UN EXPERIMENTO MUY SIMPLE

(Extracto de: Las manchas de tinta. Hermann Rorschach. Su icónico test y el poder de la visión. Damion Searls. Paidós)

Hermann Rorschach sabía que había algunas imágenes que hacían sentir cosas, que producían reacciones psicológicas e incluso físicas en el espectador, y otras que no. Comenzó a hacer docenas de manchas, probablemente cientos de ellas, probando las mejores con quien que se le cruzara. […]

Mientras diseñaba las manchas, Rorschach se esforzó en eliminar cualquier huella de trabajo manual y de artificio. Las manchas no debían parecer «artificiales»; su impersonalidad era crucial para su funcionamiento. En sus primeros borradores, todavía era obvio en qué lugar había usado un pincel, cuán grueso era, etc., pero pronto obtuvo formas que parecían haberse hecho solas. […] Las imágenes de Rorschach parecían ser algo cada vez más diferente de cualquier otra cosa jamás vista en la vida o en el arte. […]

Era importante que las imágenes no parecieran un acertijo porque a los enfermos paranoicos se les erizaba la piel ante la sospecha de motivos ulteriores

Un punto especialmente importante era que no parecieran un acertijo o un test, porque a los enfermos paranoicos de Rorschach se les erizaba la piel ante cualquier sospecha de motivaciones ulteriores.

Las imágenes no podían tener ni nombres ni números, ya que los pacientes le prestarían demasiada atención a lo que pudieran significar e ignorarían la imagen en sí. Tampoco debían tener borde, porque era probable que a un esquizofrénico en Suiza le recordara el recuadro en negro de una nota necrológica. Rorschach sabía [cómo] evitar las sospechas de los enfermos más suspicaces; una gran ventaja del método de las manchas de tinta [era] que podía ser «llevado a cabo como un juego o como un experimento, sin afectar los resultados. A menudo, incluso los esquizofrénicos más indiferentes y menos dispuestos a someterse a cualquier otro experimento, participaban voluntariamente de esta actividad».

¡Era divertido! Rorschach en un principio no concibió las manchas como un test: lo llamó experimento, una investigación abierta y desprejuiciada sobre las formas de ver de las personas. […].

«La simetría de las imágenes [explica Rorschach] tiene el inconveniente de que la gente ve muchas mariposas en forma desproporcionada, etc., pero las ventajas superan con creces las desventajas. La simetría hace que la forma sea más agradable a simple vista y, por lo tanto, predispone mejor al sujeto a realizar la tarea. La imagen es igualmente apta para personas diestras y zurdas. También incita a la interpretación de figuras completas».

Las 5 primeras láminas del Test de Rorschach
Las 5 primeras láminas del Test de Rorschach

[…] Otra decisión fundamental fue el uso del rojo. Como cualquier pintor, Rorschach sabía que el rojo y otros colores cálidos salen al encuentro del espectador mientras que el azul y los colores fríos tienden a alejarse: en las manchas de tinta, el rojo aparecería frente a la persona que hacía el test más agresivamente que cualquier otro color y le exigiría que reaccionara o suprimiera una reacción. El rojo parece más brillante para el ojo humano que otros colores con la misma saturación (…)… en contraste con el blanco luce oscuro, y en contraste con el negro parece claro. […]

El corte más radical de Rorschach con sus predecesores fue dejar de usar las manchas para medir la imaginación. […] Nadie que viera una mancha intentaría ver algo que no estuviera allí, se dio cuenta Rorschach; trataban de «hallar la respuesta que estuviera lo más cerca posible de la verdad de la imagen. Esto se aplica tanto a la persona imaginativa como a cualquier otra persona». Descubrió que no había diferencia si le decía al sujeto que «diera libre curso a su fantasía» o no. Un esquizofrénico que antes de su enfermedad había sido una persona imaginativa «producirá ideas delirantes distintas, más ricas y abigarradas que un enfermo carente de fantasía», pero cuando un enfermo psicótico tomaba sus fantasías por reales, «probablemente [esto] no guarde relación alguna con la propia función imaginativa».

El psiquiatra suizo Hermann Rorschach y su esposa
El psiquiatra suizo Hermann Rorschach y su esposa

Dos interpretaciones de sus manchas que Rorschach escuchó muy al principio ilustran este punto. En lo que sería la Lámina VIII del test definitivo, una mujer de 36 años vio «un tema estilizado  de cuento de hadas. Un tesoro en dos cofres azules, enterrados bajo un tronco de árbol; debajo de ellos hay un fuego y al lado dos animales que guardan el tesoro».

