
El 4 de marzo de 2005 Alberto Fernández, jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, entró con más ímpetu que de costumbre a Casa de Gobierno. Esa tarde noche se presentaba en el Salón Blanco, frente a los ministros, Luis Alberto Spinetta, en el marco de un ciclo cultural que había organizado la Presidencia de la Nación. Fernández se las arregló para colarse en la prueba de sonido y más tarde, a mitad del recital, para subir al escenario.
Todavía se escuchaban los aplausos a la interpretación de “Pequeño Ángel" del Flaco, cuando los Albertos se fundieron en un abrazo. “Yo toco la viola y no he conseguido nunca que un tema del Flaco suene en mi viola como suena en la viola de él, porque es un músico impresionante y tiene un ángel que a uno nunca deja de sorprenderlo”, dijo Fernández, intentando encontrar palabras que le hicieran justicia al ex líder de Almendra y Pescado Rabioso.
Segundos más tarde Spinetta devolvía el gesto y hablaba de las habilidades con la guitarra del actual Presidente: “Alberto, que Dios no me ponga en la obligación de tener que tocar algunos de los temas que vos tocás. Y si me pone, canto”. El intercambio estuvo muy lejos de las formalidades de un acto político, de un jefe de Gabinete cumpliendo con la obligación de decir unas palabras.
Alberto Fernández se reparte entre dos pasiones: la política y la música. Era un adolescente cuando en casa de la familia López, donde vivía su amigo Carlos, empezó a coquetear con las primeras formaciones de acordes, las primeras canciones, los primeros versos. “Deberías tomar clases de guitarra”, le dijo un día su amigo y él buscó a Litto Nebbia, que lo tuvo como alumno un año y medio.
Entonces ninguno, ni profesor ni alumno, podían imaginar que más de 40 años después les sacarían una foto juntos, sonriendo, alrededor del sillón presidencial en Casa Rosada. Fernández de pie con el brazo apoyado en las ornamentaciones del respaldo, Nebbia sentado y de lentes oscuros. Ayer nomás dos hombres que soñaban con la música y sus ideales, hoy uno de los fundadores del rock nacional y un presidente.

El viernes de esta semana el trovador Daniel López se presentará junto al pianista Rubén Ferrero en La Boca, para homenajear al brasileño Antonio Carlos Jobim. El tema lo tiene nervioso porque nunca cantó en portugués y le cuenta a Infobae lo que siente frente al desafío. Pero el centro de la charla es ese amigo de la juventud con el que compartió discos, shows, grabaciones y que desde el martes pasado es presidente.
“Él empezó a ir a nuestra casa y las cosas de las que se hablaban eran política, fútbol, música, el amor por Litto Nebbia. Éramos unos pibes, pero teníamos el mismo espíritu de hoy”, resume entre risas López, y deja saber que fue por su hermano que conoció en aquellas primeras juntadas en su casa al joven Alberto Fernández.
“Lo que recuerdo es su gran pasión por la canción argentina, por la trova porteña. No solamente porque él es de la ciudad de Buenos Aires, sino porque la relación con Nebbia, con las canciones de todo ese movimiento, lo tenían como encantado", recuerda. Y revela cuáles eran las influencias del presidente: “Los Beatles eran su gran amor, pero en lo que es artistas argentinos él incursionó en la canción de autor”.
“Un día Alberto viene y me dice, escuchá estos temas. A mí me pareció que tenían que ver con el disco que estábamos armando en ese momento, uno de los cuatro CD que hicimos en homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo”, contó Daniel, sobre “la aparición como compositor" de Alberto. Las canciones, editadas en 2006, fueron “El sueño del piano” y “Contracara”; la primera además le dio nombre al álbum.
“Fueron oro, los temas estaban muy bien hechos. Ahí un poco me animo a decir que empezó esta decisión de algún día hacer algo, de mostrar sus canciones”, sumó López, que reveló que la semana que viene comenzará a grabar nuevo material, que espera esté editado para febrero, será arreglado por Guillermo Marigliano, coproducido por Alberto Lucas y Manuel Wirtz, y contará con dos composiciones inéditas de Fernández.

En cuanto a las letras y las temáticas de las dos obras, López no quiso dar detalles. “Tienen que ver con la vieja reflexión que hace el hombre, con las circunstancias que le toca atravesar, son canciones intimistas, del género de la canción de autor y que espero cantar muy bien”, se limitó a adelantar el músico, sobre las nuevas composiciones de su amigo.
Sin embargo existe material a partir del que rastrear la faceta musical del Presidente, esa que lo hace salirse del protocolo junto a Spinetta, o que cuando en relación al acto del martes le preguntaron si subiría a tocar al escenario en Plaza de Mayo, responda “si Litto Nebbia me invita”. Cinco canciones que escribió y grabó.
Cinco canciones de Alberto Fernández
La semana pasada Ezequiel Varano, Licenciado en música popular y profesor, dedicó un video en You Tube a analizar las composiciones de Fernández. En su repaso, Varano comparte sus impresiones al tiempo que escucha las canciones.
“Esto es muy Litto Nebbia” dice por ejemplo en “Cuentan”, una pista que Alberto “escribió en 1983 con la vuelta de la democracia”. Varano se sorprende al encontrarse con la voz de “una persona grande cantando canciones de ideales de cuando era chico”.
