"Ya no era consciente de lo que hacía": el camino de Federico Blanco hacia el infierno

El entorno catalogó al ex ganador del reality "El Bar" como una persona "colorida y extremadamente creativa en la gastronomía". La radiografía de cómo las adicciones condujeron al final trágico del joven

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El joven dedicó sus últimos
El joven dedicó sus últimos diez años a la gastronomía

Federico Blanco apenas hablaba de su participación en la televisión. Su paso por el reality "El Bar" apenas había significado una anécdota en su vida adulta, aun después de haber sido el ganador de uno de los "concursos" televisivos más emblemáticos de los inicios del 2000. Había enfocado su vida en dos grandes pasiones: en sus cualidades como chef y en su hijo Santiago. Pero todo se distorsionó entre el 2013 y el 2014. Las drogas acapararon sus temores, deseos, esperanzas, dudas, incertidumbres y lo encaminaron hacia un espiral descendente que encontró su final antes de tiempo.

El ex participante del reality y posterior cocinero apareció muerto a puñaladas el sábado por la mañana en la entrada de Villa Itatí, en circunstancias desconocidas y apenas dos meses después de que él mismo apareciera en televisión asumiendo un profundo problema con la adicción a las drogas en los últimos tiempos.

"Era una persona colorida y extremadamente creativa. Todo lo que tocaba, lo terminaba convirtiendo en un éxito. Y eso definía su personalidad. Le gustaba ser el mejor en todo lo que hacía o en lo que participaba. El gran triunfo de su vida fue su hijo", le relató a Infobae una fuente cercana al joven, que prefirió reservar su identidad.

La pesadilla se había iniciado ya hace varios años. Un terror que le había generado perjuicios profesionales, económicos y hasta afectivos.

Durante la última década, el propio Blanco se había dedicado en exclusivo a la gastronomía. En 2008, mientras era jefe de cocina de un hotel de Recoleta conoció a Soledad, una joven con la que en el futuro no sólo compartiría techo y compromisos laborales sino que se transformaría en el amor de su vida.

Federico Blanco junto a Soledad,
Federico Blanco junto a Soledad, el gran amor de su vida

Ambos comenzaron a transitar una aventura prácticamente nómade en el mundo de la cocina. Ambos se mudaron en 2009 a Punta del Este, donde el ex participante ejerció como gerente de comidas de una cadena de seis hoteles.

Poco después fue el tiempo de regresar al terreno conocido. Ambos se mudaron a Bernal, donde Blanco había vivido toda su infancia junto a su madre, e instalaron en Wilde un local de delivery de comida japonesa y comida china.

El resultado fue un éxito, pero Blanco era un hombre difícil de conformar. Así, sentado frente a una computadora, diseñó la web de un local de Wok's que aún no existía. Ese sitio tendría su lugar en Bahía Blanca, tierra de la que era oriunda Soledad, y se mantendría hasta el día de hoy.

"Siempre estaba un paso adelante de lo que hacía. Y cuando viajó a Bahía Blanca terminó de encontrarse a sí mismo. Estaba en paz, había logrado que su hijo se mudara a vivir con él durante unos años y en el amor también estaba sostenido", reveló la fuente.

Blanco parecía haber encontrado la
Blanco parecía haber encontrado la plenitud en Bahía Blanca, en compañía de su novia y su hijo

Todo parecía encaminado hasta el período entre finales de 2013 e inicios de 2014, cuando el humor empezó a cambiar, algunas reacciones se tornaron fuera de lugar y aparecieron las situaciones incómodas en el día a día.

Blanco le comunicó a su pareja que había empezado a ver a un psiquiatra porque sufría de depresión. Esa hipótesis duró apenas unas semanas: al poco tiempo reveló que la génesis de su conflictos radicaba en la adicción a la cocaína.

Así, las sesiones de psiquiatría continuaron pero el terror se tornó un demonio cada vez más difícil de controlar.

"Ya no era consciente de lo que hacía ni lo que decía. Como adicto no piensa, no razona. Hasta no saciar esa necesidad, no para", reveló la fuente.

El proceso duró apenas un año y el cuadro empeoró con el correr de cada semana. Así, la convivencia personal y laboral entre Blanco y Soledad se volvió insostenible. Hasta que una mañana de 2015, la joven se puso en contacto con un hermano del ex participante del reality para que lo ayuden a internarse en una clínica de rehabilitación en Buenos Aires y para poner fin al vínculo. El proceso de pérdidas para Blanco ya había comenzado.

El joven cocinero regresó a Bernal con el intento de rehacer su vida. Vivía con su madre, ya sin la tenencia veía muy a menudo a su hijo, que era el único con el que mantenía un amor intacto, genuino.

Incluso, en su afán de iniciar nuevos proyectos para su vida, en los primeros meses del 2017, Blanco diseñó y montó una web de su futuro proyecto, que nunca fue iniciado: una escuela de cocina oriental, tanto para profesionales como para principiantes.

Pero lo que en un principio representaba la cocaína, con el correr del tiempo, empezó a transformarse en el consumo de pastillas. La adicción había arruinado su vida.

"En los últimos tres meses se había visto su versión más genuina. Asumió todos los errores que había cometido y fue consciente finalmente de que había perdido todo por la droga", comentó la fuente de su entorno a Infobae.

El flyer del último proyecto
El flyer del último proyecto culinario de Federico Blanco, que nunca llegó a iniciarse

Federico Blanco había revelado a sus más cercanos que había abandonado el consumo. Por eso, cuando el sábado por la mañana la familia tomó noticia de su muerte, el resultado fue sorpresivo. El mismo viernes anterior había logrado hablar con su ex, a quien le había comentado de sus nuevos proyectos y se despidió por la noche de su madre, con la promesa de encontrarse con una nueva chica.

Los investigadores de la muerte todavía intentan definir cómo se dieron los hechos en una de las entradas a la Villa Itatí; la principal hipótesis que se maneja es la de un ajuste de cuentas o un conflicto producto de la venta de drogas: su auto se encontraba intacto a 300 metros y no le habían robado las pertenencias.

Federico Blanco murió demasiado temprano. Su legado son algunos registros de video de su participación en un reality de TV, un proyecto culinario que nunca llegó a iniciarse y la figura de un hijo que todavía no cumplió los 15 años y, según los que lo conocen, representa toda su esencia.

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