Las alergias estacionales aparecen cuando el sistema inmunitario reacciona frente a sustancias del ambiente, como el polen, el moho o el polvo. Esa respuesta puede manifestarse con estornudos, congestión nasal, secreción nasal e irritación en los ojos, síntomas que suelen coincidir con los períodos de mayor circulación de los desencadenantes.
La duración de las molestias depende de la exposición a cada alérgeno y puede extenderse mientras este permanezca presente en el ambiente. El alergólogo e inmunólogo Mark Aronica explicó en diálogo con la Cleveland Clinic que el organismo interpreta esas partículas como una amenaza y activa mecanismos defensivos.
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El control combina medidas para reducir el contacto con los desencadenantes y tratamientos orientados a aliviar la inflamación y otros síntomas. Mantener las ventanas cerradas en días de alta concentración de polen, cambiarse de ropa tras permanecer al aire libre y consultar por el uso adecuado de medicamentos son algunas de las estrategias citadas por las fuentes. El cansancio puede formar parte de este cuadro y requiere una atención particular.

Por qué se relacionan las alergias y el cansancio
Cuando una persona se expone a polen, polvo, moho u otros desencadenantes, el sistema inmunitario libera sustancias. Una de ellas son las citoquinas, proteínas que coordinan la respuesta defensiva del organismo. De acuerdo con Cleveland Clinic, este proceso favorece la inflamación y puede provocar congestión nasal, alteraciones del sueño y una recuperación insuficiente durante la noche.
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La secreción nasal y la irritación de los ojos pueden dificultar tanto conciliar el sueño como mantenerlo. La falta de descanso de calidad puede intensificar el cansancio al día siguiente, mientras los síntomas alérgicos continúan. Aronica indicó que la inflamación relacionada con las alergias también puede contribuir a la llamada confusión mental, una sensación de aturdimiento que afecta la concentración.
Esta conexión también fue abordada por Mansoor Amiji, profesor distinguido de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad Northeastern. El docente afirmó que la fatiga puede afectar el desempeño y la productividad. Asimismo, señaló que la congestión nasal y el goteo posnasal pueden favorecer un sueño inquieto por la dificultad para respirar con normalidad durante la noche.
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Jenny Van Amburgh, profesora clínica de Farmacia de la Universidad Northeastern, explicó en declaraciones recogidas por Northeastern Global News que la respiración nocturna se vuelve más difícil con esos síntomas, lo que puede derivar en descanso intranquilo. La histamina interviene en el ciclo de sueño y vigilia, por lo que su liberación durante la respuesta alérgica puede alterar aún más ese equilibrio.
Los medicamentos requieren una consideración específica. Cleveland Clinic informó que los antihistamínicos de primera generación, como la difenhidramina, la clorfeniramina y la hidroxicina, son conocidos por provocar somnolencia porque atraviesan con mayor facilidad la barrera hematoencefálica. Esta barrera es una estructura que regula el paso de sustancias desde la sangre hacia el cerebro.
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Los antihistamínicos de segunda generación, entre ellos loratadina, fexofenadina y cetirizina, tienen menor probabilidad de causar ese efecto. Sin embargo, la institución sanitaria advirtió que incluso estas opciones pueden asociarse con cansancio en algunas personas, por interacciones con otros medicamentos, consumo de alcohol o una sensibilidad individual al tratamiento.
GoodRx, a través de la pediatra certificada Meredith Grace Merkley, añadió que los descongestionantes que contienen pseudoefedrina también pueden afectar el sueño, aunque por un mecanismo diferente: pueden dificultar conciliarlo o sostenerlo, con una mayor somnolencia durante el día. La revista señaló que cerca de uno de cada tres pacientes con alergias estacionales puede experimentar confusión mental durante la temporada de mayor exposición.
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Cómo limitar la alergia estacional y la fatiga
La prevención comienza con limitar el contacto con los desencadenantes cuando sea posible. Cleveland Clinic recomendó permanecer en interiores durante las horas de mayor concentración de alérgenos y utilizar lágrimas artificiales si existe irritación ocular. Otras medidas no farmacológicas incluyen lavar la ropa de cama con mayor frecuencia, usar lentes de sol envolventes y emplear un filtro de aire en interiores.
El centro médico Texas Health sugirió mantener las ventanas cerradas durante los períodos de alta concentración de polen, ducharse y cambiarse de ropa después de actividades al aire libre y evitar, si es posible, las primeras horas de la mañana, cuando los niveles de polen pueden ser más altos. Estas acciones buscan reducir la cantidad de alérgenos que llega a la piel, el pelo, la ropa y los ambientes interiores.
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El uso de medicamentos debe considerarse con orientación de un profesional de la salud o un farmacéutico, en especial si el cansancio aparece después de iniciar un tratamiento. Cleveland Clinic indicó que, si una medicación parece incrementar la fatiga, corresponde consultar sobre la posibilidad de modificarla o sobre el horario de toma. También advirtió que la combinación de antihistamínicos y alcohol puede causar fatiga intensa, mareos y confusión.

En cuanto a los aerosoles nasales con corticosteroides, Jenny Van Amburgh, farmacéutica y profesora clínica de Farmacia y Ciencias de los Sistemas de Salud, explicó a Northeastern Global News que suelen requerir tiempo antes de mostrar beneficios y que pueden utilizarse antes de que comiencen los síntomas, de acuerdo con la indicación profesional. Estos medicamentos actúan sobre la inflamación en las vías nasales y pueden reducir la congestión que perjudica el descanso.
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Texas Health también planteó que iniciar el manejo de las alergias antes de los síntomas puede resultar más efectivo que esperar a que la inflamación ya esté instalada. Sin embargo, el momento de inicio, la elección del fármaco y las combinaciones de tratamientos dependen de cada situación clínica.
Si la fatiga persiste pese al control de los síntomas alérgicos, los especialistas recomiendan consultar con un equipo médico. La evaluación puede ayudar a determinar si el cansancio se vincula con las alergias, con los efectos de la medicación o con otra condición que requiera un abordaje diferente.
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