La ola de violencia que sacudió a Rosario durante los primeros días del año encendió la alarma sobre el enfrentamiento que mantienen allí dos bandas de narcotraficantes que se disputan el territorio en la zona sur de la ciudad santafesina. Los Funes y los Camino protagonizan una escalada de crímenes y venganzas que preocupa a las autoridades locales y nacionales, aunque hace pocos días lograron conjuntamente darle un duro golpe a una de esas organizaciones.

El martes pasado, Alan Funes, el líder de la banda enfrentada a los Camino, fue detenido tras permanecer 20 días prófugo de la justicia, luego de haber violado su arresto domiciliario y de haberse mostrado a través de las redes sociales disparando una ametralladora en plena calle durante la noche de Año Nuevo. La captura del joven fue destacada por el ministro de Seguridad de la provincia, Maximiliano Pullaro, por la labor de "inteligencia" para detener a "un delincuente muy peligroso", y la coordinación en los operativos con las fuerzas federales.

Licenciado en ciencias políticas y dirigente radical, Pullaro asumió en 2015 tomando la responsabilidad de darle "pelea al narcotráfico" en la provincia, y en una primera reunión con su par de Nación, Patricia Bullrich, habló de la necesidad de construir un plan federal para pelear contra ese flagelo. En una entrevista con Infobae, el funcionario aseguró que tras la caída de Alan Funes la violencia está controlada en Santa Fe. Y destacó que los cabecillas de las bandas dedicadas al narcomenudeo están todos presos.

—¿Confía en que a partir de la detención de Alan Funes se reducirá el nivel de violencia en la ciudad?

—Alan es un detenido más que tiene la fuerza de seguridad provincial junto con las fuerzas federales. No le dimos una dimensión mayor. En el momento sí nos ocupamos de trabajar para que ninguna banda criminal se consolide en nuestra provincia y lo vamos a seguir haciendo. El problema tiene una complejidad diferente.

TELAM ROSARIO 25-01-18. El joven Alan Funes fue detenido en un departamento del complejo Fonavi, en Callao al 3900. Foto: Sebastián Granata
TELAM ROSARIO 25-01-18. El joven Alan Funes fue detenido en un departamento del complejo Fonavi, en Callao al 3900. Foto: Sebastián Granata

—Hace unos días expresó algunas molestias por el tratamiento periodístico de los enfrentamientos entre los Funes y los Camino. ¿Con qué conceptos vertidos por la prensa no está de acuerdo?

—No es que uno no está de acuerdo, respetamos mucho la opinión de los medios de comunicación. Simplemente decimos que esta pelea específica no nace como una disputa narco del territorio o el manejo de algunos puntos de venta. Son familias que tienen años enfrentándose. Tal vez impacta algo del manejo de la venta de estupefacientes, pero lo que los moviliza son rivalidades históricas.

—¿Qué caracterización hace de los Funes y del resto de las bandas? 

—Era un grupo criminal tal vez no con la sofisticación que tuvimos en algún momento aquí, porque era más chico. Más que organización criminal lo denominaría como grupo preorganizado que sí tenía altos niveles de violencia. Entre los últimos días del año pasado y los primeros días de este año tuvimos cuatro homicidios vinculados directamente a este grupo criminal en la ciudad de Rosario. Y en términos generales, los cabecillas de ambas bandas, de la banda de los Funes y la de los Camino, diría que están todos detenidos. También la de los Ungaro. Los que quedan tal vez son terceras líneas de estos grupos.

“En términos generales, los cabecillas de las bandas de los Funes y de los Camino, diría que están todos detenidos”

—¿Cuál es la relación de los Ungaro con todo este conflicto?

—La banda de los Ungaro tiene una vieja historia en la criminalidad de la ciudad de Rosario. Viene desde el padre de quien hoy es René Ungaro, quien está detenido por el crimen de Roberto "Pimpi Camino", el ex jefe de la barra de Newell's. Indudablemente tiene una vinculación directa con la banda de los Funes. Y esa pelea se trasladó al territorio del barrio Tablada en la pelea Funes – Camino.

—¿Es solo una pelea? 

