Histórica. Así se siente la marcha de cierre del 34° Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) por la ciudad de La Plata. Las diagonales se llenaron de niñas, adolescentes, mujeres, lesbianas, travestis, trans, intersexuales y originarias con pancartas, brillos en la cara, estrellitas en las sienes, cabellos teñidos de colores, pañuelos verdes a favor del aborto, pañuelos naranjas que reclaman la separación de la Iglesia del Estado. Un tema recorrió los dos días de la concentración, que atrajo a mujeres y disidencias de todas las provincias y hasta de otros países: el debate para cambiarle el nombre y la identidad para empezar a llamarlo “Encuentro Plurinacional”.

Muchas calles platenses aún desbordan. Resulta difícil caminar, oponer resistencia, porque la marea te lleva hacia el Estadio Único, punto final de una marcha multitudinaria, donde las espera un escenario con bandas, peña y fiesta de despedida.

Las diagonales se llenaron de niñas, adolescentes, mujeres, lesbianas, travestis, trans, intersexuales y originarias con pancartas, brillos en la cara, estrellitas en las sienes y cabellos teñidos de colores (Gabriela Hernández)
Las diagonales se llenaron de niñas, adolescentes, mujeres, lesbianas, travestis, trans, intersexuales y originarias con pancartas, brillos en la cara, estrellitas en las sienes y cabellos teñidos de colores (Gabriela Hernández)

Las nubes se abrieron y dieron tregua para que el segundo día fuera soleado e ideal. El frío, apenas cayó la noche, no logró apabullar a las chicas que marchaban en tetas con consignas pintadas en sus torsos, festejando la libertad de sus cuerpos, rodeadas de otras mujeres, seguras. “Mi cuerpo, mi decisión”, se escribieron con témpera. Algunas incluso se decoraron los pezones con glitter verde.

La marcha estaba prevista para comenzar a las 18:30 por la diagonal 79 desde 1 y 60 pero los partidos de izquierda, que se colocaron a la cabeza, arrancaron antes porque pretendían desviarse del recorrido oficial y pasar primero por la Catedral de La Plata, que estaba vallada y custodiada por un centenar de mujeres policía.

El frío, apenas cayó la noche, no logró apabullar a las chicas que marchaban en tetas con consignas pintadas en sus torsos (María Paula Avila)
El frío, apenas cayó la noche, no logró apabullar a las chicas que marchaban en tetas con consignas pintadas en sus torsos (María Paula Avila)

La organización del ENM se apuró y bajó por otra calle lateral, también fuera del recorrido pautado, para posicionarse por delante de los partidos de izquierda a la altura de Plaza San Martín, centro neurálgico de este Encuentro.

Así, tomaron la delantera para liderar a la gente hacia el Estadio Único. Todos estos cambios generaron confusión entre muchas “encuentreras", que quedaron trabadas y sin poder avanzar durante horas.

La bandera de los cuadraditos de colores flameó por todos los espacios públicos. (María Paula Avila)
La bandera de los cuadraditos de colores flameó por todos los espacios públicos. (María Paula Avila)

En las 48 primeras horas del Encuentro se realizaron una veintena de talleres, que también estuvieron desbordados de participantes (coparon aulas de universidades y, en muchos casos, hasta las veredas). Los que debatían el cambio de nombre a “Plurinacional” para incluir a las mujeres de los pueblos originarios que habitan Argentina fueron los más políticos. Lo que piden es que se cambie el nombre a “Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries”. Esto se va a definir mañana, durante el acto de cierre.

Mientras la marcha comenzaba, por plaza San Martín se iban cientos de mujeres de pueblos originarios a sus columnas. Durante estos dos días, vendieron sus artesanías, hablaron en comisiones, intercambiaron experiencias con otras mujeres. La bandera de los cuadraditos de colores flameó por todos los espacios públicos.

(Paula Avila)
(Paula Avila)

Eugenia Putrón Cárdenas fue una de ellas. Esta mujer de 62 años -oriunda de Perú y originaria del pueblo aimara- vive desde hace 20 años en Córdoba, pero recién hace 5 que empezó a reconocer su propia identidad ancestral. “En mi casa me han prohibido hablar aimara. Recién ahora lo entiendo, mis padres querían cuidarnos de la discriminación”, dice a Infobae, mientras se abre paso en el tumulto.

Esta es la primera vez que asiste a un ENM, pero en agosto fue a la ciudad rionegrina de Las Grutas al “Segundo Parlamento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir”, junto a la activista mapuche Moira Millán. “Marcho porque quiero aprender, así vieja y todo, quiero conocerlas a todas”, cuenta.

Glitter, brillos y alegría durante la marcha (Paula Avila)
Glitter, brillos y alegría durante la marcha (Paula Avila)

No existe un solo feminismo -por eso se los llama “los feminismos”- ni un sólo modo de ser feminista. Por eso, marcharon distintas identidades y con distintos reclamos.

Marcharon las Socorristas en Red con sus pelucas fucsias (son las activistas que acompañan a quienes deciden abortar para que lo hagan de manera segura), las estudiantes con su juventud, las “históricas” de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito con su fiesta verde, las trabajadoras de la tierra, madres con bebés en brazos, activistas travestis y trans, mujeres futbolistas, familiares de mujeres asesinadas reunidos en la agrupación “Atravesados por el femicidio”, entre muchos otros.

Entre los reclamos, un grito global contra las violencia de género se hizo oír (Gabriela Hernández)
Entre los reclamos, un grito global contra las violencia de género se hizo oír (Gabriela Hernández)

“Ni una menos, ni una más, gritemos todos Emergencia Nacional”, cantaba, a su paso, una fila eterna de mujeres mientras alzaba una voz colectiva para exigir políticas públicas capaces de terminar con la violencia contra las mujeres. “La maternidad será deseada o no será”, escribieron otras en pancartas que se elevaron entre la multitud. “Opus Dei, que facho que sos, apoya dictaduras y pide mano dura en nombre de dios. Cristo rey no nos jodas más, anda con tu familia, que te espera la biblia, dejá coger en paz. Dejate de joder, no son antiabortistas, estos son fundamentalistas, las mujeres queremos abortar y la iglesia se tiene que callar”, cantaban, acompañadas por camionetas con equipos de sonido las mujeres de izquierda.

El debate por cambiar el nombre e incluir lo Plurinacional y las disidencias atravesó todo el Encuentro (Gabriela Hernández)
El debate por cambiar el nombre e incluir lo Plurinacional y las disidencias atravesó todo el Encuentro (Gabriela Hernández)

Carolina Rodríguez, es una jujeña que participa por cuarta vez de un ENM. “Desde que fui al primero soy libre, porque antes no entendía qué significaba esto. Me emociono porque son años de lucha, porque mis compañeras se levantaron a las 5 de la mañana para organizar esto, todas juntas”, dice. Se refiere al verdulazo, al tractorazo y al mochilazo. Es que, por la tarde, regalaron 20.000 kilos de verdura agroecológica sin químicos, que luego entregaron en un tractor y en sus mochilas por la marcha. “Somos las mujeres del campo. Nadie nos ve, pero somos nosotras, somos la que le damos de comer a Argentina”.

El clima dio una tregua y muchas madres fueron con sus hijas por primera vez (Gabriela Hernández)
El clima dio una tregua y muchas madres fueron con sus hijas por primera vez (Gabriela Hernández)

La marcha parece no tener fin, pero tiene dos: el Estadio Único, donde irá la inmensa mayoría, y la Catedral, donde hoy más temprano se hizo un “tetazo” para reclamar la separación de la Iglesia del Estado.

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