Mucho se habla sobre los precios, los impuestos y lo exclusivo que es Punta del Este, como si fuera el reino del glamour donde solo se ven autos de lujo. Sin embargo, más allá de que efectivamente se ven autos increíbles, el lugar donde más gente uno puede encontrar son los supermercados.

Allí están todos, argentinos, brasileros o uruguayos buscando sobrevivir al costo de las cosas. Si un almuerzo en la playa vale entre 30 y 50 dólares, comprando los elementos el precio baja considerablemente. Y aunque no se ven tantas viandas en la playa, es cierto que este año bajó la cantidad de cubiertos que sirven los restaurantes.

No es del todo extraño: motivo de la crisis la gente opta por hacer compras antes que salir, más allá de la innumerable cantidad de bancos que ofrecen descuentos de hasta el 30% con sus tarjetas en los restaurantes.

Cecilia es argentina. Está de vacaciones toda la temporada en Punta del Este. Recibe en su casa a siete personas. Ella sola hizo la primera compra grande del mes, que le duró apenas una semana (e incluyó compras para la cena de año nuevo). Gastó 600 dólares (en pesos, tomando el dólar solidario a 81,90, son poco más de 49 mil pesos). “Pero fue más caro porque incluía las cosas del festejo. En general es un poco más barato que eso cada compra”, aclara. Además, dice que cada año antes de regresar hace la cuenta de cuánto gastó en la temporada en dólares y que desde hace años ese precio se mantiene parecido.

Para Ana, una turista brasilera que llegó a Punta del Este desde San Pablo, el precio de cada carrito es aun mayor. Son cuatro y gasta, según dice, cerca de 800 dólares por compra (poco más de 65 mil pesos). A juzgar por lo que se ve en su carrito, comprá mucho producto premium y todas primeras marcas. Así y todo, es un número que suena ridículamente alto (pero es cierto).

Lucía en cambio es uruguaya y viene a representar a los que compran con mayor conciencia por el bolsillo. Vive en Maldonado y hace las compras en el Tienda Inglesa del Punta Shopping todo el año. Para ella, que vive sola y tiene 30 años, el gasto promedio de cada chango es de 100 dólares. “Los precios en dólares se mantienen estables. Yo compró y me dura mucho, pero entiendo que los que vienen de vacaciones tienen que gastar más para procurarse algunas cosas desde cero”, dice.

Un pequeño experimento en el que se pusieron casi todos los productos de la canasta básica alimentaria pero calculado para una persona por semana arroja que al menos hay que gastar 61 dólares (2200 pesos uruguayos o 5000 pesos argentinos) para alimentarse con lo básico.

La lista de alimentos que incluiría ese carro serían:

  • Yogur natural bebible en sachet de 1 litro (54 pesos uruguayos)
  • Leche de 1 litro en sachet (UR$36)
  • Pan flauta (UR$55)
  • Yerba Canarias x 500 gramos (UR$94)
  • Harina x 1 kilo (UR$46)
  • Arroz blanco x 1 kilo (UR$46)
  • Lentejas x 450 gramos (UR$62)
  • Azúcar x 1 kilo (UR$38)
  • Media docena de huevos (UR$58)
  • Aceite de Girasol x 900 ml (UR$75)
  • Arvejas enlatadas x 400 gramos (UR$30)
  • Fideos tirabuzón x 500 gramos (UR$63)
  • Pan rallado x 450 gramos (UR$450)
  • Mermelada de naranja x 500 gramos (UR$71)
  • Agua saborizada x 1,65 litros (UR$70)
  • Agua mineral x 1,65 litros (UR$51)
  • Carne para milanesa de ternera x 1 kilo (UR$640)
  • Carne picada x 1 kilo (UR$318)
  • Papa x 1,6 kilos (UR$142)
  • Zanahoria x 700 gramos (UR$60)
  • Naranja x 3 kilos (UR$100)

A eso, hay que empezar a sumarle cada una de las compras típicas de las vacaciones, comenzando por las bebidas alcohólicas, que no son nada baratas y es una de las principales técnicas de ahorro de los argentinos: traer el alcohol desde nuestro país.

A la hora de pagar la cuestión cambió respecto de los primeros días. Si bien algunos prefieren pagar en efectivo porque se evitan el 30%, la mayoría paga con tarjeta para recibir el descuento del IVA que ofrece el gobierno uruguayo a los argentinos pero solo corre con tarjeta. Además, pasa lo habitual: casi ningún argentino quiere desprenderse del dólar billete. Ya lo dice la canción: old habits die hard.

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