Martín trabaja, todos los días, cuidando los autos de uno de los paradores más reconocidos de Punta del Este
Martín trabaja, todos los días, cuidando los autos de uno de los paradores más reconocidos de Punta del Este

La escena no resulta familiar. Mientras un hombre busca un lugar para estacionar, desesperado porque pierde la reserva de su cena, un cuidacoches le indica dónde dejarlo. "¿Cuánto es?", pregunta el conductor. "Nada, amigo, a voluntad. Me lo da cuando sale", contesta el muchacho. Son casi las 22.30. Tiene un chaleco rojo, una credencial que lo identifica y muy poco dinero en el bolsillo. "La mayoría nos da cuando sale del restaurante", agrega.

El hecho ocurrió en una de las zonas más concurridas de Punta del Este. También podría darse en cualquier calle de Palermo o Belgrano un sábado a las 21. Pero no, sucede en otra ciudad, con otros modismos y 5 grandes diferencias: deben estar registrados, trabajar a voluntad, realizar capacitaciones, ubicarse en el lugar que se les indique y vestir un uniforme. 

"Cada uno de ellos, en el mes de octubre, recibió charlas y capacitaciones para atender al cliente, al turista por sobre todo. Deben saber cómo comportarse y entender que parte de que nuestros visitantes se sientan cómodos y decidan regresar también depende de ellos", dijo a Infobae Juan Pigola, director de Tránsito y Transporte de la Intendencia de Maldonado (IDM).

Hugo cuidavehículos en Maldonado desde hace 40 años
Hugo cuidavehículos en Maldonado desde hace 40 años

Además agregó: "Tenemos 500 cuidacoches habilitados y todos los años se les cambia la identificación: tienen que presentar carnet de salud, de residencia permanente, de buena conducta (no tener antecedentes) y vamos distribuyéndolos para donde más se necesiten. Allí los mandamos y pasamos continuamente a controlarlos".

"Yo cuido vehículos desde hace 40 años. Cada año debo presentar todos los papeles requeridos para que me renueven la credencial. Algunos están sin permiso, son muy pocos, pero la Policía los detecta y los saca del lugar", explicó Hugo, de 62 años, mientras le hace frente a una lluvia leve pero constante en la noche esteña.

En el chaleco que visten deben tener el número telefónico de la Intendencia, para que los clientes puedan presentar quejas en caso de malos tratos o disconformidad. "No hacen aportes ni tampoco funcionan como empleados de la Intendencia. Simplemente controlamos el servicio que ellos ofrecen", sostuvo Pigola.

Todas las personas deben tener su chaleco y credencial que los identifique (Infobae)
Todas las personas deben tener su chaleco y credencial que los identifique (Infobae)
En cuanto a los espacios privados, los restaurantes o paradores pueden contratar directamente al personal que cuide los vehículos que allí se estacionen. “Nosotros debemos ganarnos la propina y no pedirla. A veces una persona puede darte un peso, 100 o 1000. Y si una vuelta no te dio, hay que tener otra mentalidad: agradecerle, que se sienta a gusto y la próxima vez te dará. Somos guías, nos preguntan cómo llegar a tal lugar. Y si tratamos mal a los turistas no van a volver más”, dijo Hugo.
“Aparecen oportunistas que traen problemas pero los retiramos fácilmente. También realizamos controles de alcoholemia para evitar que hayan tomado. Sabemos que de los 98 mil autos que se recibieron en Uruguay del 24 de diciembre al 1 de enero, 50 mil entraron al departamento de Maldonado. Para los fines de semana esperamos que entre 8 y 10 mil autos ingresen desde Montevideo”, concluyó Pigola.
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