Un hombre vio «dos osos, y el todo es redondeado, o sea que es el foso de los osos en Berna».

La persona imaginativa había integrado las formas y colores en una imagen global; su respuesta produce la impresión de estar jugando y es formulada con tono placentero. La segunda respuesta, en cambio, fue lo que Rorschach llamó «confabulación»: agarrarse de una parte de la imagen e ignorar o desentenderse del resto. El hombre vio la forma circular como una fosa de osos no porque los osos estuvieran dentro de ella (…), sino porque sus pensamientos habían quedado fijados en los osos y todo entonces tenía que estar relacionado con osos. Ya no podía ver la ubicación de la forma circular en el conjunto o asociarla con cualquier otro elemento de la imagen. […]

Lámina 8 del Test de Rorschach
Lámina 8 del Test de Rorschach

Mientras diseñaba y creaba las manchas de tinta, Rorschach también tenía que determinar para qué estaba diseñando su experimento […]. La pregunta que hacía era: «¿Qué es esto?» o «¿Qué puede ser esto?». […]

Las respuestas comenzaron a revelar más de lo que Rorschach había creído posible: una mayor o menor inteligencia, carácter y personalidad, trastornos del pensamiento y otros problemas psicológicos. Las manchas de tinta le permitían distinguir entre ciertos tipos de enfermedades mentales que de otro modo eran difíciles de diferenciar. Lo que comenzó como un experimento parecía ser, en efecto, un test.

Rorschach siempre insistió en que había inventado el test «empíricamente» y que se había encontrado de casualidad con el hecho de que diferentes tipos de enfermos mentales y de personas normales con distintos tipos de personalidad tendían a responder de manera peculiar. Por supuesto, no pudo descubrir lo que un determinado tipo de respuesta quería decir hasta que no comenzó a reconocerlo como característico. Una vez que se dio cuenta, debe haber sospechado por adelantado al menos algunas de las asociaciones que iban a repetirse. Pero su talento fue reconocer un patrón, prestarle atención, considerar los casos límite, hacer tal vez nuevos manchones para resaltar sus características distintivas y luego volver a probar.

Las láminas 6 al 10 del Test de Rorschach
Las láminas 6 al 10 del Test de Rorschach

El test definitivo cobró vida en cuestión de meses. […]. En [agosto de 1918] redactó el experimento, describió las diez manchas de tinta definitivas en el orden final, el procedimiento del test y el esquema básico de interpretación de los resultados […].

Primero, consideraba el número total de respuestas y si el sujeto «rechazaba» responder a alguna de las láminas

Rorschach decidió que había cuatro aspectos de las respuestas de las personas a tomar en cuenta. Primero, consideraba el número total de respuestas dadas en el test globalmente y si el sujeto «rechazaba» alguna de las láminas negándose a responder. Se trataba de un dato estimativo. Descubrió que los sujetos normales nunca rechazaban ninguna de las láminas —«A lo sumo, los neuróticos interceptados por complejos específicos rechazarán una»—. El número de respuestas podría señalar una capacidad o una incapacidad básica para realizar la tarea o podía sugerir manía (muchas respuestas) o depresión (pocas), pero revelaba poco acerca de cómo una persona percibía las láminas.

En segundo lugar, Rorschach anotaba en cada respuesta si describía la mancha de tinta en su totalidad o si se detiene en las partes. Responder «un murciélago» en la Lámina V era una respuesta global (W); ver «osos» en ambos lados de la Lámina VIII o «una mujer que levanta sus brazos» en la parte central de la Lámina I, era una respuesta de detalle (D). Ver algo en un pequeño detalle que casi siempre pasa desapercibido o que nadie interpreta, como decir que las esquinas superiores de la Lámina I eran «manzanas», era diferente: una respuesta de pequeño detalle (Dd). (…) Rorschach prestaba atención a los ritmos W, D y Dd como el tipo aperceptivo del sujeto o «modo de captar las cosas»: si tendían a pasar del todo a la parte, de la parte al todo, o si se quedaban fijados en uno u otro.

Lámina 1 del Test de Rorschach
Lámina 1 del Test de Rorschach

En tercer lugar, Rorschach clasificó cada respuesta según la propiedad formal de la imagen en la que se basaba. La mayoría de las interpretaciones, naturalmente, estaban determinadas por la forma: ver un murciélago en una mancha con forma de murciélago, un oso en una parte de una mancha que tiene forma de oso. Las llamó respuestas formales (F).

