La urgencia de un comedor de la Villa 21-24 en medio de la pandemia: “La gente busca comida desesperada"

Unas 1.200 personas llegan cada día al comedor “Amigos del Padre Pepe”, que también asiste a personas con problemas de salud. Sus autoridades reclamaron que el Gobierno porteño les envíe raciones suficientes

fsoriano@infobae.com
Las filas para retirar comida en las dos sedes del comedor Padre Pepe de la Sierra en la Villa 21-24 alcanzan cientos de metros
Las filas para retirar comida en las dos sedes del comedor Padre Pepe de la Sierra en la Villa 21-24 alcanzan cientos de metros

Mirna Florentin fundó el comedor Amigos del Padre Pepe en la Villa 21-24, en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, en plena crisis de 2001. El lugar no se llamaba así todavía pero la urgencia de aquellos días es lo más parecido a la situación actual de pandemia y hambre que vivió esta abogada de 46 años, nacida en Paraguay y vecina de este barrio desde hace décadas. “Económicamente es el mismo contexto ahora que aquella vez. Pasamos la misma historia. La diferencia es que la gente se muere de algo más que no es la falta de comida. Es dramático, es como que no haya remedios”, sintetiza.

El comedor Amigos del Padre Pepe es el único de toda la Capital que asiste a quienes tienen que alimentarse con otro tipo de comidas por problemas de salud, sobre todo celíacos y con enfermedades crónicas que requieren de una alimentación saludable y especial. También lo hace con personas “comunes". En total, reparte cada día 1.200 raciones de comida. Pero a la crisis económica se le sumó desde marzo la pandemia.

La falta de trabajo en los barrios populares incrementó de forma exponencial la demanda y Florentin advierte que ya no les alcanza para comer. A pesar de que el 12 de marzo le pidieron al Gobierno de la Ciudad que reforzara el envío de raciones para colmar la demanda de las personas que necesitan la ayuda del comedor, nada ocurrió.

“La gente recurre a los comedores y se agravó con la cuarentena. La asistencia alimentaria es lo que intentamos resolver. Y eso no llega”, reclama Mirna. Y agrega: “Por otro lado, la prevención que debemos guardar con beneficiarios y desde el grupo de voluntariado tampoco se resuelve porque el Gobierno no trae lavandina, alcohol, guantes, cosa que no toquemos nada. No alcanza con los folletos”.

Por eso un mes más tarde, a mediados de abril, la Asesoría Tutelar N°4 ante los Juzgados de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo porteños, presentó una carta ante la Subsecretaria de Fortalecimiento Personal, Familiar y Comunitario del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat del Gobierno para reclamar "aumentar las raciones que se le asignan a través del Programa de Apoyo a Grupos Comunitarios del GCBA a la ‘Asociación Civil Padre Pepe de la Sierra’”.

Cada día en el comedor Amigos del Padre Pepe cocinan 1.200 raciones de comida para vecinos de la Villa 21-24
Cada día en el comedor Amigos del Padre Pepe cocinan 1.200 raciones de comida para vecinos de la Villa 21-24

“Es que ya era insuficiente la comida antes del decreto de aislamiento. Imaginate que luego la gente dejó de trabajar, con lo cual eso se hizo más necesario todavía. Con la cuarentena empezamos a tener la demanda de otra gente, la que perdió el trabajo, los que hacen cartoneo que se quedaron sin su labor, los trabajadores informales y los chicos que no están yendo al colegio a comer. Empezaron a venir todos”, explica Mirna.

En el documento que presentó la Asesoría Tutelar ante la Justicia se detallan las necesidades que, aclara Florentín, ya están desactualizadas porque pasó un mes y se sumó más demanda.

El comedor Padre Pepe de la Villa 21-24 ofrece comida a enfermos crónicos que sufren de diabetes, hipertensos, con problemas gástricos, entre los que se hay niños y enfermos mentales, entre otros. Las raciones se basan en alimentos especiales dietéticos y saludables, bajos en grasa, para las cuatro comidas (desayuno, almuerzo, merienda y cena) y que se entregan de lunes a viernes en el comedor. Tienen una población de 300 personas bajo esta modalidad y, al 14 de abril, según el documento al que accedió Infobae faltaban 14 raciones.

“Pedimos en marzo un aumento de raciones y no llegó nunca. Entonces, con lo poco que podemos cocinar estamos aumentando gracias a la solidaridad de algunas personas. El Gobierno de la Ciudad no aportó ningún recurso”, remarca Florentín.

