Con más espacio y un diseño "retro", la Plaza de Mayo reabrió al público

Estuvo cerrada por refacciones durante siete meses. Regresaron las baldosas blancas y se mantienen los pañuelos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo alrededor de la Pirámide

Apenas pasada la fecha del 208º aniversario de la Revolución de Mayo, la plaza que fue epicentro de aquella revuelta popular independentista vuelve al centro de la escena. No por un hecho cívico o político (de los tantos que hubo en dos siglos) sino por una cuestión estética. Es que, tras siete meses cerrada para el acceso público, la Plaza de Mayo reabrió hoy con un nuevo diseño -inspirado en una remodelación de hace dos siglos-, más espacio y una vuelta a las veredas blancas.

No sin polémica, los trabajos comenzaron en noviembre de 2017 y terminaron la semana pasada. Tuvieron, según lo pensaron en el Gobierno de la Ciudad, la intención de "recuperar el espíritu y esplendor de la zona, destacar su patrimonio cultural y mejorar la transitabilidad de los vecinos".

Con esta remodelación, el diseño de la Plaza -declarada Monumento Histórico Nacional en 1942- apunta entonces a volver a los "vestigios de la traza original". Es decir, que ya no están los canteros centrales y ese eje queda despejado, solo interrumpido por tres espacios circulares. Hay canteros a los costados, y dentro de cada uno de estos, una fuente ornamental (con nueva tecnología).

Los trabajos permitieron ganarle dos carriles a las calles laterales (Hipólito Yrigoyen y Avenida Rivadavia), que permitió ganar más espacio para veredas y senderos peatonales. De esta manera, la superficie de la Plaza pasó de 19.343 metros cuadrados, a 23.665, de los cuales 1.136 es superficie verde nueva.

A partir de hoy, desaparecerán las vallas de contención azules que protegían la Casa Rosada, y que habían sido instaladas tras la crisis de 2001. Pero en su lugar, el gobierno porteño instaló rejas y portones que podrán plegarse en caso de manifestaciones o para mejorar accesos.

La inversión de casi $44.000.000 incluyó la reconversión lumínica. Si bien las históricas farolas se mantienen, ahora iluminarán con tecnología LED. Y habrá 84 reflectores blancos para resaltar el Cabildo, más ocho en la Pirámide de Mayo. En estos casos, será con tecnología "Telegestión", que permite programar y controlar la iluminación (como en el Obelisco y el Planetario).

Originalmente conocida como Plaza de la Victoria, este lugar histórico fue el lugar donde Juan de Garay fundó por segunda vez Buenos Aires, el 11 de junio de 1580. En esa época, el piso era de tierra. En 1894, el paisajista Carlos Thays diseñó, fiel a su estilo, una plaza con árboles y veredas blancas. La última dictadura cívico-militar cambió las baldosas por otras de color rojo oscuro, que sobrevivieron hasta noviembre pasado.

"Lo que buscamos es recuperar el espíritu característico de las plazas hispanas, y de las refacciones que hizo Thays, con el concepto de tres anclas sobre el eje central, para que siga teniendo el uso cívico que caracteriza a esta plaza", comentó el ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Eduardo Macchiavelli.

Obras de ensanchamiento sobre Yrigoyen (Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires)
Obras de ensanchamiento sobre Yrigoyen (Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires)

Las refacciones arrastraron polémicas, denuncias y quejas por lo que, se presumía, era un avasallamiento sobre el patrimonio. El gobierno porteño había planeado terminar con los cordones de las veredas y poner una iluminación diferente. Pero tras varios reclamos de organizaciones no gubernamentales (que incluyeron recursos de amparo en la Justicia) y consenso con la Comisión Nacional de Museo mantuvieron algunas ideas, como dejar los cordones de granito o instalar bancos de descanso con el diseño original (y no como los que tienen las otras plazas porteñas).

La "nueva vieja" Plaza de Mayo también contempla una restauración integral de la Pirámide de Mayo, que sigue emplazada en el mismo lugar, pero ahora, nuevamente acompañada por cuatro estatuas que contemplaba el diseño original y que en 1912 habían sido trasladadas a la Plazoleta San Francisco.

Alrededor de la Pirámide se mantienen los tradicionales pañuelos blancos que representan a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, como huellas de las rondas que comenzaron cuando sus hijos fueron secuestrados y desaparecidos ilegalmente por el terrorismo de Estado, desde 1976. "Las estuvieron pintando el fin de semana", aclaró Macchiavelli, y agregó que "nunca se interrumpió su marcha de los jueves" durante los siete meses de obra.

FOTOS: Adrián Escandar

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