—Fue una pelea violenta. Tal vez tomó mucha notoriedad porque un joven de estos se filmó disparando una ametralladora al aire y subió el video a Instagram. Alan Funes tenía prisión domiciliaria y por eso tomó mucha repercusión en la provincia. Pero estos grupos no tienen la complejidad que podían tener los "Monos" diez años atrás, o los "Garompa" a principios del 2000, que eran organizaciones violentas y mucho más grandes.

—¿Le preocupa la cantidad de homicidios que se registró en lo que va del año en Rosario?

—El año pasado tuvimos el índice de homicidios más bajo del siglo en la provincia de Santa Fe. Y en lo que va del año, es de los más bajos de los últimos siete. Tuvimos un pico de violencia el primer día del año, pero después tuvimos niveles normales o por debajo de la media provincial.

—15 homicidios en 16 días, ¿no es una cifra alarmante? 

—Son 14 los homicidios. Y solo 4 estuvieron vinculados al enfrentamiento entre estas bandas. La cifra siempre alarma, pero son picos que las grandes urbes también tienen. Nosotros tenemos casi un millón seiscientos mil habitantes en el área metropolitana de Rosario. No minimizamos esto, pero cualquier distrito de similares características tiene números parecidos o tal vez más altos. La violencia está controlada en la provincia de Santa Fe.

—¿Y el narcotráfico? 

—Estos grupos tienen que ver con el microtráfico o narcomenudeo, no con redes de distribución importantes. Se circunscriben a una zona de la ciudad de Rosario, fundamentalmente Tablada y Municipal, que son barrios de 15 cuadras por cinco. En ambas zonas el Estado tiene una presencia muy fuerte y una identificación de cada uno de ellos, y le diría que los cabecillas de esas bandas están todos detenidos.

—¿No cree que si hay narcomenudeo tiene que haber narcotráfico a gran escala? 

—Es probable. De eso se ocupa la justicia federal.

—Por ahora entonces ese lugar que ocupaban los "Monos" no lo detenta nadie. 

—No, vemos sumamente atomizada la zona sur de la ciudad de Rosario. Hay muchos grupos criminales que permanentemente son golpeados por fuerzas federales y provinciales y puestos a disposición de la justicia. A diferencia de años anteriores, no hay una organización que monopolice el territorio.

—Entonces, lo que hay es un mercado ilegal que queda en disputa y ahí es donde aparecen estas bandas. ¿Usted cree que con la detención de Alan Funes y de su pareja el narcotráfico y la violencia disminuirán o aparecerán las terceras líneas a tomar el mando? 

—Hasta que no se reduzca el consumo, el mercado ilegal de estupefacientes va a seguir existiendo en Rosario así como en Argentina y en el mundo, más allá de que está mucho más controlado, fundamentalmente por el trabajo de Nación y de la Provincia en términos de persecución a estas organizaciones. Como primer concepto, hay una política desde el Estado nacional completamente diferente a la que había en el kirchnerismo.

—¿Usted la destaca? 

—Totalmente. De uno a cien, el kirchnerismo uno y el macrismo cien. Por lo menos se reconoce el problema y se actúa sobre él. En segundo término, el trabajo del Estado provincial sobre estas organizaciones que pretenden asomar y consolidarse es mucho más dinámico. Nosotros tenemos toda la información de lo que sucede, y operamos rápidamente sobre cada una de estas bandas para descabezarlas. Naturalmente, cuando esto sucede queda un espacio vacante que ocupan otras organizaciones. Lo que uno logra cuando las golpea es por lo menos reducir el mercado y la oferta, pero lamentablemente la demanda no se reduce.

—Cuando cayeron los "Monos", aparecieron implicados algunos efectivos y autoridades de la Policía de Santa Fe. En el caso de los Funes y los Camino, ¿hay algún policía que esté siendo investigado? 

— En esta oportunidad no, pero no quita que puedan existir. Hasta el momento, ni en las comunicaciones ni en las tareas de inteligencia se encontró alguna vinculación.

—Hay personas que se encuentran detenidas en la cárcel y han realizado amenazas desde sus redes sociales. ¿Qué tarea tomó el Servicio Penitenciario a partir de esos hechos? 