Cada día se forman filas de más de 200 metros con gente que va a buscar comida


Fuentes del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat consultadas por este medio aseguraron que se les dio un aumento de raciones el 30 de marzo. “Aumentamos 60 desayunos, 80 almuerzos, 60 meriendas y 80 cenas tras una reunión con los referentes del comedor y siempre se está evaluando volver a aumentar”, aclararon.

Pero Florentín explica que “esas raciones son para esa cantidad de personas y le estamos pidiendo para 400 personas. Es total mentira, no es así. Tenemos solamente 80 raciones sobre la base de una demanda de 400. Nosotros nunca consensuamos que solo necesitábamos 80, es una vergüenza”.

Además en el comedor se provee de alimento a celíacos. La modalidad de entrega se lleva a cabo de dos formas, una mensual y otra semanal, así por un lado todos los meses del 1 al 10 se les da a los beneficiarios de unas cajas de alimentos secos, sin TAAC, y cada semana se les entrega frutas y verduras. En esta población hay unas 24 personas actualmente, pero el GCBA entrega 17.

“Los celíacos no pueden consumir cualquier cosa y los alimentos son carísimos. Eso no está siendo contemplado. Venimos pidiendo bolsones desde el año pasado. Empecé pidiendo 5 módulos alimentarios a granel, ahora necesitamos 8. No me mandan para esta gente. Estoy pidiendo hace mucho tiempo. La cuestión ya está en sede judicial porque ya vemos que es una ausencia total del Estado”, remarca Florentín.

El comedor Amigos del Padre Pepe además tiene un menú convencional, como el de todos los comedores de las Villas. Se cocina en el lugar y se proveen las cuatro comidas diarias, de lunes a viernes. Aquí ofrecen una gran variedad de menúes según el día, con pollo, pastas, milanesas, puré, salpicón de atún, enlatados.

A este sector del comedor asisten 420 personas. Pero el Gobierno porteño, según denuncia la Asesoría Tutelar, provee 160 raciones para almuerzo y cena y unas 140 para desayuno y merienda. “Faltan 260 raciones de almuerzo y cena y 280 para desayuno y merienda”, detalle el documento judicial.

En el comedor Amigos del Padre Pepe también ayudan a personas en situación de calle
En el comedor Amigos del Padre Pepe también ayudan a personas en situación de calle

De ese total, además, hay 150 personas que padecen problemas de movilidad. “Hay discapacitados, no videntes y viejitos y a 20 de ellos les llevamos los alimentos a sus casas”, explica Mirna.

Mirna y la Asesoría Tutelar también pidieron al Gobierno porteño 200 raciones para las personas en situación de calle o pasillo, que vive en “ranchadas” en esta zona de Barracas y también en Pompeya y los barrios aledaños. Esto es una catástrofe. Al mediodía en el comedor no hay más agua. No hay potencia. Es una locura. Hay partes de la villa donde no hay agua", advierte Florentín.

Antes de la pandemia, solo salían los sábados a repartir 200 raciones de comida a gente sin techo. Mirna calcula que eso alcanza para 100 personas, porque se trata de personas que necesitan dos platos “como mínimo” ya que comen apenas cuando pueden. La compra de esos alimentos se cubre con las donaciones. Pero en estos tiempos de COVID-19 se hace imposible.

“La última ración que entregaron consistió en un sándwiches de milanesa con lechuga y tomate y en otras ocasiones entregaron guiso con carne y arroz o empanadas en viandas plásticas”, detalló la Asesoría Tutelar en el documento entregado al Gobierno porteño.

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“No están respondiendo porque el Gobierno de la Ciudad dice que ellos no facilitan para comedores ninguna ración que se provea por afuera del comedor. Humanamente es lo que planteamos como proyecto solidario. La gente de las ranchadas son gente que están en calle, están muy drogados y lo humanamente posible que podemos hacer es dejarles la comida. Están fuera del planeta. Asistimos a mamás embarazadas, a chicos de 14 años en la calle. Y todo eso al Gobierno porteño no le importa”, protesta Mirna.

Hace más de una década Florentín ya era protagonista del trabajo en el comedor. Era la época en la que el cardenal Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, frecuentaba mucho el lugar. Y ella recibió una especie de protección “divina”. Es que el ex Obispo de Buenos Aires le dio una beca para que estudiara Derecho en la Universidad del Salvador, donde se recibió hace ya más de cinco años.

Mirna mira consternada las escenas que le devuelve su barrio en cuarentena total. “La gente se quedó sin trabajo, no tiene para comer literal. ¿Cómo se va a quedar en sus casas? La gente recorre como perro buscando comida por todos lados. Estamos pidiendo mercadería para cocinar. No estamos pidiendo bandejas, ni auto ni nafta. Solo la mercadería", se lamenta esta mujer.

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