
Acompañada por un colectivo de actrices, Thelma Fardín denunció a Juan Darthés por una violación producida en Nicaragua, en medio de una gira del elenco de Patito Feo, una exitosa tira juvenil que se emitió años atrás en Canal 13.
En un video que fue reproducido en una conferencia de prensa, la joven contó cómo fue el ataque del que fue víctima hace casi nueve años, cuando ella tenía 16 y su abusador 45.
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En una entrevista con la periodista Luciana Peker, publicada en Página 12, la actriz dio más detalles sobre los hechos producidos el 17 de mayo de 2009. Infobae publicó la denuncia completa que es investigada en Nicaragua.
A continuación, el relato completo de Fardín:
En el final de la gira de Patito Feo, en Nicaragua, llegamos del estadio y el hotel estaba colapsado. Yo sacaba fotos para mostrarle a mi mamá. Nos llevaron al fondo, al sector de la piscina y lo cerraron, porque incluso había gente que pagaba para llegar al elenco.
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Nos dicen que de ninguna manera podíamos ir al lobby porque estaba estallado. No estábamos con una comitiva que nos protegía. Para irme a mi habitación, subo por las escaleras de servicio. Atrás mío viene este hombre. Lo recuerdo patente.
Ya era de noche porque en Nicaragua a las seis de la tarde no hay sol. Yo dormía sola en la habitación. Y este tipo estaba enfrente mío, en otra habitación, y teníamos que bajar a comer y cortar un pastel porque era el cumpleaños de una compañera.
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Cuando quise entrar a mi cuarto, la tarjeta estaba desmagnetizada. Yo venía de la pileta y estaba con un shorcito básico, un vestidito arriba y la toalla. Él me dijo: "No podés bajar a la recepción. ¿Por qué no llamás desde mi habitación y que te suban una tarjeta?".
Yo estaba haciendo esa llamada y me empezó a besar el cuello desde atrás. Me quedé completamente paralizada. Incluso hoy si estoy haciendo una llamada y me empiezan a hacer eso me parece desubicado.
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En ese momento me desconcertó por completo. Él me agarró la mano, me dio vuelta, me hizo que lo toque, me mostró que estaba erecto y me dijo: "Mirá cómo me ponés".
Él me tiró en la cama. Me corre el short. Me practicó sexo oral. Yo le digo que no, le digo que no y su nombre. Él sigue y me toca. Me metió los dedos. Y en ese momento le digo: "Tus hijos tienen mi edad". Después descubro que es algo muy propio de las víctimas pensar en lo que el victimario no piensa. Y pensar que no puede estar pasando.
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Yo le seguía diciendo no. Es una frase muy contundente. Y él, sin embargo, se sube arriba mío y me penetra. En ese momento tocan la puerta para traerme la tarjeta. Eso logra que él salga de encima mío. Yo salgo corriendo a la puerta. Él me dice que no me vaya. Yo me meto en mi habitación a bañarme un rato largo. No entendía.

Era una nena. Salía completamente de lo que podía manejar. Yo tuve que googlear cuántos años tenía en ese momento (45 años) porque para mí era un señor. Fin. Podía ser mi papá. Ni sabía cuántos años tenía.
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Bajé a cenar y él me miraba. Yo no soportaba la mirada que me generaba mucha opresión.
Enseguida empieza a llamarme por teléfono y me decía "Vení a mi habitación". Yo le decía que no, de ninguna manera, y cortaba. Me decía: "Por favor, vení". Y "si no querés venir, paseate por el pasillo", "decime qué tenés puesto". Yo colgué el teléfono a pesar de que siempre me despertaba con el teléfono como despertador para asegurarme de no quedarme dormida. Me quedé casi despierta toda la noche.
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Bajé al lobby a la mañana y estaba este tipo, que era el único adulto entre los actores. Él decía: "Yo era un pibe más". Y ese es el problema: no era un pibe más, era un señor. Le dijo a dos chicos: "No pude dormir, estuve toda la noche al palo". Y me miró como con una complicidad que no existía.
Estaba con la valija y él se me acerca y me dice: "A vos nunca te va a faltar trabajo". Si yo accedía, él me iba a garantizar trabajo y mi trabajo iba a estar supeditado a mis servicios sexuales y no a mi talento.
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A los dos meses, me empezó a cosquillear toda la cara y no podía parar de llorar y llorar. Mi mamá me llevó a una guardia porque estaba muy asustada. En la guardia me reconocieron y me dijeron que estaba muy estresada por todo lo que había vivido. Ellos se referían al éxito y yo estuve como dos meses tirada en el sillón de mi casa viendo películas, me deje, me abandoné, con jogging y remera, no me gustaba mi cuerpo. Yo rendía libre y no iba todos los días al colegio. Pero nos quedamos con ese diagnóstico.
Cuando Calu Rivero habló en los medios sobre su experiencia laboral, una amiga la desestimó en una charla y yo le dije que "tuve una experiencia de mierda". Hace dos meses le puse palabras. Y es muy desesperante no poder hablar porque él me puede atacar. Pero hay que entender, por sobre todo, que las víctimas tardamos un largo proceso en poder hablar.
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