El calvario de una madre que hace 6 años no ve a su hija: su ex la denunció por abuso sexual, le quitó la tenencia pero fue absuelta

Ella es docente y él es empleado público de La Plata. Estuvieron en concubinato durante 14 años y tuvieron una nena. Pero la relación terminó de la peor manera y ahora él se niega a cumplir la sentencia judicial que ordena la revinculación entre la menor y su mamá

cruth@infobae.com
Mariela Wisner fue alejada de su hija cuando tenía 5 años y 8 meses
Mariela Wisner fue alejada de su hija cuando tenía 5 años y 8 meses

Mariela Winser (44) es docente y Mariano Sadava (47) empleado público de La Plata. Se conocieron 2005, cuando ella se mudó de General Lamadrid a esa ciudad bonaerense para comenzar sus estudios en el profesorado de Letras. Estuvieron 14 años en pareja y fruto de esa relación tuvieron una nena, P., que hoy tiene 11 años. Pero todo terminó de la peor manera, cuando ella descubrió que él consumía cocaína. “Pensó que no le iba a dejar ver más a la nena tras la separación y me denunció por el abuso sexual de mi hija, en 2103. Algo totalmente falso, de lo cual fui absuelta”, contó Wisner a Infobae. Pero a pesar del fallo judicial, el hombre se niega a que la menor retome el vínculo con su mamá.

El calvario comenzó en noviembre de ese año cuando Sadava fue a buscar a su hija a la casa de Mariela con la excusa de pasar un fin de semana con ella. “Yo le creí y le di a P., pero cuando le fui a reclamar por qué no me la había devuelto ya era tarde porque me había hecho la denuncia por abuso e impuesto medidas cautelares para que no pudiera tener contacto físico ni telefónico con ella”, recordó la mujer. En ese entonces la niña tenía 5 años y 8 meses.

Mientras la justicia resolvía el caso del presunto abuso -que le llevó 3 años- se le permitió a la abuela materna acceder a un régimen de visitas. La veía los sábados después del mediodía, durante dos horas, en un lugar público con la presencia de una asistente social y con el padre observándolas a unos 50 metros. “Era una situación caótica e incómoda. Como mi mamá vive en General Lamadrid no tenía ningún lugar donde llevarla en La Plata. En los encuentros se evidenciaba cierto malestar de la nena por el entorno en el que se hacían, que por lo general eran en una plaza o un bar”, señaló Wisner.

Mariela Wisner fue declarada inocente en la causa de abuso sexual de su hija que le había hecho su ex, Mariano Sadava
Mariela Wisner fue declarada inocente en la causa de abuso sexual de su hija que le había hecho su ex, Mariano Sadava

A pesar que la mujer fue declarada inocente en 2016 y la Justicia le ordenó que hiciera terapia psicológica junto a su hija para retomar la relación, Sadava se negó a cumplir la sentencia impidiendo todo tipo de vínculo. “Al ver que la nena se mostraba flexible con su mamá y de a poco se iba encariñando con ella, con la posibilidad de que empezaran a compartir los fines de semana, Sadava empezó a poner excusas para facilitar las visitas”, explicó a Infobae el abogado Sebastián Medina, que representa a Mariela.

Sadava intentó justificar esa decisión diciendo que era P. la que no quería ver a su mamá y que él no la podía obligar. Sin embargo, eso no prosperó porque en los informes médicos se comprobó que Sadava manipulaba a la niña y la inducía a opinar de esa manera. “Son palabras tomadas del padre, que en su decir objetivo paralizan y obturan la capacidad de pensar de la niña”, sostienen los profesionales que la evaluaron.

Mariela, por su parte, cumplió con todos los requisitos solicitados por la jueza Graciela Inés Barcos, titular del Juzgado de Familia 3 de La Plata. Tras asistir a las entrevistas con psicólogos y peritos, quienes determinaron que había una relación normal entre madre e hija, la magistrada entendió que la mujer “es idónea para desempeñar los deberes y facultades referidos a la vida cotidiana” de la menor e intimó a Sadava a que dejara de lado esa “actitud obstructiva”.

