
Una dieta muy baja en carbohidratos en niños con diabetes tipo 1 mejoró el azúcar en sangre y redujo la necesidad de insulina sin afectar el crecimiento ni aumentar la frecuencia de complicaciones agudas, según los resultados de la investigación más grande realizada hasta la fecha sobre este tema. Los hallazgos se presentaron en el congreso anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) celebrado en Milán, Italia, entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre de 2026.
El interés por las dietas bajas en carbohidratos en personas con diabetes tipo 1, la variante de la enfermedad en la que el páncreas no produce insulina y requiere administración externa de la hormona, creció sostenidamente en los últimos años. Muchas familias las adoptaron de forma espontánea, motivadas por mejoras concretas en el día a día. La comunidad científica, sin embargo, carecía de estudios amplios que evaluaran con rigor sus efectos en niños y adolescentes.
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La investigación, presentada en el congreso de la EASD, analizó 25 años de datos de un registro alemán de seguimiento de diabetes en niños de entre 1 y 17 años. Con 45.569 participantes, es el mayor estudio de este tipo realizado hasta la fecha.
Mejoras en el control del azúcar en sangre

Los investigadores clasificaron a los niños en tres grupos según el porcentaje de carbohidratos en su alimentación: dieta muy baja en carbohidratos, con menos del 10% de la energía proveniente de ese nutriente, 219 niños; dieta baja, de entre el 10% y menos del 26%, con 4.837 niños; y dieta estándar o alta, del 26% o más, con 40.513 niños.
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El seguimiento promedio varió entre los grupos: 2,18 años en el de dieta muy baja en carbohidratos, 2,40 en el de dieta baja y 3,67 en el de dieta estándar. Durante ese período, los investigadores siguieron el crecimiento de los niños, la evolución del azúcar en sangre, el uso de insulina y las tasas de dos complicaciones metabólicas graves: la hipoglucemia severa, que ocurre cuando el nivel de azúcar cae a valores peligrosamente bajos, y la cetoacidosis diabética, una complicación potencialmente mortal que se produce cuando el organismo acumula un exceso de ácidos llamados cetonas.
Los resultados sobre el control del azúcar fueron favorables para quienes restringieron los carbohidratos. La HbA1c, un indicador que refleja el promedio de azúcar en sangre durante los dos o tres meses previos, fue más baja al cierre del seguimiento y aumentó menos con el tiempo en los niños con dietas baja y muy baja en carbohidratos que en quienes seguían la dieta estándar. Lo mismo ocurrió con la dosis de insulina basal, la inyección de efecto prolongado que se aplica una vez al día para mantener estables los niveles de azúcar entre comidas.
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El dato que los investigadores consideran más destacado involucra un indicador denominado IDAA1c, que combina el nivel de azúcar en sangre con la cantidad de insulina que una persona necesita para alcanzarlo.
“Un IDAA1c más bajo significa que se logró mejor control sin simplemente usar más insulina, lo que refuerza el hallazgo de que las dietas baja y muy baja en carbohidratos se asociaron tanto con un mejor control glucémico como con menores requerimientos de insulina”, explicó la doctora Belinda Lennerz, del Boston Children’s Hospital de la Escuela de Medicina de Harvard, Estados Unidos, según el comunicado de prensa de la EASD, replicado por Eurekalert.
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Sin señales de alarma en el crecimiento o complicaciones agudas
Una de las principales preocupaciones sobre estas dietas en niños es su posible efecto en el desarrollo físico. Los resultados no encontraron indicios de que la restricción severa afectara el crecimiento de los participantes. Tampoco se registró una asociación entre las dietas baja y muy baja en carbohidratos y un mayor riesgo de hipoglucemia severa o cetoacidosis diabética.

Otro dato favorable fue la evolución del índice de masa corporal, la medida que relaciona el peso con la talla para evaluar si una persona se encuentra en un rango saludable. El índice aumentó menos en los grupos con menor consumo de carbohidratos, lo que significa que esos niños mantuvieron un peso más cercano al saludable a lo largo del tiempo.
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El profesor Christian Denzer, del Departamento de Pediatría y Medicina del Adolescente de la División de Endocrinología Pediátrica y Diabetes del Centro Médico Universitario de Ulm, Alemania, que lideró la investigación junto a la doctora Lennerz, había advertido al inicio del estudio que las preocupaciones teóricas incluían déficits de nutrientes, colesterol elevado, hipoglucemia y cetoacidosis. Los resultados son prometedores, aunque los propios autores aclaran que este estudio no permite descartar todos esos riesgos en otros contextos o poblaciones distintas a las analizadas.
Los resultados son alentadores, pero se necesitan más estudios
Los autores señalan que el carácter observacional del estudio impone límites a las conclusiones posibles. Al no tratarse de un ensayo clínico controlado, en el que los investigadores asignan de forma aleatoria qué dieta sigue cada participante, no es posible establecer una relación directa de causa y efecto.
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Los propios investigadores reconocen que no pueden descartar que otros factores no medidos, como los sesgos propios del autorreporte de la alimentación, hayan influido en los resultados.
“Reducir el consumo de carbohidratos mejoró el control del azúcar en sangre y redujo los requerimientos de insulina sin impactar negativamente el crecimiento ni aumentar la tasa de complicaciones agudas de la diabetes. Estos resultados son muy alentadores, pero siguen siendo observacionales. Se necesita investigación adicional para confirmar los hallazgos y establecer la cantidad ideal de carbohidratos para maximizar los beneficios, evitar efectos adversos y promover la variedad alimentaria”, concluyó la doctora Lennerz, según el comunicado de prensa de la EASD.
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El estudio se suma a una acumulación creciente de datos que sugieren que limitar los carbohidratos puede aportar beneficios metabólicos en personas con diabetes tipo 1, aunque la magnitud de esa restricción y las condiciones en que resulta más conveniente aún están en estudio.
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