
Un seguimiento de hasta 43 años sobre 131.821 adultos de Estados Unidos encontró que el consumo habitual de café con cafeína y té se asoció con un menor riesgo de demencia. El trabajo, publicado en febrero en JAMA, no demuestra que esas bebidas prevengan la enfermedad: describe una relación observada entre los hábitos declarados por los participantes y su evolución cognitiva.
La investigación reunió datos de dos grandes cohortes estadounidenses, el Nurses’ Health Study y el Health Professionals Follow-up Study. Durante una mediana de 36,8 años de seguimiento, se documentaron 11.033 casos de demencia. Las personas con mayor ingesta de café con cafeína tuvieron una tasa menor de diagnósticos que quienes casi no lo consumían.
PUBLICIDAD
El café con cafeína mostró una asociación que no apareció con el descafeinado
El análisis comparó café con cafeína, café descafeinado y té. Frente al grupo de menor consumo, el cuartil más alto de café con cafeína se vinculó con un riesgo de demencia 18% menor, tras considerar variables que pueden influir en el resultado, como edad, alimentación y estilo de vida. El café descafeinado no presentó la misma asociación.
La diferencia más marcada se registró cerca de dos o tres tazas diarias de café con cafeína y de una o dos tazas de té. El estudio utilizó tazas de alrededor de 237 mililitros, una medida que no equivale de manera automática a una porción de espresso u otras preparaciones habituales.
PUBLICIDAD

También se observó una menor frecuencia de deterioro cognitivo subjetivo —dificultades de memoria o pensamiento percibidas por las propias personas— entre quienes reportaron mayor consumo de café con cafeína: 7,8% frente a 9,5%. En una parte de la muestra, las pruebas cognitivas objetivas mostraron diferencias modestas.
Los resultados completos pueden consultarse en el estudio Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function, publicado por JAMA. Se trata de una investigación observacional, un diseño útil para detectar patrones en poblaciones amplias, pero incapaz de aislar todos los factores que pueden explicar una diferencia entre grupos.
La cafeína y los polifenoles son hipótesis, no una explicación confirmada
La distinción entre las bebidas con cafeína y el descafeinado llevó a los autores a considerar una posible participación de la cafeína. El café y el té también contienen polifenoles, sustancias naturales presentes en alimentos de origen vegetal que se estudian por su posible acción sobre procesos como la inflamación y el daño celular.
PUBLICIDAD
Sin embargo, el trabajo no identifica qué componente podría explicar la asociación ni permite establecer que la bebida sea su causa. Las personas que toman café o té de forma habitual pueden diferir en otros hábitos, condiciones de salud, nivel socioeconómico o acceso a atención médica, aun cuando el análisis intente contemplar parte de esas variables.
Ningún alimento aislado ha probado prevenir el Alzheimer

La demencia reúne trastornos que afectan la memoria, el pensamiento y la autonomía. El Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que deteriora progresivamente las células del cerebro, es la causa más frecuente. Su aparición depende de múltiples factores, entre ellos la edad, la genética, la salud cardiovascular y las condiciones de vida.
PUBLICIDAD
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos señala que no hay pruebas de que comer o evitar un alimento específico prevenga el Alzheimer o el deterioro cognitivo asociado con la edad. La institución indica que los patrones de alimentación saludables, como las dietas mediterránea y MIND, siguen bajo estudio y que los resultados disponibles no permiten atribuir un efecto preventivo a un producto puntual.
La Alzheimer’s Association coincide en que ningún alimento, ingrediente o suplemento demostró prevenir, tratar o curar el Alzheimer u otras demencias. La entidad recomienda consultar a un profesional de salud antes de incorporar suplementos o modificar tratamientos por supuestos beneficios cognitivos.
PUBLICIDAD
El hallazgo sobre café y té aporta información de largo plazo sobre dos bebidas de consumo extendido, pero no modifica esa conclusión. La prevención del deterioro cognitivo se aborda mediante un conjunto de factores, entre ellos el control de la presión arterial y la diabetes, la actividad física, el descanso, los vínculos sociales y el seguimiento médico cuando aparecen cambios de memoria o conducta.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Científicos descubren un compuesto natural que podría proteger el cerebro del exceso de sal
Una investigación preclínica de la Universidad de Fujita Health reveló que la sustancia LPC70 redujo la presión arterial y revirtió el deterioro cognitivo en ratones alimentados con dietas ricas en sodio, aunque se necesitan estudios en humanos para confirmar los efectos

¿Una cápsula puede proteger el corazón? Lo que dice la evidencia sobre vitaminas y suplementos
Los estudios revisaron el alcance de estos productos frente a los principales riesgos cardiovasculares y analizaron posibles efectos junto con tratamientos habituales

Reemplazar solo el 10% de los ultraprocesados se vinculó con un menor riesgo de cáncer de intestino: qué dieta recomiendan los expertos
Una investigadora de un instituto australiano analizó dos décadas de datos de salud en Estados Unidos y halló que la composición nutricional, más que la categoría del producto, determina su relación con la enfermedad

Hospitalización a domicilio: por qué llevar tratamientos a la casa del paciente puede cambiar la recuperación de una enfermedad
El equipo médico de un hospital público de Bahía Blanca diseñó una red de cuidados para adultos clínicamente estables. Qué implica descentralizar la salud y en qué casos puede aplicarse

¿Qué le pasó a la voz de Selena Gomez? Los peligros del vapeo, explicados
La cantante contó que dejó los cigarrillos electrónicos tras notar un cambio en su voz. Especialistas explican a Infobae cómo el vapeo puede afectar las cuerdas vocales y cuándo es necesario consultar a un médico




