Una estudiante de psicología de Ponta Grossa, pequeña localidad ubicada en el estado de Paraná, Brasil, publicó las fotos de su perra y las imágenes no tardaron en viralizarse. En ellas, Luna -así se llama la mascota- le "robó" los dientes postizos a la abuela de Anna Carolina y posó junto a ellos, generando risas y bromas en las redes sociales.

La joven de 28 años visitó junto a su mamá a su abuela en Minas Gerais para pasar una semana de vacaciones junto a ella. Fue allí cuando decidió llevar a su perra. A los pocos días, la dentadura desapareció y ambas mujeres se preocuparon, ya que no aparecía por ningún lado.

Fue luego de una extensa búsqueda que encontraron los aparatos dentales con una amplia sonrisa en el animal, situación que enterneció a su dueña, quien actuó rápidamente tomándole fotografías a Luna, quien se desplazaba con la dentadura por toda la casa.

Anna sostuvo que la historia se magnificó en un grupo de Facebook centrado en compartir bellas imágenes de animales para levantar el ánimo de las personas. Allí aseguró que las fotos de Luna produjeron miles de likes y otros tantos de personas que compartieron la publicación.

Según la estudiante, su abuela durmió esa tarde y colocó su dentadura debajo de la almohada, "como siempre", tal como recalcó la joven. "Cuando la abuela se despertó estaba bastante desesperada por no poder encontrar su dentadura. Incluso llegó a pedirle a Dios que la ayudara a encontrarla, pero no aparecía", declaró al medio brasileño Extra Globo.

Cuando Anna regresó a su casa se enteró de la situación y encabezó la búsqueda de la dentadura. A los pocos minutos, tras haber revisado junto a su madre cada rincón de la casa, descubrieron donde estaba.

"Mi abuela y mi madre buscaron por todos lados. Luna estaba jugando en la casa a oscuras. Mi madre dijo que pasaron horas mirando y nada. Cuando la llamé vino con la cara más limpia del mundo como si nada hubiera pasado, moviendo la cola saltando y bromeando como siempre, pero no la tenía", recordó Anna.

"Ella es muy astuta, recoge cosas y se escabulle con las orejas detrás de ella. Pobre mi abuela, estaba tan dormida que no se dio cuenta de lo que había hecho Luna. Cuando llegué a la habitación de mi madre, encontré a Luna sentada en el sillón con los dientes en la boca, mordiéndolos. ¡Y no la quería devolver! La distraje y pude quitársela. Afortunadamente no se rompió y no se echó a perder", agregó la joven.

Y completó: "Lo bueno es que a todos les gustan las mascotas, así que lo tomaron entre risas, como una anécdota divertida".

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