Más anormal todavía era separar completamente el color de la forma

Otras respuestas estaban determinadas por el color: un cuadrado azul visto como una «nomeolvides», una forma roja como el «rosado de la aurora». Interpretar un área azul como «el cielo» era una respuesta cromática, incluso sin decir explícitamente «el cielo azul», porque esa respuesta se basaba en el color de la mancha, no en la forma. Tales respuestas cromáticas primarias (C), en las que la forma no desempeñaba ningún rol, no eran muy frecuentes entre los participantes del test. Más anormal todavía era separar completamente el color de la forma, diciendo acerca de una parte roja, «Eso es rojo». Más comunes eran las respuestas de color-forma (CF), basadas principalmente en el color, pero sin dejar de considerar la forma (una mancha gris como «una piedra» incluso si la forma no era especialmente maciza, o un manchón rojo como «sangre»), o las respuestas de forma-color (FC), basadas principalmente en la forma pero con el color cumpliendo un papel secundario («una araña violeta» o «una bandera azul» para una forma rectangular azul).

Las respuestas que describían las formas en las láminas como si se estuviesen moviendo, como «osos bailando» en lugar de solo osos, o «dos elefantes que se besan» o «dos camareros que se reverencian entre sí», eran respuestas cinéticas o de movimiento (M). […]

La biografía de Rorschach por Damion Searls
La biografía de Rorschach por Damion Searls

Las respuestas inesperadas, creativas, a veces extrañas, dadas tanto por los enfermos mentales como por las personas sanas que participaban del test le resultaban fascinantes, como a cualquiera.

Pero en lo que se centró principalmente fue en si la respuesta era «buena» o «mala», es decir, en si podía razonablemente decirse que describía la forma de la mancha […].

Y desde el principio, (esto) planteaba una pregunta que continuaría persiguiendo al test de Rorschach: ¿quién decide lo que es razonable? […] Al inventar el test, Rorschach no tenía datos que le permitieran distinguir objetivamente entre buenas y malas: carecía de una norma de referencia. Uno de sus primeros objetivos fue establecer un criterio cuantitativo para determinar cuáles eran las respuestas más frecuentes entre los sujetos normales y cuáles eran inusuales o únicas … […]

El registro del test de Rorschach de un sujeto, conocido como «protocolo», enumeraba cada respuesta que daba la persona y le asignaba un código. Como respuestas a la Lámina VIII, por ejemplo, «Dos osos polares» se codificaría como una respuesta zoomórfica (A) a partir de un detalle frecuente, a saber, las figuras rojas a los costados, con color irrelevante (D F+ A). «Las llamas del Purgatorio y dos demonios surgiendo de ellas» sería una respuesta de movimiento interpretada a partir de un detalle (DM).

El Test de Rorschach cumple cien años, fue creado en 1918
El Test de Rorschach cumple cien años, fue creado en 1918

«Una alfombra» sería una respuesta global mal visualizada, ya que la mancha no parece una alfombra (W F-). «La resurrección de los tumores venosos de la cabeza, y coloreados; rojos y marrones y azules», una respuesta que Rorschach escuchó en Herisau de un antiguo paciente esquizofrénico de 40 años con excitación motriz y serios delirios fluctuantes, era una respuesta global cromática (WC), con, huelga decirlo, algunos otros problemas.

Después de codificar las respuestas, Rorschach calculaba algunos cómputos básicos, como el número de F, C y M que había, el porcentaje de respuestas mal visualizadas (F-%), el porcentaje de respuestas zoomórficas (A%). Y eso era todo. Esas docenas de letras y números eran el resultado del test.

Rorschach describió los resultados típicos de su test para docenas de subvariedades de enfermedades mentales

En el ensayo de 1918, que explica a grandes rasgos el test, Rorschach describió los resultados típicos para docenas de subvariedades diferentes de enfermedades mentales, pero se cuidó siempre de hacer afirmaciones generales cuando en Herisau carecía de un número suficiente de casos como para estar seguro. Insistía en que estos perfiles típicos, aunque pudieran parecer arbitrarios, habían surgido de la práctica clínica. Un maníaco-depresivo en una fase depresiva, escribió, no dará respuestas de movimiento ni de color, no verá figuras humanas y tenderá a comenzar con pequeños detalles antes de pasar a interpretar el conjunto (al revés del patrón normal), y en general dará pocas respuestas globales. Las personas con depresión esquizofrénica, por otro lado, se negarán a responder en un número mayor de láminas, brindarán ocasionalmente respuestas de color y darán muy a menudo respuestas de movimiento, y verán un porcentaje mucho más pequeño de animales y un número significativo de formas pobres (…). ¿Por qué? Rorschach se negaba a especular, pero señalaba que este diagnóstico diferencial — capaz de determinar la diferencia entre la depresión maníaco-depresiva y la depresión esquizofrénica «en la mayoría de los casos, con exactitud»— era un verdadero avance en medicina. […]

