
La obesidad en la adultez temprana se asoció con una mayor probabilidad de cánceres de aparición precoz, una relación que persistió hasta la mediana edad en una investigación realizada en Corea del Sur.
El estudio de Kyungdo Han, doctor de la Universidad Soongsil en Seúl, también vinculó la grasa abdominal con un riesgo adicional al del índice de masa corporal por sí solo. El IMC se dividió en cinco grupos según los criterios de la Organización Mundial de la Salud para poblaciones asiáticas. Los participantes también fueron clasificados según la circunferencia de su cintura y su grado de obesidad abdominal.
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El análisis observacional incluyó a 6,3 millones de adultos de entre 20 y 39 años sin antecedentes de cáncer, seguidos durante una media de 11,2 años. Los autores advirtieron que contaron con información sobre si los participantes fumaban, pero no sobre la intensidad ni la duración del tabaquismo, dos factores que también pueden influir en el riesgo oncológico.

La incidencia acumulada de cualquier cáncer a 10 años fue del 1,84 % entre las personas con peso normal y del 2,62 % en quienes tenían obesidad de clase II, definida en este trabajo como un índice de masa corporal de 30 o más según los criterios para poblaciones asiáticas. Durante el seguimiento se documentaron 151.893 casos de cáncer.
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Eric Topol, cardiólogo e investigador estadounidense especializado en longevidad, destacó el estudio en X: “La relación entre la obesidad y el cáncer de aparición temprana. Un estudio nacional de 6,3 millones de personas de entre 20 y 39 años, sin antecedentes de cáncer, analizados según su IMC y circunferencia de cintura, con 11 años de seguimiento en Corea del Sur”.
Los autores del estudio, publicado en Annals of Internal Medicine concluyeron: “La obesidad en adultos jóvenes coreanos, medida mediante el IMC y la circunferencia de la cintura, se asocia con un mayor riesgo de cáncer de aparición temprana que persiste hasta la mediana edad, con patrones que varían según el tipo de cáncer. El control temprano del peso puede ser importante para la prevención”.
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La grasa abdominal como riesgo adicional al IMC

Más de una docena de tipos de cáncer tienen una asociación significativa con el sobrepeso y la obesidad, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Un estudio reciente sugirió que hasta el 10% de la carga mundial total del cáncer. Esto podría atribuirse al sobrepeso y la obesidad.
En el nuevo estudio, la obesidad abdominal se asoció con un aumento del riesgo más allá de la clasificación por índice de masa corporal. Las personas con obesidad de clase I y obesidad abdominal registraron una incidencia acumulada de cáncer a 10 años del 2,45 %, frente al 2,13 % de quienes tenían obesidad de clase I sin obesidad abdominal y al 2,20 % de quienes presentaban obesidad de clase II sin esa condición.
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El aumento del índice de masa corporal se vinculó con un riesgo creciente frente al peso normal: las estimaciones fueron de 1,10 en sobrepeso, 1,22 en obesidad de clase I y 1,43 en obesidad de clase II. El trabajo tuvo en cuenta tabaquismo, consumo de alcohol, actividad física, lugar de residencia, ingresos y enfermedades coexistentes.
La asociación entre obesidad y cáncer fue más fuerte entre los hombres que entre las mujeres. Las estimaciones de riesgo en hombres fueron de 1,13, 1,29 y 1,58 en las categorías de sobrepeso, obesidad de clase I y obesidad de clase II, frente a 1,08, 1,15 y 1,28 en mujeres.
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Tiroides, endometrio y ovario entre los cánceres

Las tasas más altas de cáncer a 10 años correspondieron a los tumores de tiroides, endometrio y ovario. Les siguieron los cánceres colorrectal, renal, hepático y pancreático, mientras que las tasas de cáncer de mama fueron más bajas entre las personas con obesidad que entre los adultos jóvenes con peso normal.
Las diferencias absolutas de riesgo fueron modestas porque el riesgo general de cáncer en la población de 19 a 39 años es bajo, señaló Alpa Patel, doctora de la Sociedad Americana contra el Cáncer en Atlanta, a MedPage Today. Patel, que no participó en la investigación, indicó que el período de seguimiento iniciado entre 2009 y 2012 podría reflejar tendencias más recientes, entre ellas una mayor probabilidad de tabaquismo actual en personas con índice de masa corporal elevado.
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Los autores plantearon que serán necesarios estudios prospectivos para determinar si la pérdida de peso intencional durante la adultez temprana reduce el riesgo posterior de cáncer. También señalaron que futuras investigaciones podrían identificar ámbitos clínicos en los que la detección temprana resulte justificada en adultos jóvenes con obesidad.
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