—Se hicieron publicaciones de amenazas sobre perfiles de personas que están detenidas. Lo que no está del todo claro es si se hicieron desde adentro de la cárcel o desde afuera. Nosotros armamos un grupo especial de requisa en el Servicio Penitenciario Provincial y estamos requisando pabellones de alta peligrosidad. Permanentemente lo hacemos y permanentemente encontramos celulares en el interior de las celdas.

—Eso requiere de complicidad policial… 

—Sí, y no necesariamente. Es decir, sin descartar que pueda haber complicidad del Servicio Penitenciario, hay que recordar que hubo fallos que indican que no se permiten requisas intrusivas en las que se revisen las partes íntimas de los detenidos. Es una dificultad. La realidad, es que sabemos que se ingresan diferentes elementos prohibidos en las partes íntimas de las personas. Creo que centralmente el problema está ahí.

—¿No cree que hubo una falla importante desde el punto de vista del control de la prisión domiciliaria de Funes que le cabe tanto a la justicia como a la Policía provincial? 

—Yo creo que Alan Funes nunca debió haber recibido el beneficio de la prisión domiciliaria. Después, los controles policiales son aleatorios, y tienen que ver con si se lo encuentra o no en el domicilio. Las veces que se lo buscó se lo encontró. Luego del episodio de la ametralladora, la Policía de Investigaciones hizo un informe, fue a buscarlo al lugar y ya no estaba. Pero entiendo que una persona de esta peligrosidad no debería haber tenido prisión domiciliaria.

—A Funes lo detuvieron a una distancia de no más de 35 cuadras de su casa. Tenía pedido de captura nacional e internacional. En el tiempo que estuvo prófugo, acribillaron a la hermana de Ariel "Tubi" Segovia. La pareja de la víctima, testigo y sobreviviente del ataque, lo señaló a Funes como el autor de los disparos. Tomando este testimonio como cierto, ¿cómo pudo haberse mantenido 20 días merodeando la zona sin ser visto? 

—No es fácil. Una persona se esconde y uno para irrumpir en un domicilio tiene que tener una orden de allanamiento. Por otro lado él no estaba merodeando, estaba escondido y en términos generales no salía o salía muy poco del departamento.

—¿Siempre estuvo ahí? 

—Entendemos que estuvo ahí los últimos días, desde que nosotros con tareas de inteligencia lo identificamos. Nos llevó una semana poder lograr las órdenes de allanamiento.

—La joven pareja de Funes, Jorgelina Selerpe, viene de una familia con un largo historial delictivo en la zona, con su madre y su tío detenidos. ¿Este clan quedó completamente desarticulado con su captura? 

—Los Selerpe son una familia tradicional de Tablada vinculada al delito. El abuelo, que fue un personaje que cobró notoriedad por los años 2000, está fallecido. Tal vez queda algún miembro más, son familias muy grandes. Estas familias son todas de Tablada y barrio Municipal, al igual que los Camino y los Funes. Los Ungaro no están más en esta zona.

TELAM ROSARIO 25-01-18. Jorgelina Selerpe es llevada por una oficial de policía de Santa Fe luego de ser capturada junto a Alan Funes. Foto: Sebastián Granata
TELAM ROSARIO 25-01-18. Jorgelina Selerpe es llevada por una oficial de policía de Santa Fe luego de ser capturada junto a Alan Funes. Foto: Sebastián Granata

—Funes y su pareja tuvieron un bebé en el mes de mayo. Cuando la policía irrumpió en el departamento, ¿también estaba el menor? 

—Creería que sí, porque cuando fui a la sede de la Policía de Investigaciones el bebé estaba ahí con la mamá. Y ahora está con ella en la cárcel de mujeres.

—El abogado de Selerpe va a pedir la prisión domiciliaria por estar a cargo del bebé. ¿Qué opinión le merece? 

—La verdad es que nosotros estamos en contra de esas medidas que pueden ser un beneficio dentro de la privación de la libertad. Alan seguramente continuará detenido en el penal porque lo acusaron de muchos delitos: asociación ilícita, uso de arma de fuego, homicidio, entre otros.

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