Cuentan
Cuentan que si te animas a mirar el horizonte
no habrá un monte que desvíe tu camino
Cuentan que si en la noche no reparas en lo oscuro
No habrá luces que encandilen al destino
Y cuentan que hay marionetas enredadas en sus hilos
Que se anudan a este mundo por sus hijos
Y cuentan que los poetas se olvidaron de las rimas
Cuando vieron que en las guerras no hay poesías
Cuentan que en las fronteras de un país que no conozco
Los periódicos no exhiben los despojos
Cuentan que en cada vida la alegría se despeja
Cuando el miedo a los temores no refleja
Cuentan que hay transeúntes que caminan por las calles
Convirtiendo atrocidades en detalles
Y cuentan que existen cuentos que jamás nadie ha contado
Que se esfuman en relatos de malvados
Cuentan que bajo el techo donde el cura oficia misa
Pecadores se ventilan su impudicia
Cuentan que existen sombras condenadas al olvido
Que demoran reclamando algún castigo
Y cuentan que hay marionetas enredadas en sus hilos
Que se anudan a este mundo por sus hijos
Y cuentan que los poetas se olvidaron de las rimas
Cuando vieron que en las guerras no hay poesías
Cuentan, todos cuentan
El segundo de los temas es “Los caminos hacia el cielo”, una canción que aunque Fernández grabó de grande, escribió cuando tenía solo 15 años.
Los caminos hacia el cielo
Dejame estar contándote las cosas que me pasan
Quiero dejar escrito en un papel cómo es mi vida
Si no entendés lo que hoy te digo no te asustés
porque mañana te llevarás un poco de mi dicha, para gozarla
Dejame que te bese hoy porque te tengo
Quisiera no pensar cuando te alejas
Si el tiempo sigue regalando dichas inconclusas quién me ayuda
A descubrir la calma que las nubes hoy ocultan
Quién va a hacer algo por mí
Yo por vos intento hacerlo
Quién me va a mostrar cuando me muera
Los caminos hacia el cielo
Dejame que te bese hoy porque te tengo
Quisiera no pensar cuando te alejas
Si el tiempo sigue regalando dichas inconclusas quién me ayuda
A descubrir la calma que las nubes hoy ocultan
Quién va a hacer algo por mí
Yo por vos intento hacerlo
Quién me va a mostrar cuando me muera
Los caminos hacia el cielo
Quién me va a mostrar cuando me muera
Los caminos hacia el cielo
En “El blues de los sueños” se escucha a un Fernández que intercala una voz ronca con su registro natural. Como anticipa el título un blues clásico, que en su letra habla de debates internos, una composición sobre el mundo de los sueños, el presente, soltar el pasado.
El blues de los sueños
Buscan la luz que anida adentro suyo y le da vida
Piensa que nadie afuera ve a los gorriones que en ella vuelan
Teme que en primavera no le regalen la flor que espera
Sabe por fin que el cuento que a veces hago puede estar cerca
Pero descubre que está viviendo entre alegrías y desconsuelos
Mientras lo hace, riega sus sueños
Nunca enfrentó esa brisa que nos despeina todos los miedos
Sola baila y sonríe mientras se busca frente al espejo
Pintada pasa el tiempo sin darse cuenta que marcha a prisa
Teme por fin que hay brisas que desvanecen en las cornisas
Pero descubre que se marchita entre el pasado y lo que se viene
Mientras lo hace, sueña en su dicha
Buscan la luz que anida adentro suyo y le da vida
Piensa que nadie afuera ve a los gorriones que en ella vuelan
Teme que en primavera no le regalen la flor que espera
Sabe por fin que el cuento que a veces hago puede estar cerca
Pero descubre que está viviendo entre alegrías y desconsuelos
Mientras lo hace, riega sus sueños
Mientras lo hace, riega sus sueños
“Contracara” es una de las dos canciones de Fernández que en 2006 figuraron en el disco de Daniel López, “El sueño del piano”. “Todo suena a canciones del rock argentino de los años 70, medio dylanesco, medio Sui Generis, medio León Gieco”, analiza Varano, sobre la balada en el video que dedicó a las composiciones.
Contracara
Aquí estoy y aunque no quieras
Voy marchando entre la nada
Voy en busca del refugio
Donde esconden mi esperanza
Y aquí estoy y si me miras,
Contracara de mi vida,
Vas a hacer más llevadera
Mi desdicha
Y aquí estoy aunque le pese a tu conciencia
Y aquí estoy marchando solo en el olvido
Y aquí estoy y aunque no veas
Soy los restos que desechas
Soy la brisa que en silencio
a menudo te despeina
Aquí estoy y si te animas a mirarte en un espejo
Vas a ver que hay otra forma en tu reflejo
Y aquí estoy y aunque no veas
Soy los restos que desechas
Soy la brisa que en silencio
A menudo te despeina
Y aquí estoy y si te animas
A mirarte en un espejo
Vas a ver que hay otra forma
En tu reflejo
Y aquí estoy aunque le pese a tu conciencia
Y aquí estoy marchando solo, contracara de tu vida; contracara.
La última, “Yo te busqué”, pareciera hablar de un amor esquivo. Muy al contrario de flechazos “a primera vista”, una de las protagonistas
Yo te busqué
Yo te busqué a pesar de que tus ganas me frenaban
Y te encontré donde el sol deja el calor cada mañana
Yo te busqué con acordes y te escapaste en el viento
Yo te busqué con palabras y te perdiste en la nada
Yo te busqué a pesar de que los miedos te ganaban
Y te encontré cuando no pude explicar que calculaba
Yo te busqué con mis risas y te escondiste en tu cuento
Yo te busqué con la brisa y te esfumaste en tu cielo
Yo te busqué a pesar de que las formas castigaban
Y te encontré cuando el canto del querer ya se callaba
Yo te busqué con mi boca y te hundiste en otro sueño
Yo te busqué con mis manos y te encerraste en tu cuerpo
Oh, sí.
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