El viernes 20 de febrero de 2015, en un departamento del barrio porteño de Constitución, hubo gritos de horror cerca de las tres de la mañana. En alguno de los pisos del edificio una mujer gritaba desesperada entre ruidos de muebles y de objetos que se golpeaban, preocupando a todos los vecinos. Una de ellas trató de averiguar a los gritos por el balcón interno qué había pasado, pero no obtuvo ninguna respuesta. La policía llegó, revisó el edificio y Juan José Campos, que vivía ahí desde hacía algunos meses, les dijo que ahí estaba todo bien. Los uniformados, como no tenían orden de allanamiento, se fueron.

Pero, en realidad, esa noche fue el doble femicidio de Estefanía Abril y de su madre, Elizabeth Wilson, que estaba en pareja con Campos, a quien había conocido por Facebook, y convivía hasta ese momento con él. La vecina que se había preocupado incluso se cruzó con él por los pasillos al otro día y él le preguntó si había sido ella la que gritaba. "No vas a pensar que hice algo, ¿no? Yo soy incapaz de pegarle a una mujer", le dijo Campos, según contó el hijo de la mujer al portal Cosecha Roja.

Fue Domingo Loiácono, padre adoptivo de Romina y abuelo de Abril, quien se acercó al departamento acompañado por la policía el martes por la noche esperando lo peor por las llamadas no respondidas a su hija y la ausencia de su nieta, que lo visitaba todos los días. Efectivamente, el olor nauseabundo que se sentía desde la puerta, producto de los cuerpos y de las heces de los 22 gatos que vivían con ellas, confirmaban las sospechas.

A Abril, de 19 años, la encontraron en la bañera con agua hasta la mitad del cuerpo y cinco heridas de cuchillo. Su mamá, de 44, estaba en el living, tirada atrás de un sillón, envuelta en una sábana con tres puñaladas. La autopsia posterior indicó que la muerte se había producido con un mínimo de 72 horas previas al hallazgo. En otras palabras, Campos las había matado el viernes y había pasado dos días con los cadáveres, para luego darse a la fuga.

Durante todo el año que siguió al crimen, Juan José Campos estuvo prófugo. Loiácono, que había quedado viudo hacía un tiempo y había tenido que enterrar a su hija y a su nieta, se había quedado solo. Más allá de él y su cuñada, ni Abril ni Romina tenían parientes que movieran la causa. Juan José Campos estaba prófugo.

Así fue que un grupo de amigas se reunió y empezó a moverse para que el caso no quedara en el olvido. "Nosotras durante todo el año lo que hicimos fue empezar a recorrer el barrio, hacer campañas por Facebook, hacer marchas, buscar abogados. Fue muy fuerte para nosotras, que nunca nos imaginábamos tener que pasar por una situación así. Fue un año entero en el que no pasó nada", contó a Infobae Mercedes Villareal, una de las integrantes del grupo y amiga de Abril.

(Facebook – Justicia por Abril y Romi)
(Facebook – Justicia por Abril y Romi)

Cuando se cumplía el primer aniversario del doble femicidio se manifestaron frente al Congreso con carteles que exhibían la cara del prófugo, pidiendo por su aparición. Sin saberlo, estaban logrando que la causa por fin se moviera.

La viralización del rostro del femicida prófugo llegó hasta Santa Fe: allí, una mujer reconoció que el hombre de las fotos era su actual vecino, pizzero, que convivía llamativamente con una pareja reciente y su hija y se hacía llamar Gerardo Aráoz. Rápidamente presentó la denuncia ante la delegación local de la Policía Federal y de la Secretaría de Violencia de Género de Santa y Fe y se contactó con las amigas de las víctimas. El 22 de febrero de 2016 Campos quedó detenido.

Cumplido el primer objetivo, las amigas comenzaron a insistir en la Justicia para que Abril y "Romi", sin tener prácticamente familiares directos, pudieran tenerlas a ellas como parte querellante. "Nosotras somos un grupo de amigas que empezamos a luchar para encontrarlo al tipo. Desde el minuto uno nos encargamos de todo", destacó Mercedes. "Nosotras estuvimos luchando para ser parte de la querella aunque la ley no lo permite. Pero en un caso así, donde todo el núcleo familiar es asesinado, creemos que es importante que nos dejen participar de manera activa".