“Uno de los deberes fundamentales que tiene el padre o la madre que se encuentra al cuidado del hijo es el de favorecer y estimular la libre comunicación del niño o niña con el otro progenitor no conviviente”, sostuvo la jueza Barcos al disponer el cuidado compartido de la menor en una resolución emitida el 26 de junio de 2017.

Los mejores recuerdos, solo en fotos: Mariela en uno de los paseos con su hija
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Para ese entonces, ya habían pasado cuatro años y Mariela seguía sin poder abrazar a su hija pese a que los informes del Equipo de Promoción y Protección de los Derechos del Niño habían determinado que “Sadava es un manipulador de los derechos de P.” porque “hacía faltar a la niña a las espacios estipulados o la llevaba fuera de horario imponiendo sus condiciones y pretendiendo regular los encuadres terapéuticos”.

Medina contó que el asesor de menores también había advertido que el padre no estaba en condiciones de ejercer la tenencia y sugirió que si la nena todavía no podía volver con la madre, que se la entregaran en custodia a la abuela. Pero esto tampoco sucedió.

¿Qué hacía la Justicia ante tantos desacatos de Sadava? “La doctora Graciela Barcos decía que no tenía más herramientas y sugirió que lleváramos el caso a la justicia penal porque ella sacaba cautelares y él no las cumplía. Barcos es una incompetente porque podría haberle impuesto multas económicas a cada incumplimiento y no lo hizo. Imaginate que Sadava tuvo como 50 incumplimientos”, recordó Medina.

En noviembre de 2018, fue la psicoterapeuta Florencia Vivanco (propuesta por el propia padre) la que alertó sobre el “carácter violento” de Sadava y la falta de predisposición para que la menor asista a la terapia poniendo todo tipo de falsas excusas.

Tras la separación, el papá decidió cambiar a la nena de un colegio privado a uno público sin consultarle a la mamá
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“Cuando el padre se enteró que la intervención de la psicóloga empezó a dar sus frutos facilitando el acercamiento entre la nena y su madre, empezó a tratarla mal y a no pagarle para que que renuncie. Como no le resultó funcional la consideraba una inepta. La psicóloga hizo todo el intento pero terminó dejando la causa porque el padre no colaboraba con la revinculación. La profesional se había convertido en la nueva enemiga del padre porque había lograda una buena transferencia entre la niña y su mamá”, aseveró Medina.

El tiempo pasaba, los informes en contra del padre proliferaban y la obligación del “cuidado compartido” de la menor no se cumplía. “Como eso no se concretaba radicamos una denuncia por desobediencia e impedimento de contacto en la UFI N° 3, cuyo titular Marcelo Martini elevó la causa a la jueza Florencia Butiérrez, que en mayo de 2019 se declaró incompetente y volvió a remitir la causa al Juzgado de Familia 3 de la doctora Barcos. Desestimó la intervención del fuero penal cuando es el único que tiene el poder coercitivo para resolver el tema. Pero volvimos a apelar y obtuvimos un fallo favorable”, dijo el letrado.

Ahora, Mariela está esperanzada en que la causa avance y que si Sadava no cumple con el régimen de visitas vaya preso. Mientras tanto, se las ingenia como puede para saber cómo está y en qué anda su hija. La mortifica saber que cuando el padre se va a trabajar se queda sola en la casa y que la conducta de la menor cambió drásticamente en medio de esta interminable batalla judicial.

“La veo desde un coche o desde la esquina. A veces voy a los actos del colegio y la miro desde lejos. Trato de rastrearla e interiorizarme cómo le va en sus estudios y actividades. La justicia fue rápida para sacármela pero no para devolverla. Se me está yendo la vida y sigo sin poder estar con ella”, concluyó Mariela.


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