Un anticuerpo experimental logró cuatro años sin reaparición de un virus similar al VIH

Una investigación publicada en Nature Microbiology analizó una estrategia para reducir los reservorios virales. El hallazgo abre una vía hacia futuras terapias, aunque los resultados corresponden a animales y todavía no fueron evaluados en personas

Células esféricas en tonos azules y púrpuras con partículas en su interior, rodeadas de moléculas en forma de Y y diagramas químicos.
Una investigación experimental logró que un macaco permaneciera cuatro años sin reaparición de un virus similar al VIH tras suspender el tratamiento, mediante una estrategia dirigida a los reservorios virales (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La búsqueda de una cura para el VIH enfrenta un obstáculo persistente: el virus puede permanecer oculto en determinadas células, incluso cuando los antirretrovirales impiden que se multiplique. Una investigación publicada el 19 de octubre de 2026 en Nature Microbiology exploró una estrategia diferente: eliminar temporalmente células que podrían alojar esos reservorios.

En un experimento con macacos recién infectados por un virus similar al VIH, uno permaneció cuatro años sin rebote viral después de suspender la medicación. Aunque el hallazgo abre una nueva vía de investigación hacia una posible cura, los resultados se obtuvieron en animales y todavía no permiten determinar si esta estrategia podría funcionar en seres humanos.

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El trabajo, encabezado por investigadores de la Universidad de California en Davis, utilizó el virus de inmunodeficiencia simia (VIS), empleado como modelo para comprender la infección por VIH. Aun así, ofrece pistas sobre una de las principales dificultades para lograr una remisión prolongada sin tratamiento.

Por qué el VIH puede reaparecer

Los antirretrovirales bloquean diferentes etapas de la reproducción viral y permiten mantener la carga del VIH en niveles indetectables. Sin embargo, parte de su material genético puede permanecer integrado en células inmunitarias que no producen virus activamente. Esos reservorios latentes escapan a la acción de los medicamentos y pueden reactivar la infección cuando se interrumpe el tratamiento.

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Una científica con bata y gafas observa en un monitor la estructura de una molécula sobre un escritorio con instrumental de laboratorio.
Una nueva estrategia experimental busca reducir las células que presentan CCR5, una proteína que facilita la entrada del virus (Imagen Ilustrativa Infobae)

La estrategia evaluada apunta a una característica de las células susceptibles de albergar el virus: la presencia de CCR5, una proteína de superficie que numerosas variantes del VIH utilizan para ingresar en ellas. En lugar de buscar exclusivamente células infectadas, el equipo intentó reducir temporalmente una población celular que incluye tanto las que contienen el virus como otras vulnerables a la infección.

Para conseguirlo, empleó un anticuerpo biespecífico CCR5/CD3, diseñado para reconocer dos moléculas y favorecer la eliminación de las células que expresan CCR5. Este procedimiento también afecta células sanas, un aspecto fundamental al evaluar sus posibles riesgos.

Cómo se realizó el experimento

Los investigadores expusieron a 25 macacos recién nacidos al VIS; 20 desarrollaron la infección. Una semana después, comenzaron a recibir antirretrovirales. Los animales habían sido asignados a tres grupos: uno recibió solamente esos fármacos; otro sumó un anticuerpo dirigido a CD4; y el tercero recibió una única dosis del anticuerpo biespecífico CCR5/CD3.

Tras 18 semanas de tratamiento antirretroviral, se suspendieron los medicamentos para observar si el virus reaparecía en la sangre. Esa interrupción formó parte del protocolo experimental y no constituye una recomendación para personas con VIH.

En todos los animales tratados únicamente con antirretrovirales, el virus volvió a detectarse durante la primera semana. En cambio, entre quienes recibieron el anticuerpo CCR5/CD3, cuatro presentaron una reaparición tardía o ninguna durante el seguimiento.

En dos macacos el virus regresó a los 97 y 173 días. Otro permaneció sin rebote hasta terminar su observación, aproximadamente a las 29 semanas. El caso más prolongado alcanzó cuatro años sin virus detectable en sangre después de retirar los medicamentos.

Qué revelaron las pruebas adicionales

Para investigar si el virus seguía oculto, el equipo realizó análisis de alta sensibilidad y pruebas destinadas a detectar virus capaz de replicarse. En animales sin rebote, los ensayos sobre diferentes tejidos no identificaron material viral, y los intentos de recuperar virus infeccioso de células de ganglios linfáticos resultaron negativos.

Un científico con bata frente a una pantalla que exhibe gráficos de carga viral e imágenes de células T CD4+ en un laboratorio.
Los análisis realizados en los animales sin rebote viral no detectaron rastros del virus en los tejidos examinados, incluso después de reducir temporalmente ciertas defensas inmunitarias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los científicos también redujeron temporalmente ciertas células defensivas que podrían estar conteniendo la infección. No observaron una reaparición viral durante esa intervención. Los resultados son compatibles con una reducción considerable de los reservorios, aunque la ausencia de detección no garantiza por sí sola que cada partícula viral haya desaparecido.

Qué falta antes de pensar en una cura

La investigación presenta límites importantes. Participaron pocos animales, fueron infectados a edades muy tempranas y recibieron antirretrovirales apenas una semana después. En personas con infecciones de larga evolución, los reservorios pueden ser más extensos y diversos.

Además, eliminar células que expresan CCR5 también puede afectar funciones inmunitarias normales. Antes de considerar pruebas clínicas, será necesario examinar la seguridad, la respuesta ante otras infecciones y la eficacia en distintas etapas de la enfermedad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el VIH todavía no tiene una cura disponible para la población general, pero los tratamientos actuales permiten llevar una vida larga y saludable. El hallazgo aporta una vía experimental para investigar la eliminación de reservorios; no modifica las indicaciones de continuar la terapia antirretroviral. Estos resultados deberán reproducirse en experimentos independientes y posteriores.

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