(Facebook – Justicia por Abril y Romi)
(Facebook – Justicia por Abril y Romi)

Al estar imposibilitadas de formar parte del juicio por no tener ningún tipo de lazo sanguíneo con las víctimas, se pusieron como objetivo que Marta Haydée Visco, tía y tía abuela de las víctimas, también conocida como "Babi", sí pudiera participar.

En teoría Babi, hermana de la madre de Romina tampoco tenía la relación con su sobrina y sobrina-nieta que establece el Código Procesal Penal, pero valía la pena probar. Para eso se contactaron con la abogada Mariana Barbitta, presidenta de la Asociación de Mujeres Penalistas de Argentina y presentaron la documentación que probaba que existía un vínculo. "Nos costó un montón y lo logramos, pero hace un mes ella falleció y nos quedamos sin querella de nuevo", contó Mercedes.

Consultada por Infobae, Barbitta, abogada de Marta, explicó cómo intentaron sostener la participación en la querella posterior a la muerte de su clienta. "Yo hice un planteo respecto de esto por una cuestión de buena fe. Yo avisé que Marta había muerto y consulté si como abogada igual podía seguir estando en el juicio, pero el tribunal entendió que no correspondía. El Código te pide algún lazo familiar. De hecho, el reconocimiento de la tía ya había sentado un precedente". Y agregó: "Es importante aclarar que es grave no poder estar porque luchamos mucho para formar parte. Esto genera que nadie de parte de la víctima pueda formar parte".

(Facebook – Justicia por Abril y Romi)
(Facebook – Justicia por Abril y Romi)

Sin querella entonces, comenzó el lunes, a casi tres años del crimen, el juicio ante el Tribunal Oral en lo Criminal 7. A Campos se lo acusa de "homicidio, mediando violencia de género" y las amigas de las víctimas, quienes lograron que esto llegara a este punto, tuvieron que permanecer con sus carteles en la puerta del Tribunal, esperando para ver cómo se desenvolvía la primera jornada del juicio, que seguirá el miércoles 13, cuando darán su declaración testimonial las amigas, y arrojará un veredicto el miércoles 20. En el caso de una condena desfavorable, solo la fiscalía podría apelar esa decisión.

"Campos tuvo que escuchar la acusación de la fiscalía que le pedía la elevación a juicio por doble femicidio. Una vez que escuchó eso la defensora le pidió al tribunal que él estuviera en otra sala contigua, por lo que escuchó el juicio desde otro lado", detalló Barbitta. "Él se negó a declarar y después hubo testimoniales de vecinos que escucharon gritos, otro que llamó a la policía y otros que se cruzaron con él esos días".

Mercedes también dio detalles de lo que pasó en el Tribunal: "Se habló mucho de lo que pasó el primer día y se pudo demostrar que Juan José Campos ese mismo día que se constató la muerte estuvo en el departamento". Varios vecinos revelaron también que recibieron mensajes de texto del celular de Romina que, supieron después, eran escritos por Campos. El padre de Romina y los policías que participaron en el hallazgo de los cuerpos también declararon y se pudo comprobar que esa noche cuando la policía se acercó al edificio, el acusado intentó despistarlos.

(ES Fotografía)
(ES Fotografía)

"Había antecedentes de violencia", dijo Barbitta. "Campos para el afuera era una persona amorosa pero para el adentro provocaba situaciones de violencia verbal y psicológica". Esto para las amigas fue determinante porque así empezaron a interiorizarse sobre lo que significa la violencia de género.

Las amigas se consideran como la "familia ampliada" de las víctimas. Ellas lograron la detención del acusado, ellas se encargaron de limpiar la escena del crimen y hasta de encontrarles un hogar a los 22 gatos que vivían con Abril y Romina. Ellas son las que esperan que en los próximos días el crimen no quede impune. "Nosotras vamos por todo", disparó Mercedes. "Pedimos perpetua para Campos y que este crimen sea reconocido como un femicidio. En la situación actual que viven las mujeres, todavía me parece que no hay una buena prevención de la violencia. Intentamos a partir de esto poder llegar a más mujeres, que entiendan que no están solas, que hay que hablar".