje privado porque les da vergüenza decirlo públicamente”.
“Creo que como proyecto, los videos empiezan ni bien me diagnostican porque si algo tengo es la capacidad de poder sublimar en algo artístico, siento que esa es una buena una cualidad que tengo y otra es que pude aplicar en esto el humor. De la ‘tragedia’ hacer humor al mismo tiempo. Esto me ayuda a sobrellevarlo y, además, nunca he tenido vergüenza de tener bipolaridad. También hay un proyecto de un podcast que, si todo acompaña, puede salir a fin de año”.
Al destacar el “trabajo artesanal” que realiza en conjunto con la psiquiatra que la medica, cuenta que está cursando el primer año de periodismo y además practica Yoga. “Todo es un trabajo de día a día, sin el tratamiento que hago nada de lo demás lo podría hacer. Y este es otro punto porque la medicación es carísima, tiene descuento, sí, pero es muy cara toda la medicación de salud mental”.
Como novedad, con felicidad cuenta que también gracias al tratamiento, hace cinco días se mudó sola. “Estoy feliz y disfrutándolo. Fue un gran paso para mi”, finaliza.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
Robaron una moto, desataron una persecución y los chocó un jubilado que manejaba borracho en Mar del Plata
El intento de fuga de una pareja tras sustraer una moto derivó en una persecución policial. Uno de los delincuentes perdió una pierna. Su pareja se encuentra fuera de peligro

Termina el juicio a Felipe Pettinato por la muerte de su neurólogo: alegará su defensa
El Tribunal N°14 llevará este lunes la sexto audencia del proceso por el incendio que le costó la vida a Melchor Rodrigo. La querella de la familia de la víctima pidió 15 años de prisión. El fiscal acusador le dio el beneficio de la duda a Pettinato y planteó una pena de casi cinco años

Reincidente serial: las seis condenas de Tomás Sobre, el ladrón que suplicó por su vida tras ser baleado
El delincuente de 28 años fue procesado por el juez Darío Bonanno tras intentar asaltar en Núñez a un mensajero que llevaba más de $24 millones: su víctima le disparó en una pierna

Nuevas revelaciones en el caso del influencer rural que denunció el robo de 190 vacas
Bruno Riboldi, conocido como “La Joya Agro”, logró recuperar el control de los animales y asegura que todo se trató de una estafa por parte del principal imputado, Nicolás Coscia. Qué pasará con las 29 cabezas de ganado que todavía no aparecen
Marian Farjat, sin filtros en Solo por hoy: “Cada vez que terminaba una relación pasaba por el quirófano para llenar el vacío”
La ex participante de Gran Hermano fue entrevistada por Luciana Rubinska en Infobae. La mediática confiesa su problema con el alcohol y su adicción a las cirugías. “Todos los postoperatorios los hacía con mi mamá y me sentía como de vuelta chiquita, contenida”, narra Farjat