El psiquiatra suizo Hermann Rorschach (1884-1922)
El psiquiatra suizo Hermann Rorschach (1884-1922)
En poco tiempo, Rorschach estaba lidiando con el tema ético de cómo decirle a un sujeto que su test revelaba una esquizofrenia latente

Cuando alguien sin síntomas psicóticos presentaba resultados típicamente psicóticos, Rorschach hurgaba más en profundidad y, a menudo, descubría que tenía una herencia psicótica, antecedentes en la familia directa o que había mostrado síntomas recientemente. A veces habían estado en remisión durante años. Incluso si ese no era el caso, podría diagnosticar una esquizofrenia latente. Rorschach pensaba que en general las manchas de tinta revelaban lo cualitativo, no lo cuantitativo, es decir, el tipo de psicología que tenía una persona, no el grado en que se expresaban esas tendencias. El test podría detectar una disposición esquizofrénica independientemente de si los síntomas eran fuertes, débiles o incluso inexistentes. En poco tiempo, estaba lidiando con el tema ético de cómo decirle a un sujeto que su test revelaba una esquizofrenia latente o una psicosis: una enfermedad mental invisible tal vez totalmente insospechada.

[…] En ningún momento intentó usar una sola respuesta para imponer un perfil psicológico. Descubrió, por ejemplo, que ciertos tipos de respuesta provenían casi exclusivamente de esquizofrénicos o de personas con talento para el dibujo, pero eso no lo llevó a la conclusión de que el arte de dibujar debía correlacionarse con la enfermedad o ser similar a ella […]

Con diez láminas y lugar para múltiples respuestas en cada lámina, era poco probable que una o dos respuestas especialmente creativas o extrañas cambiaran el resultado general. Una serpiente con bigotes bailando ballet en la luna no significaba que uno estuviera loco. […]

La lámina 2 del Test de Rorschach
La lámina 2 del Test de Rorschach

[Las] interacciones entre diferentes tipos de respuesta explican por qué la administración del test no era nada fácil. Nunca hubo un código simple para establecer el significado de cada respuesta.

Peor aún, Rorschach no podía ofrecer ninguna explicación de por qué el test funcionaba. Había establecido las relaciones empírica o instintivamente, igual que con sus manchas de tinta, sin basarse en ninguna teoría preexistente del significado del movimiento y el color, o de por qué prestarles atención antes que a cualquier otro dato. Sus interpretaciones de los protocolos individuales eran holísticas y a menudo parecían idiosincrásicas. Ese era el punto débil o fuerte del test: lo que lo hacía subjetivo y arbitrario, o rico y multifacético.

Cuando Rorschach se puso en contacto con un editor de libros, lo expresó de la siguiente manera: «Se trata de un experimento muy simple [que] tiene un amplio rango de aplicaciones. Permite no solo el diagnóstico individual de diferentes tipos de enfermos mentales, sino también un diagnóstico diferencial: si el sujeto es neurótico o psicótico o si es normal. Con las personas sanas, brinda información muy amplia acerca del carácter y la personalidad del sujeto; con los enfermos mentales, los resultados nos permiten ver su antiguo carácter, que en general sigue estando latente detrás de una psicosis».

También se trataba de un nuevo tipo de test de inteligencia en el que «el nivel de educación de alguien, o la buena o mala memoria, nunca oculta su verdadero nivel de inteligencia».

Las manchas de tinta «permitieron sacar conclusiones no sobre la "inteligencia global" de una persona, sino sobre los numerosos componentes psicológicos individuales que constituyen las diversas inteligencias, predisposiciones y talentos de la persona. En lo que respecta a este punto en particular, el avance teórico no es menor».

«Creo que puedo decir con seguridad que el experimento despertará interés», concluía con un toque de falsa modestia. «Quisiera preguntarle si estaría dispuesto a publicarlo.»