Tobelem fue uno de los creadores del icónico juego Carrera de Mente
Tobelem fue uno de los creadores del icónico juego Carrera de Mente

"Culto, curioso, cariñoso y lector insaciable. Gran amigo y mejor padre. Se fue regalándonos una sonrisa inesperada; y con esto hizo que su partida fuera menos dolorosa para nosotros". Las palabras son de Elisa, hija de Mario Tobelem, publicista argentino que falleció el 30 de abril. Y quien dejó -sin pensarlo- un emocionante "manual de vida" que se propuso cumplir antes de morir.

"Los propósitos los escribió mi papá para él, ni siquiera para nosotros. Mi mamá los publicó en la cuenta de Facebook de él tras su muerte y uno de sus alumnos lo compartió en Twitter. Fue algo lindo para nosotros, porque nos mantuvo entretenidos. La primera vez que lo vimos publicado no podíamos creerlo: tenía 800 retweets y era un montón. Luego pasó a 5.600, con 28.000 likes", contó Elisa a Infobae.

Todo comenzó hace dos años, cuando a Tobelem le diagnosticaron  leucemia mielocítica aguda, un tipo de cáncer producido en las células de la línea mieloide de los leucocitos. En diciembre de 2016 le realizaron el primer trasplante, pero no funcionó. En febrero de 2017 comenzó -nuevamente- la quimioterapia para intentar curarse.

Mario Tobelem era publicista y docente universitario. Falleció el 30 de abril de 2018
Mario Tobelem era publicista y docente universitario. Falleció el 30 de abril de 2018

Y allí decidió escribir un listado, en donde las actitudes a adoptar y las acciones concretas a llevar a cabo llenaron los cinco ítems que Tobelem redactó con un solo propósito: cumplirlas antes durante el tratamiento.

"Propósitos: Relativos a mi enfermedad"

1. Bancar. Soportar dolores, tratamientos, molestias, desazón. No quejarme.

2. Ser yo. Actuar con naturalidad. Sin asignaturas pendientes. No dejar de hacer mis cosas. Mantener mis intereses habituales. Mis amigos y contactos. Hacer: el tesoro es cavar.

3. Mi sentido del humor: Derivado del anterior. Me constituye. Si puedo, irme haciendo chistes.

4. Dejar ordenado: Evitar sucesión y trámites enojosos a Lili y los chicos. El auto (¡hecho!). La oficina (¡casi!). La SRL (¡casi!). La casa. Otras propiedades. Los bancos (¡hecho!). El libro. Los papeles y documentos.

5. No dejar mandatos: Son una carga. Confiar en que todos van a hacer lo mejor.

"Y si salgo adelante, cosa que no es imposible, no hacer una epopeya de lo que me pasó", culminó.

La publicación que hizo su familia en Facebook
La publicación que hizo su familia en Facebook
“Lo que escribió no sólo lo reflejó a él, sino cómo se tomó todo lo que le pasó. Me emocionó mucho pero a la vez no me sorprendió. Mi papá estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires, pero su vida mutó por diferentes aventuras: inventó juegos, fue profesor universitario y fundó Grafein, un espacio de talleres de escritura de gran influencia en el campo literario”, sostuvo su hija.
Oriundo de Salto, provincia de Buenos Aires, se despidió de este mundo a los 69 años. “Conocí todos los lugares que quise, tuve grandes amigos y formé una hermosa familia”, dijo antes de morir.
En las redes sociales, los que más lo recordaron fueron sus alumnos, quienes mencionan a Tobelem como un “fuera de serie”. “Él pensó más en los demás que en el mismo. Le gustaba la juventud, rodearse de jóvenes, escucharlos y aconsejaros. Tenía actitudes cero reaccionarias; vivió con la mente muy abierta. Era una persona muy generosa, con un gran sentido del humor. Un personaje. Muy fanático del fútbol, de Estudiantes de la Plata, su club”, agregó Elisa.
Mario Tobelem (1)
El 11 de abril volvió a su casa luego de escuchar por parte de los médicos que no había más tratamiento por hacer. El 12 cumplía años y pidió que le compraran una buena botella de champagne. Ese día, su familia le regaló el álbum de figuritas del Mundial y se la pasó abriendo paquetes y pegando cada una de ellas con suma prolijidad. Tampoco dejó que nadie se acercara a romper con su ritual. 
Cuando lo internaron por primera vez, lejos de angustiarse y que el miedo lo invadiera, expresó: “Mi vida fue una fiesta; y qué bueno que esto me pasó a mí y no a ustedes”, refiriéndose a sus hijos. Durante su primera internación, más de 70 personas se acercaron para donar sangre. “Sintió que estaba en deuda con ellos, que les debía algo por haber donado sangre. Estaba afligido. Entonces, mientras estaba internado, escribió AnecdoMario, un pequeño libro en donde reflejó su vida. Le regaló uno a cada dador, con hermosas dedicatorias. También a los médicos y gente que lo ayudó durante su internación”, rememoró Elisa.
Durante su velorio, un amigo se preguntó: “¿Con quién vamos a hablar de todo ahora?”, contó Elisa, quién recordó las últimas palabras de su padre: “‘Disfruten mucho la vida’. Ahí sentí, de alguna forma, que no necesitaba decírmelo: así me lo hizo saber desde el día en que nací”.
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